'One Piece' es un triunfo agridulce para Netflix: sale airosa con una competente versión de un manga inadaptable

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Lo cierto es que la adaptación de Netflix de 'One Piece' no partía con muy buenas expectativas. La propia Netflix tenía en su haber dos adaptaciones no completamente terribles, pero que palidecían al lado de las series originales, 'Death Note' y 'Cowboy Bebop'. Y en la memoria de todos hay horrendas películas indignas de sus originales: 'Dragon Ball: Evolution' es quizás la más popular por lo desastrosa, pero recientemente hemos tenido 'Caballeros del Zodiaco', de nuevo no completamente fatídica, pero indigna de su mítico original.

Netflix sabía que, después de los dos intentos fallidos anteriores, se jugaba mucho con esta adaptación. 'One Piece' es uno de los mejors animes de la historia, el manga más vendido de la actualidad, y sus más de cien volúmenes publicados desde 1997, más su popularísima serie de anime, lo han convertido en un clásico del medio. Pero la serie apunta maneras desde que empezaron a verse las primeras imágenes: cuenta con la bendición de Eiichiro Oda, creador del manga, una aprobación que resulta doblemente valiosa por lo poco dado que es Oda a pronunciarse sobre su obra y por lo reticente que ha sido siempre a las adaptaciones en imagen real.

Por supuesto, la razón principal de esta bendición puede ser un jugoso cheque de Netflix, pero de algún modo, las declaraciones de Oda se han sentido esta vez algo más genuinas de lo que es habitual en estos casos. Y las sospechas se confirman con la serie ante nosotros: es absolutamente imposible replicar muchos aspectos del original, tanto el manga como el anime, pero el espíritu es el correcto. Y lo que es más importante: si funciona, va a suponer una magnífica entrada al mundo de los Sombrero de Paja para millones de espectadores.

Posiblemente, la razón de que 'One Piece' haya acabado funcionando es que Netflix ha invertido una notoria cantidad de dinero (según algunas fuentes, cada episodio de 'One Piece' es más caro que uno de 'Juego de Tronos') y ha dedicado todo el tiempo necesario a afinar la producción. Por supuesto que hay trajes que parecen salidos de un cosplay apresurado, y secuencias que delatan unos cromas que habrían ganado mucho en escenarios reales. Pero en general, el resultado es una dignísima adaptación, y va a generar una sensación de alivio generalizada.

Por qué no puede terminar de funcionar

Vamos a lo bueno: Iñaki Godoy canaliza a la perfección el contagioso optimismo y jovialidad de Luffy, el aspirante a Rey de los Piratas de la serie original, y no es de extrañar que Oda esté tan entusiasmado con su encarnación. Era complicado encontrar el equilibrio entre la ingenuidad y el genuino talante heroico del personaje, pero Godoy lo consigue. Y está acompañado por una tripulación y unos enemigos igualmente a la altura.

La acción está excelentemente rodada y coreografiada, y los efectos CGI son adecuados para conseguir el equilibrio entre la estética colorista y cartoon y los ocasionales apuntes macabros. A veces la serie se deja llevar por esa estética de tonos desvaídos y por el miedo a ser genuinamente estrafalaria y chillona que asola la fantasía actual, pero no se le puede hacer ascos a una propuesta tan genuinamente divertida y desprejuiciada.

En los debe, el obvio: es imposible adaptar 'One Piece' por su extensión. Sencillamente, hay que hacer una ingente labor de resumen, eliminación de personajes y subtramas que hará que muchos fans echen a faltar algún arco que les entusiasmó especialmente, o que no les convenza cómo otros se han fusionado. Pero en general, el resumen es correctísimo: se van presentando detalles que sabemos que cuajarán más adelante, y sobre todo, 'One Piece' de Netflix sabe dejar claro que es una bestia distinta al manga y al anime. Funciona por sus propios méritos y no se siente como un refrito o un resumen apresurado.

Y eso que la serie tarda en coger impulso: tras unos dos primeros episodios de presentación y que no funcionan al cien por cien, 'One Piece' encuentra pronto su propio ritmo y comienza a avanzar a toda vela, algo en lo que influye bastante la bienvenidísima llegada de Usopp a la tripulación. Tiene sus altibajos, sí, pero hallazgos como el fantásticamente bien gestionado arco de Arlong Park dejan claro que esta propuesta de Netflix es todo lo competente que puede ser una adaptación fiel y digna de la mastodóntica obra de Oda.

Cabecera: Netflix

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