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Panasonic Lumix CM1, análisis
Análisis

Panasonic Lumix CM1, análisis

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La Lumix CM1 de Panasonic es una «vieja» conocida para nosotros. La descubrimos durante la última edición de Photokina, en septiembre del año pasado, y pudimos probarla con cierta calma en el expositor de Panasonic durante esta edición del Mobile World Congress. Aun así, teníamos ganas de analizarla en profundidad y en nuestras propias instalaciones porque es un producto que merece un análisis sosegado que nos permita descubrir todas sus cualidades, y también, si los tiene, los apartados en los que podría mejorar.

Si no habéis leído la toma de contacto que le dedicamos a principios de marzo os interesará saber que esta Lumix CM1 es una cámara con una marcada personalidad propia. Y es que a las prestaciones que podemos esperar de una buena compacta se suman las de un smartphone en toda regla. No obstante, no es un móvil con una buena cámara de fotos; en realidad es una compacta avanzada a la que Panasonic ha añadido los elementos necesarios para dotarla de la funcionalidad de un teléfono móvil de gama alta. El producto más parecido a esta cámara que hemos probado es cualquiera de las dos Galaxy Camera de Samsung. Vamos con ella.

Panasonic Lumix CM1: especificaciones

Sensor CMOS de 1 pulgada y 20,1 megapíxeles
Óptica Leica DC Elmarit 28 mm f/2.8 ASPH
Procesador de imagen Venus Engine
Grabación de vídeo 1080/30p y 2160/15p
Formatos de imagen JPEG (DCF/EXIF 2.3) y RAW
Compensación de la exposición +/-3 EV (pasos de 1/3 EV)
Disparo en ráfaga 5 imágenes en JPEG / 3 imágenes en RAW+JPEG
Sensibilidad 125 a 12.800 ISO
Cámara frontal 1,07 megapíxeles
SoC Qualcomm Snapdragon 801 con cuatro núcleos
Pantalla LCD TFT de 4,7 pulgadas Full HD (1.920 x 1.080 puntos)
RAM 2 gigabytes
Almacenamiento 16 gigabytes (ampliables a 128 gigabytes mediante micro-SDXC)
Conectividad WiFi 802.11a/b/g/n/ac, NFC, LTE y Bluetooth
Batería Li-Ión de 2.600 mAh
Dimensiones 135,4 x 68 x 21,1 mm
Peso 204 g (con SIM y micro-SD)
Precio 899 euros

Sensor de 1 pulgada y óptica Leica

Lo que más llama la atención de la CM1 al utilizarla por primera vez es su cuidada construcción. Las partes superior e inferior de la cámara son de aluminio cepillado y están impecablemente mecanizadas, y el frontal es de policarbonato. Eso sí, se trata de un plástico de calidad y con un tacto rugoso que mejora el agarre y elimina esa sensación de inestabilidad que nos ofrecen algunas cámaras compactas, que parece que en cualquier momento se van a deslizar entre nuestros dedos y se van a golpear contra el suelo.

No obstante, las grandes bazas de este dispositivo en realidad se encuentran en su interior. Incorpora un captador CMOS de 1 pulgada con una resolución efectiva de 20,1 megapíxeles y filtro de color primario. Este sensor es más grande que el integrado en la mayor parte de los smartphones, y equiparable al de una buena compacta avanzada o una bridge de gama alta, lo que, sobre el papel, posiciona a la CM1 en una posición «confortable» (más adelante analizaremos si la calidad de imagen de este sensor realmente está a la altura).

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La óptica de esta cámara también tiene unas características que, en principio, la hacen muy apetecible. Es un objetivo Leica DC Elmarit ASPH con una focal fija de 28 mm equivalentes en 35 mm y una apertura máxima de f/2.8 con el que deberíamos tener un control bastante preciso de la profundidad de campo y el desenfoque del fondo (bokeh). Un poco más adelante comprobaremos si ha satisfecho nuestras expectativas. Su arquitectura óptica, a pesar de ser un objetivo con focal fija y corta, es razonablemente compleja; de hecho, incorpora 6 elementos organizados en 5 grupos (3 de ellos son lentes asféricas). Un último apunte antes de dar por concluido este apartado: la CM1 es capaz de enfocar a una distancia mínima de 10 cm.

Experiencia de uso

La característica que permite a esta cámara desmarcarse con bastante claridad de otras compactas avanzadas es su generosa pantalla LCD TFT de 4,7 pulgadas con resolución Full HD, que es herencia de su funcionalidad como smartphone (profundizaremos en ella más adelante). Sin embargo, aunque este elemento contribuye a ofrecernos una experiencia de uso positiva, cede una parte del protagonismo en este apartado al anillo de control localizado en la óptica. Gracias a él podemos manipular con comodidad, y en función del modo de disparo que hayamos habilitado, parámetros como la abertura, la velocidad de obturación, la sensibilidad o el balance de blancos.

