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La batalla entre el diseño, la ostentación y el futuro: todos los entresijos de las battlestations desde un punto de vista experto
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La batalla entre el diseño, la ostentación y el futuro: todos los entresijos de las battlestations desde un punto de vista experto

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Para cualquier adolescente su cuarto es su refugio, un reducto en el que poder mostrarse tal y como es: empapelar cada centímetro de entramado con imágenes de su ídolo musical, de la película que más le guste o el equipo de su vida. Sin embargo, conforme pasan los años -y la madurez acecha inexorable- es habitual ir perdiendo esos santuarios a uno mismo, ya sea por tener que afrontar mudanzas de manera habitual, falta de espacio o porque simplemente tus gustos han cambiado y no están tan definidos.

No obstante, para muchos siempre queda algo y cuando hay una pasión esta te acompaña durante toda una vida. De una forma totalmente inversa, cuando uno empieza a establecerse en el sitio al que llamará hogar durante al menos un tiempo, no es raro ver cómo vuelven esos pequeños templos que recuerdan a tiempos pasados, aunque quizás con mejor gusto que un poster de la Superpop con cuatro tiras de celo roñoso. Un melómano puede colocar un tocadiscos y su colección de LPs; un amante de las literatura llenar estanterías y bibliotecas, y los amantes de los videojuegos crear una estación más propia del futuro que de comienzos del siglo XXI.

¿Por qué tener una battlestation?

Por supuesto hay niveles, como en cualquier tipo de afición, seguro que hay habitaciones adecuadas para la música – y muchas otras aficiones- que puede rivalizar con lo que vamos a desgranar en este artículo, pero no cabe duda de que una battlestation –también llamadas gaming room- bien equipada puede sorprender a cualquiera. Lo mejor es que no se necesita un espacio monstruoso y unas habitaciones normales, con los consejos necesarios, pueden hacerte sentir en una suerte de utopía futurística, o casi.

Los orígenes de la palabra se remontan a 2008, pero no fue hasta un año después cuando en Reddit comenzó el subforo dedicado en exclusiva a ello. La página mundialmente conocida, fue un punto de reunión para los amantes de la tecnología y la innovación. En la práctica, cualquiera tiene una battlestation en su casa, en términos absolutos se trata de un escritorio con los componentes clásicos: una torre de ordenador, ratón, teclado, monitor… Pero la realidad es que actualmente el concepto ha evolucionado hasta autenticas estaciones de batalla.

En Xataka hemos contactado con Ryan Schlecht, un experto de la página web especializada PCBattlestations.com, que nos ha ayudado a comprender mejor los entresijos de un mundo que a simple vista puede parecer tan impresionante como apabullante. Schlecht empezó con su primera incursión en el tema hace más de siete años –tras una vida dedicada a los videojuegos- y desde entonces no ha parado de aprender y experimentar con ello. No se trata solo de gastar cantidades ingentes de dinero, sino también aprovechar todos los elementos a nuestro alcance para poder sacarle el máximo partido y no arruinarnos en el proceso de crear una gaming room.

Pero… ¿qué tiene de especial construir algo así? Pues más allá de la mera satisfacción personal es posible que no ofrezcan ninguna ventaja palpable. Desde luego el aspecto es impecable, pero solo hasta que acumules un par de vasos sobre el escritorio y el plato de la merienda. La realidad es que el principal motivo para tener una es el mero hecho de llevar tu hobby por los ordenadores y la tecnología un paso más allá.

Puede que para muchos esto suponga un expendio, que ellos pueden funcionar a la perfección con un escritorio estándar, la luz amarilla de una lámpara normal y tu silla de 40 euros que chirría cuando apoyas todo el peso en la espalda. Y lo cierto es que sí, pero cada cual acarrea sus manías como puede y el que se gasta 1000 euros en un móvil igual no los gasta en un monitor 4K, y viceversa. Además, aunque no lo parezca, no es necesario rehipotecar la casa.

