El uso del LiDAR ha ayudado a descubrir que en la antigua Teotihuacán se construyó de manera tan bestia que afectó a las edificaciones posteriores, según un estudio

El uso del LiDAR ha ayudado a descubrir que en la antigua Teotihuacán se construyó de manera tan bestia que afectó a las edificaciones posteriores, según un estudio
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Si el uso del LiDAR nos permitió dar con el monumento de la civilización Maya más grande y antiguo que conocemos, ¿por qué no seguir usando esta técnica para investigar las bastas tierras mexicanas y sus valiosos monumentos arqueológicos? El objetivo en este caso ha sido Teotihuacán, una de las mayores ciudades multiétinicas de la llamada Mesoamérica, que aún encierra algunos misterios.

Teotihuacán (náhuatl: Teōtihuácān) significa "lugar donde fueron hechos los dioses" y fue un topónimo usado por los mexicas, según explican en el Instituto Nacional de Arqueología e Historia mexicano, y que se trata del sitio más explorado de Mesoamérica. Al parecer, aún no ha habido suficientes exploraciones ya hora unos investigadores han deicidio revisar el sitio con un LiDAR para intentar recabar más información del sitio, dando con información que hasta ahora no se había podido detectar.

Si hay que mover ríos, se mueven

Más allá de instalarse en coches o en móviles, el sensor LiDAR (Light Detection and Ranging instrument) es algo recurrido en distintas investigaciones, ya sea en tierra firme o a los cielos. Además del ejemplo que citábamos antes sobre el monumento maya, están también hallazgos como los de los pozos de Stonehenge, también se usó para encontrar antiguos restos vikingos (aunque en ese caso lo curioso fue que un antiguo mapa resultó "más útil").

Con éstos y otros precedentes, un grupo de investigadores de varias universidades acaba de publicar un trabajo que muestra los rastros de la ingeniería aplicada en las construcciones del momento. El escaneo con LiDAR muestra, según apuntan, que los antiguos residentes de Teotihuacán movieron una enorme cantidad de suelo y lecho de roca para lograr la construcción deseada.

Teotihuacaninah
Teotihuacán. Imagen: INAH

Esto requirió desviar dos ríos, San Juan y San Lorenzo, aunque más que por objetivos arquitectónicos fue para alinearlos con puntos astronómicos de relevancia en aquel momento, según explican. Además, los investigadores identificaron más de 5.700 construcciones no detectadas hasta el momento y estructuras arquitectónicas y arqueológicas que habían quedado destruidas por las operaciones de urbanización y minería que se iniciaron en torno a los años 60.

Con todo, concluyen que los antiguos habitantes de Teotihuacán hicieron una modificación masiva del suelo, excavando gran cantidad de lecho de roca que reaprovecharon para rellenar y construir. Calculan que bajo el complejo de la Plaza de las Columnas hay unos 372.056 m² de suelo artificial acumulado durante un periodo aproximado de construcción de 300 años, proveniente de algún punto del valle, y que en tres de las principales pirámides se usaron 2.423.411 m² de rocas, desechos y adobo, estiman.

Todas estas grandes maniobras, al parecer, habrían afectado a las construcciones y actividades posteriores. Los autores han detectado que el 65% de las urbanizaciones posteriores se alinean de manera ortogonal con Teotihuacán con el desvío de los ríos.

La idea ahora es volver a recurrir al LiDAR para crear una base geoespacial en tres dimensiones que permita observar de manera más gráfica la información sobre la superficie y los distintos estratos, de manera que al final se conozca hasta qué punto se extendió en la zona la habilidad del ser humano como agente geomórfico. Explican que no todo ha sido el LiDAR y que igualmente se han apoyado de estudios anteriores y otras exploraciones recorriéndose el sitio, pero el instrumento ha sido clave para dar con estas conclusiones.

Imagen | Diego Delso

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