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La CM1, como la compacta avanzada que es, pone a nuestra disposición un modo de disparo completamente manual en el que tenemos un control total de la exposición. Por supuesto, también nos permite disparar en RAW. El anillo de control es muy útil tanto en este modo como en los de prioridad a la obturación y prioridad a la abertura, pero tenemos una alternativa que es posible que guste más a algunos usuarios: un anillo de control similar al del objetivo, pero al que tenemos acceso a través de la pantalla táctil. En cualquier caso, al margen del modo en el que decidamos manipular los parámetros de exposición, esta Lumix transmite la sensación de ser una cámara asequible que es posible dominar con relativamente poco esfuerzo.

El anillo de control es muy útil cuando utilizamos el disparo manual o los modos de prioridad a la obturación o prioridad a la apertura

Un apartado en el que esta cámara me ha sorprendido gratamente es el enfoque. Y es que es una gozada comprobar que enfoca con mucha rapidez y precisión incluso en circunstancias comprometidas en las que hay poca luz ambiental. Eso sí, en este último escenario recurre, como es natural, a la luz de asistencia al enfoque integrada, pero lo importante es que nos vamos a ver obligados a recurrir al enfoque manual, que se realiza mediante focus peaking, en muy pocas ocasiones porque la CM1 resuelve de una forma satisfactoria la mayor parte de las tomas.

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En cualquier caso, esta Lumix no es solo una buena cámara de fotos. También nos permite grabar vídeo UHD con una cadencia máxima de 15 FPS, o Full HD a 30 FPS. En este escenario de uso la óptica Leica es un punto a su favor porque consigue capturar las imágenes con un elevado nivel de detalle y una gama cromática amplia. De hecho, los ingenieros de Panasonic han implementado en la CM1 una función pensada para sacar partido a la capacidad de grabación de vídeo UHD, pero aplicada a la fotografía: el modo 4K Pre-Burst.

Esta función es interesante cuando necesitamos fotografiar a una persona o un objeto en movimiento porque captura automáticamente 45 imágenes justo antes y después de activar el obturador. Esto nos permite elegir exactamente el fotograma que teníamos en mente con mucha libertad, un momento que posiblemente habríamos perdido de no contar con esta prestación.

Calidad de imagen

Juntos, el sensor de 1 pulgada de esta cámara y la óptica de Leica rinden a un gran nivel. No obstante, no debemos despreciar el buen trabajo que realiza el procesador de imagen Venus Engine, que es muy similar, si no idéntico, al que podemos encontrar en otras cámaras avanzadas de Panasonic. Como podéis ver en la fotografía que tenéis debajo de este párrafo, la CM1 tiene un rango dinámico amplio, lo que permite a esta cámara restituir los tonos con precisión no solo en condiciones favorables, sino también cuando la luz escasea, un escenario en el que el rendimiento de otras compactas sufre mucho. Sin embargo, no se siente demasiado cómoda al lidiar con las luces altas (si os fijáis en el cielo de la imagen que tenéis a continuación veréis que adolece de cierta falta de detalle).

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Panasonic Lumix CM1 a f/4.5, 1/60 s y 200 ISO

En fotografías como la que tenéis a continuación esta Lumix se luce. El desenfoque del fondo que obtenemos al abrir el diafragma al máximo (f/2.8) es uniforme y tiene bastante calidad, por lo que es fácil conseguir un bokeh bonito. Y su nivel de detalle, como podéis ver, es alto. Aquí, de nuevo, se nota el buen trabajo que realizan conjuntamente el sensor de 1 pulgada y el objetivo de Leica.

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Panasonic Lumix CM1 a f/2.8, 1/60 s y 125 ISO

Un escenario en el que la mayor parte de las cámaras compactas, incluidas las avanzadas, suelen sufrir bastante es la captura de imágenes en condiciones de luz escasas. Como he mencionado antes la CM1 enfoca con rapidez y precisión incluso en escenarios exigentes, como el impuesto por la fotografía que tenéis a continuación. Su nivel de detalle en las zonas medianamente bien iluminadas es alto; sin embargo, también podéis ver que en la mitad izquierda de la máscara, que apenas está iluminada, el detalle decae de una forma muy marcada a pesar de haber utilizado un valor de sensibilidad ISO bastante alto (6.400 ISO).