Schlecht explica que no hace falta invertir los ahorros de una vida para construir una battlestation: “Es muy fácil gastarse mucho dinero, pero puedes construir una barata y que siga luciendo bien y funcionando a la perfección”. Evidentemente, cuanto mayor sea tu presupuesto mejor ordenador podrás tener, más luces, un teclado mecánico, una mesa ajustable, un ratón… Sin embargo, Schlecht insiste en recordar que una vez terminada la battlestation se pueden cambiar todos sus componentes en caso de que el usuario quiera mejorarla. No se está firmando un contrato a perpetuidad.

Diseño e iluminación: más cerca de Blade Runner

Una de las cosas que más impresionan de una battlestation es su fusión entre armonía y futuro: la sensación de entrar en un espacio en que el que todo fluye acompañado de unas místicas luces más propias de Blade Runner que de una habitación en Malasaña. Sin duda, estos son los dos elementos más diferenciales de una gaming room: diseño e iluminación.

Img 3848 Imagen de Ryan Schlecht

Antes de nada es importante definir qué tipo de espacio tenemos pensado construir ya que hay muchos tipos posibles. Por un lado, se puede optar por una estructura minimalista, donde aparecen los elementos justos; pero por el otro, hay hueco también para aquellos amantes de las figuras de colección, funkos y demás artículos que pueden decorar una battlestation. Aunque la decisión es enteramente del gusto de cada uno, Schlecht prefiere los espacios poco saturados.

"Si hay demasiadas cosas puede distraer. A veces menos es más"

Mi estilo favorito es una battlestation limpia que tenga una gama cromática monocorde y una cantidad media de luces RGB. Por limpio me refiero a que no esté todo el escritorio plagado de cosas, ni las paredes o la habitación. Si hay demasiadas cosas puede distraer. A veces menos es más”, asegura Schlecht.

Para el experto es necesario tener claros qué colores queremos utilizar para la habitación: “Un esquema cromático es importante porque ayuda a que todo se interrelacione mejor”. De hecho, las posibilidades son infinitas y hay muchas que abogan por establecer una temática. Schlecht pone de ejemplo una battlestation del tipo “Stormtrooper” (lo que aquí hemos conocido como los soldados clon de Star Wars) y hace hincapié en que ahí la necesidad estaría en que todo tenga un sentido en blanco y negro: “desde la mesa, la silla, el ordenador, los componentes del mismo, el fondo de escritorio, el teclado, el ratón, la decoración…”. “Después de eso, si quieres puedes dotarlo de una nota diferente de color con unas luces RGB”, explica.

Una vez más, sobre gustos no hay nada escrito. Schlecht ha conocido casos en los que han optado por eliminar las luces RGB por completo, mientras que otros compran metros y metros como por encargo. “Lo importante es lo que te guste a ti. A mí me gusta que haya iluminación detrás del monitor, la mesa y el PC”, insiste. Por otro lado, considera que cada cual debe buscar algo que muestre su personalidad “algo único” que lo diferencie de los demás.

Un mundo de luz y de color, pero también de cables

Aunque pueda haber diferentes estilos hay una práctica en común en toda battlestation que se precie y es la ausencia de cables, mejor dicho, la aparente ausencia de cables. Si cualquiera reúne el valor suficiente para mirar debajo de su escritorio, lo más probable es que encuentre un amasijo de serpientes negras y blancas que se amontonan en una masa informe que despertaría la ira de todo obseso del orden.

Sobre todo, esto ocurre cuando lo que tenemos es un ordenador de mesa, algo extremadamente habitual dentro de una gaming room, ya que por precio es mucho más económico un ordenador potente montado por piezas que adquirir un portátil enfocado a los videojuegos. Además, los puristas ortodoxos se te tirarían al cuello en caso de cometer tal afrenta a la dignidad humana.

“Tu objetivo principal es esconder todos los cables de la mejor manera posible”

En una battlestation no se trata de ocultar las miserias de cualquier forma bajo una tabla maciza, se busca optimizar el espacio y el diseño para conseguir un aspecto impoluto. Para lograrlo, Schlecht nos recomienda algunas de las opciones más comunes para hacer frente a la titánica tarea. “Tu objetivo principal es esconder todos los cables de la mejor manera posible”, cuenta.

