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Llevar un electrocardiograma en la muñeca parece una buena idea, pero puede no serlo: los problemas del nuevo Apple Watch Series 4
Medicina y Salud

Llevar un electrocardiograma en la muñeca parece una buena idea, pero puede no serlo: los problemas del nuevo Apple Watch Series 4

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“Hemos agregado electrodos en el cristal de zafiro trasero y en la corona digital, lo que le permite tomar un electrocardiograma”. Con esas palabras Jeff Williams provocó una enorme ovación durante el (ya tradicional) evento anual de Apple. Y la cosa es tal y como suena, Tim Cook y su equipo han metido un electrocardiograma en el Apple Watch Series 4.

En principio, la idea sonaba fenomenal. El mismo Ivor J. Benjamin, presidente de la American Heart Association, habló en el mismo evento sobre las ventajas que podía traer la democratización del acceso al electrocardiograma. Sin embargo, la verdadera pregunta es si esos supuestos beneficios compensan a los posibles problemas. Y, por lo que sabemos hasta ahora, la respuesta parece ser no.

Un electrocardiograma en la muñeca

Kardiaband Imagen de KardiaBand de AliveCor

En noviembre de 2017, la FDA aprobó KardiaBand a AliveCor y la empresa lo anunciaba como el "primer accesorio médico del Apple Watch". Era un gran paso: usualmente, obtener el 'OK' de la FDA es muy complejo y, con esto, se abrían de par en par un montón de posibilidades.

También es algo que limita (al menos geográficamente) el anuncio de Apple. La funcionalidad llegará a EEUU a lo largo del año, pero no lo hará al resto del mundo hasta que las agencias reguladoras aprueben el dispositivo. Querer un dispositivo médico conlleva tiempos que están muy lejos de los que nos tiene acostumbrados el mundo de la tecnología.

KardiaBand permite monitorizar el sistema cardiaco durante treinta segundos midiendo las constantes en la muñeca. Además, KardiaBand se conecta con una aplicación que permite evaluar a tiempo real los cambios en la frecuencia cardíaca y notificar al usuario en cuanto haya algún problema.

En cuanto a precisión, no es un Holter (una electrocardiografía ambulatoria), ni - por lo que se puede leer en la autorización de la FDA - lo pretende (pese a la ampulosa publicidad que han estado haciendo). La intención de KariaBand no es realizar un análisis electrocardiográfico exhaustivo: es tomar "instantáneas" que puedan ayudar a los médicos a estudiar los casos con mayor profundidad. Y esto puede venir muy bien para ciertas personas con antecedentes familiares de enfermedad cardiaca o con factores de riesgo. Pero, sobre todo, a personas con fibrilación auricular.

Una solución para un problema muy concreto

La Fibrilación Auricular ocurre cuando el movimiento de las aurículas (las cavidades superiores del corazón) se descoordina y produce un ritmo cardíaco irregular. No solo se trata de la cardiopatía más común (se calcula que origina el 3,6% de las urgencias generales y más del 10% de los ingresos médicos del hospital); es que, de hecho, se vuelve más común con la edad (pasando del 1% en jóvenes al 10% en ancianos).

Apple Keynote Dr Ivor J Benjamin 09122018 Big Jpg Large Ivor J Benjamin, presidente de la American Heart Association, en el evento de Apple

La FA suele tener complicaciones tromboembólicas (un incremento en el riesgo de ictus y mortalidad), por lo que interesa un diagnóstico precoz que permita tenerla bajo control. El problema es que, hay tipos de FA que son difíciles de diagnosticar. Se estima que hasta un 65% de las FAs pueden ser del tipo 'paroxístico'; es decir, sus crisis duran menos de 2 minutos y, por eso mismo, es casi imposible de estudiar con un ECG.

Aunque las últimas revisiones señalan que las FA paroxísticas no están asociadas claramente con el riesgo de tromboembolismo y muerte, sí que provocan gran malestar, ansiedad y preocupación. Sobre todo, cuando los pacientes notan la fibrilación y saben que "pasa algo". Aquí, los 30 segundos del Apple Watch pueden ser de utilidad (porque permiten tomar una foto instantánea de la crisis).

Más allá, todo problemas

ecg

Para todos lo demás, me temo, la evidencia sugiere que los problemas asociados con el uso del electrocardiograma superan a los beneficios. Y es que este no es debate nuevo. Muy al contrario, se lleva mucho tiempo discutiendo sobre la utilidad del cribado electrocardiográfico. Es decir, de hacer ECG a adultos asintomáticos con bajo riesgo de enfermedad cardiaca porque sí.

En 2012, la U.S. Preventive Services Task Force ya había recomendado no realizar ese tipo de cribados. Y hace unos meses lo volvió a hacer.

¿Por qué? Porque incluso en el supuesto de que se descubran algunos casos que permanecían ocultos; para la inmensa mayoría de personas el cribado no tendrá ningún beneficio. Eso sí, los falsos positivos someterán a los pacientes al impacto negativo de la ansiedad y los tratamientos innecesarios. Ese es el resultado previsible de tener un ECG en la muñeca.

Addenda: el caso del termómetro

termómetro

Con buen criterio, elinombrable sugiere en comentarios que termómetros o tensiometros se encontrarían en una situación muy similar y me parece lo suficientemente interesante como para añadir mi respuesta al post.

En la entradilla de este artículo yo mismo comentaba que "el nuevo Apple Watch Series 4 es una metáfora perfecta de todos los problemas y oportunidades de la medicina digital que está a punto de llegar". Porque elinombrable no se equivoca, el caso de termómetros y tensiómetros es idéntico. Las recomendaciones sanitarias tampoco recomiendan tomar la temperatura o la tensión a adultos asintomáticos con bajo riesgo de enfermedad.

'Tener fiebre' no significan lo mismo en la medicina analógica que en la medicina digital

Los termómetros se usan cuando hay indicios de fiebre; los tensiómetros, cuando hay problemas con la tensión (o factores de riesgo) y necesitamos monitorizar su evolución. De la misma forma, nada impide tener un dispositivo para hacer electrocardiogramas en casa. Lo que cambia con la medicina digital y wearable es que** esos instrumentos dejan de usarse cuando están indicados** para usarse siempre.

La 'alfabetización médica' (es decir, los algoritmos y heurísticos que tenemos sobre qué hacer cuando nos encontramos con dolencias o malestares) están adaptados a nuestros sistemas técnicos actuales. Eso conlleva que cuando cambia la tecnología, debe cambiar también nuestra forma de entender la salud. Cosas tan triviales como 'tener fiebre' no significan lo mismo en la medicina analógica que en la medicina digital.

A día de hoy, y ese es el consenso de las instituciones médicas en todo el mundo, sistemas como el del Apple Watch pueden tener un papel en investigar el funcionamiento cardiaco, pero no aportan demasiado a nivel terapéutico. Es más, a agregadamente, causan más daños innecesarios que beneficios. Y eso es un problema que debemos aprender a gestionar (porque esta tecnología está aquí y no va a ir a ningún lado).

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