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Panasonic Lumix CM1 a f/5, 1/15 s y 6.400 ISO

Vamos ahora con la prueba en la que las compactas suelen pasarlo mal debido al relativamente reducido tamaño de su sensor: la sensibilidad ISO. Como podéis ver en la siguiente imagen, hasta 3.200 ISO la CM1 mantiene el nivel de ruido bajo control. A 6.400 ISO, como cabe esperar, es un poco más elevado, pero es perfectamente utilizable si las circunstancias lo requieren. Pero lo más sorprendente es que incluso a 12.800 ISO el ruido es «soportable». Obviamente, con este valor de sensibilidad el ruido es elevado, por lo que es preferible no utilizarlo, pero, aun así, es menos acusado de lo que esperaba después de analizar otras cámaras equipadas con un sensor de 1 pulgada.

Sensibilidad

También es un móvil capaz

Lo que realmente permite a la CM1 desmarcarse de otras compactas avanzadas, como os adelanté al principio del post, es que incorpora los componentes necesarios para poner a nuestra disposición la funcionalidad de un smartphone de gama alta. Sus especificaciones en este apartado son inferiores a las de los «buque insignia» que están llegando al mercado este año, pero perfectamente equiparables a las de los móviles de gama alta de 2014. De hecho, incorpora un SoC Snapdragon 801 con cuatro núcleos, 2 gigabytes de RAM, 16 gigabytes de almacenamiento interno (ampliables a 128 gigabytes mediante una tarjeta micro-SDXC), la pantalla LCD TFT de 4,7 pulgadas Full HD de la que os hablé antes, conectividad WiFi 802.11ac, NFC, LTE y Bluetooth, una batería de 2.600 mAh...

Panasonic confirmó durante el MWC que la Lumix CM1 llegará en mayo, y lo hará acompañada por Android 5.0 (Lollipop)

Como veis, sus especificaciones no están pero que nada mal. La CM1 que hemos probado viene equipada con Android 4.4 KitKat, pero Panasonic confirmó durante el MWC no solo que este producto llegará a las tiendas españolas durante el próximo mes de mayo, sino también que lo hará acompañada por Android 5.0 (Lollipop). Sin duda, una buena noticia que, dada la configuración de esta cámara, cabía esperar.

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En lo que tiene que ver con la experiencia que nos ofrece como teléfono móvil, la CM1 cumple con holgura. La pantalla LCD TFT no tiene tanta calidad como las que nos ofrecen los últimos smartphones de marcas como Samsung o HTC, por ejemplo, pero reproduce el color con precisión y tiene un nivel de brillo suficiente para poder usarla sin problemas a plena luz del día. Por otra parte, la latencia que tenemos que soportar al desplazarnos por la interfaz es mínima y perfectamente equiparable a la de cualquier otro móvil con una configuración de este nivel.

Un apunte interesante: esta Lumix incorpora un único altavoz alojado en el borde inferior de la cámara cuando la sostenemos en posición vertical. Cumple su función sin demasiados problemas y su nivel máximo de presión sonora no está mal, pero no tiene la calidad de sonido que nos ofrecen móviles como el HTC One (M8) o los Xperia Z2 y Z3 de Sony.

Panasonic Lumix CM1, la opinión de Xataka

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Cierro el post de la misma forma en la que lo abrí: la Lumix CM1 es una cámara «con carácter». Sus prestaciones fotográficas están a la altura de las que podemos esperar de una muy buena cámara compacta avanzada, y su interfaz es sencillamente deliciosa. Además, su calidad de imagen es alta y nos permite grabar vídeo UHD con una solvencia muy interesante. Por supuesto, esta Lumix también es un móvil muy capaz, con una configuración de gama alta similar a la de los «buque insignia» de 2014, que, además, llegará al mercado español con Android 5.0 (Lollipop). Pero, obviamente, este dispositivo no es perfecto.

Su handicap más evidente es su precio. Y es que 899 euros es un coste elevado incluso a pesar de estar asociado a un producto tan versátil como este, lo que, como defendí en la toma de contacto con la CM1, nos lleva directamente al debate acerca de lo exagerado que puede ser que fabricantes de móviles como Apple o Samsung coqueteen con los 1.000 euros en las versiones con más capacidad de sus iPhone 6 Plus y Galaxy S6 Edge.

Por otra parte, si nos ceñimos a sus prestaciones fotográficas destaca por su moderado nivel de ruido y calidad de imagen global, pero adolece de una cierta pérdida de detalle en luces altas y en las zonas en sombra. Aun así, mi valoración global de esta cámara es muy positiva, por lo que, si su precio no es un obstáculo, se la recomendaría a cualquier usuario que esté buscando un smartphone con unas prestaciones fotográficas de primer nivel, y también a quien quiera hacerse con una compacta avanzada y le interese deshacerse de su móvil para tener un único dispositivo que aúne ambas funciones. Ante estos dos escenarios de uso, la CM1 convence.

La cámara ha sido cedida para el análisis por parte de Panasonic España. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.

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