Uno de los imprescindibles es hacerte con tiras de velcro para poder juntar y manejar con mayor facilidad grandes conjuntos de cables. Además, podemos meter esos cables dentro de rieles o vías adosados a la propia mesa del escritorio –hay una amplia gama de colores para que no desentonen- y así poder disimularlos. “Yo utilizo en mi propia pared una canalización de cables para esconder los que salen del monitor y lo pinté del mismo color que el tabique”, explica.

Todos estos consejos permitirán que puedas tener mayor espacio para las piernas bajo tu escritorio, pero también la conciencia tranquila cuando pases el aspirador por la zona. Además, al haber muchos menos cables en contacto con el suelo la probabilidad de que acumulen polvo es menor.

¿Por dónde empezar una battlestation?

Como en todo buen hobby que se precie es imposible saber por dónde empezar, internet es una pradera absolutamente repleta de información en la que es fácil perderse y en la que encontrar una buena fuente a menudo se antoja extremadamente complicado, sobre todo si somos neófitos en la materia.

Por supuesto, Schlecht insta a visitar su página web, todo un santuario dedicado a las Battlestations, pero también recomienda visitar algunos foros como el de Reddit enfocado por completo a este tipo de habitaciones que además cuenta con una comunidad muy activa. Ver, hablar, comentar y debatir siempre es algo que enriquece un hobby, pero en uno tan visual como este tomar unas pocas ideas prestadas puede ser una gran idea para partir desde una base sólida. Al final esto se trata de ser original, sí, pero los que faltamos al reparto de creatividad también tenemos derecho a no vivir en el empecinamiento de nuestra mediocridad.

Sin embargo, si nunca has entrado en el mundo de los ordenadores, en Xataka tenemos una amplia selección de artículos enfocados al montaje y selección de piezas para poder configurar uno a tu medida. En realidad, el coste dependerá de lo que te quieras gastar a la hora de crear la bestia que engalanará tu battlestation, pero las posibilidades son muchísimas: desde 500 euros hasta 4500.

Como se ha comentado antes, el rango de precios que puedes gastar en una battlestation puede ser muy amplio. Sin ir más lejos, dentro de los teclados puedes hacerte con uno mecánico desde los 35 euros (menos aún si optas por uno de membrana, por ejemplo), pero también puedes gastarte más de 200. Quizás no te haga falta un monitor 4K o 2K y un Full HD de 144hz puede cumplir sobradamente. Lo mismo se podría decir del ratón, un DeathAdder de Razer da muy buenas prestaciones por poco más de 60 euros. Evidentemente, sumando y sumando el presupuesto se puede ir fácilmente a un par de miles de euros, pero los ordenadores gaming y todo su mundillo nunca han sido una afición barata.

“Las plantas añaden un punto de decoración que puede mejorar el aspecto de tu battlestation, no importa si son reales o falsas”

Dentro de la decoración, Schlecht ya nos ha comentado que él prefiere un diseño austero, pero eso no significa necesariamente que todo tenga que estar vacio. “Las plantas añaden un punto de decoración que puede mejorar el aspecto de tu battlestation, no importa si son reales o falsas”, cuenta el experto. No obstante, como hemos mencionado, se puede optar por decorar las estanterías con figuras de todo tipo, rellenar las paredes con posters enmarcados o colocar la guitarra que compramos con toda la ilusión por aprender y que jamás amortizamos.

Aunque Schlecht abogue por un tipo concreto de diseño, ha hecho hincapié y ha insistido en que cada battlestation tiene que representar a la persona que la posea: “Lo más importante es decorarla con cosas que te gusten y vayan de acuerdo con tu personalidad, solo de esa manera vas a conseguir que tu gaming room parezca única”. Lo cierto es que, aunque poseamos mayor o menor capacidad creativa, todos tenemos nuestros gustos particulares y -como en aquellos tiernos años adolescentes- lo importante es estar cómodos en nuestro espacio, sin importar lo que opinen los demás.

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