Treinta mil personas han llenado el BEC de Barakaldo durante dos noches para presenciar uno de los regresos más esperados del pop español. Amaia Montero volvía a La Oreja de Van Gogh casi veinte años después de su salida, en una gira bautizada 'Tantas cosas que contar' y que prometía cerrar un ciclo (o abrir uno nuevo). Pero de estos primeros conciertos (especialmente del primero) se ha acabado hablando por razones muy distintas a las previstas.
La Oreja, el regreso. Cuando La Oreja de Van Gogh anunció oficialmente el 15 de octubre de 2025 que Amaia Montero volvía a la banda, las entradas se agotaron en cuestión de horas en numerosas ciudades, y se añadieron fechas nuevas ante la demanda. La gira consta de 16 paradas que se extienden hasta noviembre de 2026 y que incluyen el Movistar Arena de Madrid (tres noches), el Palau Sant Jordi de Barcelona y la Illunbe Donostia Arena. Es, ahora mismo, uno de los fenómenos pop más relevantes del año en España.
Cómo empezó. El detonante fue una aparición que nadie esperaba. en julio de 2024, de Amaia Montero en el Santiago Bernabéu durante uno de los conciertos de Karol G para interpretar 'Rosas', el himno de La Oreja de Van Gogh. La reacción fue descomunal y poco después, La Oreja de Van Gogh anunciaba la salida de la banda de Leire Martínez, vocalista del grupo durante 17 años, alegando "diferentes maneras de vivir el grupo". En octubre de 2025 se anunciaba oficialmente el regreso de Amaia. 2026 es el año del 30 aniversario de La Oreja y el 25 de 'El viaje de Copperpot', uno de sus discos más recordados.
Qué pasó en Barakaldo. El 9 de mayo de 2026 arrancó la gira en el BEC y 18.000 personas asistieron al primer concierto. Amaia apareció en el centro del escenario subida a una plataforma elevada, con un mono rosa brillante. Dijo: "Bajé al mismísimo infierno, pero con mis cicatrices, después de luchar mucho, aquí estoy". Sin embargo, pese a las buenas intenciones, las crónicas coincidieron en que Amaia estaba "fuera de tono y muy justa para llegar a las notas altas".
Se viralizó especialmente su interpretación de 'Nothing Compares 2 U', el clásico de Prince popularizado por Sinéad O'Connor y con el que la banda la descubrió originalmente, pero profundamente desafinada. La propia Amaia reconoció sobre el escenario: "Lo hago fatal". Lo asombroso es que, como también se ha llegado a decir, Amaia "ha tenido más de un año para prepararse vocalmente" y pese a ello mostró "muchísimas carencias técnicas". El grupo podría haber adaptado las tonalidades a su voz actual, pero no lo ha hecho para que las canciones sean idénticas a como recuerdan los fans, y ahí está el problema.
Segunda vuelta. El 10 de mayo, en el segundo concierto en el mismo recinto, el setlist pasó de 25 canciones a 22. Desaparecieron 'Nothing Compares 2 U', 'Todos estamos bailando la misma canción' y 'La niña que llora en tus fiestas', los tres temas que habían generado más problemas la noche anterior. También se redujo la presencia de canciones de la etapa de Leire Martínez. Amaia se mostró más confiada y la plataforma elevada se reservó para 'Mariposa'.
Las reacciones de los fans. La acritud con la que se ha recibido este regreso de Amaia tiene que ver con que el público de La Oreja de Van Cogh está dividido en dos comunidades. Los fans que llegaron con Amaia, treintañeros que crecieron con 'Rosas', 'La playa' o '20 de enero', vivían el concierto como el regreso de una diva y los desafines eran disculpables. Los fans que se incorporaron con Leire, en cambio, escuchaban a alguien cantar con evidente esfuerzo canciones que su protegida interpretó durante casi dos décadas con gran solvencia técnica.
Buena parte de los fans de la banda (o ex-fans, a estas alturas) piensan que hay una voz que ahora ha sido desplazada, sin explicación pública satisfactoria y con una salida que fue tensa: Amaia no aceptó compartir los conciertos del 30 aniversario con Leire, y el grupo optó por prescindir de ella. Eso ha fracturado irremediablemente al público, que en el caso de los fans de la vocalista expulsada, difunden en redes con especial saña los fallos de Amaia.
El síndrome de los regresos. No todas las reuniones nostálgicas son un triunfo. Las hay que pinchan estrepitosamente porque intentar revivir una energía que respondía a circunstancias irrepetibles, que lo que consiguen es dejar bien claro justo lo contrario: que esa energía ya no existe. Los Sex Pistols en su gira de 1996 es uno de los casos más memorables por su autoconsciencia, pero el drama data de antes: The Animals, Simon & Garfunkel o The Byrds en décadas anteriores también pincharon al intentar recuperar a su público. La lista de bandas que se estrellaron recientemente en una reunión (no necesariamente en lo comercial, eso sí) es infinita: Jane's Addiction, Guns'n Roses...
El motivo es siempre que la búsqueda de dinero es patente por encima de las relaciones entre sus miembros, a veces muy deterioradas. En este caso, pese a que las economías de los miembros de la banda están muy saneadas, de los vídeos se intuye una cierta suspicacia e incomodidad entre los músicos y vocalista. Porque esa es otra: triunfen en lo lírico y lo comercial o no, de lo que no van a poder huir es de las malas lenguas. Como muy bien saben los fans de Leire.
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