España se va a acostar en agosto y se va a levantar en pleno otoño: una borrasca polar viene directa a Europa y lo vamos a notar

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Esta semana, toda la mitad occidental del continente europeo va a tener un pie en verano y otro en otoño. Y, aunque en España no nos vamos a llevar la "peor parte" del excepcional cambio de tiempo que va a vivir el continente, sí que lo vamos a notar. Y mucho. Muchísimo.

Una semana de locos. O, como dice AEMET, "semana de contrastes". Porque, los primeros días serán bastante calurosos. El índice EFI (el indicador que usamos para saber cómo de excepcional es una previsión con respecto a la media del periodo de referencia) muestra "valores inusualmente altos" en algunas zonas entre el lunes y miércoles. Especialmente en el este de la Península y las islas Baleares.

Pero es que, a partir del jueves, se va a producir la entrada de una masa de aire frío que dará lugar "a unos tres días con temperaturas inusualmente bajas para agosto en el norte y este peninsular". Para que nos hagamos una idea, a lo largo del viernes, las temperaturas diurnas de muchos sitios del país podrían estar entre 5 y 10 °C por debajo de lo normal.

Borrascas Otonales Atlanticas Cambio De Tiempo Entrada De Norte 1690779808573 1024 Mapa de Alicia M. Bentley (vía RAM)

¿Qué está pasando? En este caso, es un movimiento atmosférico relativamente habitual (aunque no en esta época del año, donde lo habitual es un tiempo muy estable). Lo que va a ocurrir es que el "chorro polar" se va a doblar y va a generar un meandro considerable que va a barrer buena parte de Europa occidental y, de camino, el norte-noreste de la península.

Como dice Martín León,  "no es normal que haya borrascas tan intensas a primeros de agosto". Fundamentalmente, porque no es normal que el chorro polar sea tan intenso y se dirija hacia la Península de forma tan directa (menos aún en esta época del año). Para que nos entendamos... "estos datos son típicos de borrascas otoñales".

No ganamos para incertidumbres. Pero lo que me parece más interesante de todo esto es que, como recordaba Enrique Barrera, el cambio con respecto a lo que vimos el año pasado está siendo brutal.  En 2022 (un verano, por cierto, extremadamente cálido) no dejamos de hablar de la estructura DANA-dorsal: una "borrasca" que se asentaba frente a la costa atlántica de Portugal y nos dejaba bloqueada la dorsal anticiclónica -- justo encima de nuestras cabezas provocando temperaturas altísimas.

Este julio, suponemos que fruto de la rarísima circulación atmosférica del Atlántico norte que ha desdibujado el anticiclón de las Azores durante semanas y semanas, no hemos visto esta estructura DANA-dorsal. Y ahora llega esta masa de aire frío (para la época del año en la que estamos).

Eso sí: el verano no se acaba. De hecho, los modelos siguen apostando por un agosto más cálido de lo normal. Y es que, salvo en Canarias y la cornisa cantábrica (donde esperamos unas temperaturas solo "ligeramente más cálidas de lo normal"), los modelos mensuales/estacionales asumen que tendremos un tiempo considerable más caluroso de lo normal.

Evidentemente, estos modelos no tienen la fiabilidad que podemos atribuirle a las predicciones a cinco días, pero sí nos ayudan a visualizar las tendencias meteorológicas más relevantes. Y, sobre todo, nos ayudan a ver hacia donde vamos.

Y vamos, mucho me temo, a un lío meteorológico más que considerable:

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Imagen | Tropical TidBits

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