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Nigeria es el nuevo vertedero tecnológico de Europa: no hemos aprendido nada

Nigeria es el nuevo vertedero tecnológico de Europa: no hemos aprendido nada
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Arrancábamos el año contando que China se había hartado de ser el vertedero del mundo y que eso iba a causar estragos. Los grandes países industrializados se habían quedado sin la coartada que habían usado durante décadas para ‘deslocalizar’ la contaminación, pasar el problema a otros y, pese a todo, seguir hablando de reciclaje y gestión de residuos.

En países como el Reino Unido llegó a hablarse de una “auténtica crisis del plástico” y los expertos esperaban que los países (sobre todo los europeos que tenían un compromiso explícito con el medio ambiente) empezaran a tomarse en serio la que podía convertirse en la mayor crisis internacional de residuos del mundo. No contaban con su astucia.

Basura 77% europea

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El problema de los residuos es general, pero hay ciertos tipos de basura que (por sus características) es especialmente tóxica y preocupante. El mejor ejemplo es, precisamente, la basura electrónica. Mientras científicos e investigadores trabajan a contrarreloj para encontrar una solución, los gestores de residuos han desarrollado una vía distinta: mandarlos a otros países. Aunque sea ilegal.

El mecanismo es ‘sencillo’. Las normativas nacionales e internacionales no permiten mover desechos electrónicos, pero sí permiten el movimiento de equipos electrónicos usados. Lo que estamos descubriendo es que un número alarmante de gestores usan los segundos para librarse de los primeros.

Y la historia viene de largo. Al menos, eso asegura un informe recién publicado por el Centro de Coordinación del Convenio de Basilea en el que se analizan el origen y la composición de los residuos que llegan a los dos mayores puertos de Nigeria. Durante los últimos años, la Unión Europea ya era la responsable del 77% de todos los equipos electrónicos usados que llegaban al país.

Según los análisis, 15.700 toneladas de las 60.000 que llegan cada año a Nigeria bajo el pretexto de ser “equipos electrónicos usados” son, en realidad, desechos electrónicos. Algo que, según el Convenio de Basilea y la legislación nigeriana, es manifiestamente ilegal. Los datos, además, no dejan mucho lugar a las dudas: Alemania es responsable del 20% de ese material, Reino Unido del 19,5%, Bélgica del 9,4%, Países Bajos del 8,2%, España el 7,4% e Irlanda el 6,2%.

Un problema que no ha hecho más que empezar

Electronic Waste Stockpile Christchurch New Zealand

Según el informe, de media, el 19% de los “equipos electrónicos usados” no funcionaban. Algo que ascendían al 55% en el caso de televisiones LCD. Quizás lo más problemático de todo esto es la opacidad del proceso: es extremadamente complicado saber quién hace qué y, por eso mismo, es muy complicado frenarlo. Justo ahora que la presión por deshacernos de los residuos ha aumentado exponencialmente.

Las organizaciones internacionales están redoblando la supervisión de países como Nigeria (y La India) porque todo parece apuntar a que esa presión de la que hablaba está canalizándose (y utilizando) las puertas traseras del comercio internacional para volver a la misma estrategia que nos trajo dónde estamos: esconder el problema. Mucho me temo que no hemos aprendido nada.

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