Pamplona tiene plazas para 155 personas sin hogar. Hay gente durmiendo en el cauce de un río y despertando rodeada de agua

Decenas de personas sin hogar viven en tiendas, cartones y plásticos en la orilla del río. Las lluvias del miércoles dejaron algunos refugios rodeados de agua

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Isra Fdez

Editor

Dentro del marco de la crisis de vivienda, hay lugares donde la ausencia de techo está poniendo en peligro la vida de cientos de personas. Pamplona, por ejemplo, ha triplicado desde 2023 sus plazas estables para personas sin hogar: son 155 (que suben a 165 con la ola de frío y hasta 205 en emergencias climáticas como inundaciones, nevadas o temperaturas extremas). Y aun así, el Ayuntamiento ya ha reconocido en varias ocasiones que hay cerca de 200 personas sin hogar y que ya no cuentan con más recursos (hace un par de años se declaraban totalmente "superados" por la situación).

El resultado se dejó ver hace una semana: según Diario de Navarra, decenas de personas estaban durmiendo en tiendas, cartones y plásticos en el cauce del río Arga, que nace en Urquiaga (una de las zonas más lluviosas de Navarra) y desemboca en el río Aragón. El problema es que ese río creció tanto tras las lluvias que dejó a varios refugios rodeados de agua.

Una mañana en el cauce. Tal y como documenta la noticia original, Es Saddiq (de 39 años) lleva seis meses en Pamplona durmiendo en una tienda de campaña pequeña oculta entre la vegetación, a la altura de la Rochapea. Y hace una semana despertó hacia las 8:00 viendo cómo el río había subido tanto que el camino de salida estaba anegado. "No nos dan solución, no tenemos escapatoria", dijo al periodista Iván Benítez. En su país trabajaba de contable y ahora no recibe más ayuda que la comida que le reparte Apoyo Mutuo.

El río. Ese día la AEMET mantenía avisos amarillos por lluvia en el Pirineo y la vertiente cantábrica de Navarra, con hasta 40 litros por metro cuadrado en doce horas, según el aviso oficial. Por suerte, hoy el escenario es otro: sol y nubes, 25 °C de máxima y apenas un 5% de probabilidad de lluvia.

En cualquier caso, este no es un evento aislado. A lo largo de la orilla, y también bajo el puente de Trinitarios, hay tiendas y refugios de plástico y cartón, además de somieres, mantas y colchones empapados. En una isleta hay una estructura de cartón donde, según Es Saddiq, vive desde hace unos cinco meses una pareja de españoles. El miércoles no estaban pero todas sus cosas seguían allí.

Por qué importa. Porque el Arga no necesita un temporal extraordinario para ser peligroso. En febrero llegó a 223 m³/s en Pamplona y el Ayuntamiento activó el nivel de emergencia 01 al superar los 200 m³/s. El récord desde que hay registros (2000) son 508 m³/s, medidos en 2021. Los avisos municipales suelen centrarse en retirar coches de zonas inundables.

Faltan recursos. Entre 2012 y 2022 las personas sin hogar atendidas en Navarra aumentaron un 82%, mientras que en España ese aumento "solo" fue del 24%. El albergue de Trinitarios tiene 50 plazas, ampliables a 58. El plan municipal del ayuntamiento prevé 40 plazas más, hasta las 205, cuando el Ministerio de Sanidad u otras instituciones suelen declarar que dormir en la calle puede poner en riesgo la vida. 

En abril había más de 50 personas en lista de espera de Etxe Bat y más de 300 en pisos de emergencia. Los colectivos sociales hablaban en 2025 de unas 250 personas durmiendo al raso, una cifra mayor que la municipal. Tengamos en cuenta que al menos uno de cada diez ciudadanos españoles ha declarado que, a lo largo de su vida, ha dormido una o más veces en la calle por problemas económicos.

¿Desde cuándo? Junto a Es Saddiq, varias parejas viven al raso desde la primavera. En abril, la Policía Municipal desalojó el antiguo convento de las Agustinas, en Aranzadi, y atendió a 98 personas. Después se han visto tiendas en la Vuelta de Aranzadi y, según Navarra.com, asentamientos junto al Arga tras distintos desalojos.

El otro lado del campo. Octubre ha sido también el final de la vendimia, y en Navarra y La Rioja el campo recurre a trabajadores desplazados durante unas pocas semanas. El alojamiento es el cuello de botella: el albergue de temporeros de Alfaro, el único de La Rioja Baja, registró 1.780 pernoctaciones el año pasado y esta campaña solo admite a quienes tienen contrato (a cargo del agricultor).

Quien llega sin contrato se queda fuera, y en Pamplona el siguiente paso, el empadronamiento, está bajo queja de catorce entidades sociales, que denuncian retrasos y denegaciones sistemáticas a personas sin hogar. Ese trámite da acceso a la sanidad y a la regularización administrativa, así que es capital para empezar a trabajar. Las inspecciones no apuntan a una irregularidad generalizada: en la Ribera del Duero, solo dos de 141 temporeros revisados estaban en situación irregular, aunque la Guardia Civil inspeccionó explotaciones de Navarra y La Rioja en busca de indicios como el hacinamiento o el empleo de personas en situación irregular.

Porque la conversación de fondo es que la acampada está levantada en terreno público. Y sin autorización está prohibida por ordenanza. El desalojo suele ser la respuesta habitual, pero los colectivos sociales califican esa política de "cruel e insensible" (mientras en el otro lado del debate político se habla de un posible "efecto llamada"). No hay una cifra de cuántas personas viven en el cauce, pero tampoco se ha dado una respuesta municipal específica a este campamento.

Imagen | Grijalba214 (en Flickr)

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