Hay noches de boxeo en las que se pelea sobre la lona y noches en las que se atiza alrededor, como en la antigua ECW (Extreme Championship Wrestling). La del sábado 3 de octubre, en el polideportivo Rey Felipe VI de Boadilla del Monte, fue de las segundas. El Campeonato de Europa que debía sacar a este municipio madrileño en el mapa del boxeo continental acabó en una reyerta multitudinaria entre aficionados de uno y otro púgil. Se repartió en todas direcciones.
¿Qué pasó? La velada empezó hacia las 18:00 con cuatro combates y tuvo como cabeza de cartel la pelea por el título europeo (EBU) del peso supermedio. Se lo disputaban el cordobés José Luis Navarro Jr. y el canario Damián “Guinea” Biacho. Hasta aquí perfecto, combate de rigor con bastante expectación entre el fandom.
Pasadas las 23:30, con el pabellón abarrotado por unos 3.000 asistentes, entre ellos familias con menores, la protesta por la decisión de los jueces degeneró en un enfrentamiento que se prolongó más de 20 minutos. Al rato empezaron a volar sillas de plástico y vallas de la propia organización, Al menos 50 personas acabaron a puñetazos en la zona de ringside. Según EPE, algunos usaron además las vallas metálicas como escudo.
El combate. Vamos a ceñirnos primero a los datos: Navarro Jr. (18-2-1, 12 KO), y Biacho (22-2, 7 KO) se jugaban un título vacante. El momento problemático llegó en el sexto asalto: una izquierda recta de Navarro mandó a Biacho a la lona. Pero Biacho firmó un mejor último tercio y el desenlace quedó en manos de las tarjetas: 116-111 y 114-113 para Navarro, y 116-111 para Biacho. Decisión dividida y cinturón para el cordobés, 32 años después de que su padre, José Luis Navarro “El Cazador”, fuera también campeón de Europa.
La decisión para muchos fue injusta y sucia. Una web especializada calificó el 116-111 a favor de Navarro de "algo muy difícil de justificar" y consideró el 116-111 de Biacho la más justa. Fue, además, una noche de decisiones divididas: los tres combates principales terminaron así. Los jueces no se pusieron de acuerdo, y una parte de la grada se puso de acuerdo en lo contrario.
La grada. Hablando de la grada, según el relato de Boadilla Noticias, uno de los púgiles llegó a recibir golpes y tuvo que defenderse en la misma pista. Pozuelo IN precisa que fue Biacho, rodeado por parte del público. El entrenador de Navarro, Ricardo Sánchez Atocha, aseguró que presenció el incidente, pero que ni se dio cuenta de que agredieran a Biacho.
Mientras tanto, los vecinos de la zona vieron salir asustados a decenas de asistentes. Resumiendo: doce asaltos dentro del ring, uno solo fuera. Pero sin guantes, sin árbitro y sin límite de tiempo.
UN VISTAZO A...
¿Falló la seguridad? Aquí las versiones no coinciden. Fuentes municipales aseguran que no hubo heridos y que la situación fue contenida por el equipo de seguridad del propio evento, de unas 45 personas. El Ayuntamiento añade que los incidentes se limitaron al interior del pabellón y que no hizo falta intervenir a la Policía Local.
Boadilla Noticias, en cambio, habla de fallos en el despliegue y la contención de la seguridad privada, y apunta que la presencia de la Policía Local y la Guardia Civil estaba condicionada porque gran parte de sus efectivos estaban asignados a las fiestas patronales. Conviene recordar que la noche coincidió con las fiestas de Nuestra Señora del Rosario y, aunque no hubo heridos, es normal que 45 vigilantes puedan verse superados si la cosa se desmadra.
Reacciones enconadas. El Gobierno local trasladó su rotunda condena y lamentó que un evento deportivo se vea empañado de esa manera. La Federación Madrileña de Boxeo fue más lacónica: “Lo sucedido no es boxeo”. Reglado, al menos, no. Está recopilando material para esclarecer lo ocurrido e identificar a los implicados, y llevará los hechos a la Comisión contra la Violencia en el Deporte. Por supuesto, el boxeo tiene sus reglas, y ninguna aplica sobre el mobiliario.
Bochorno general. Navarro Jr. tiene un título que ha perseguido durante años. Biacho, que cayó en el sexto asalto y terminó creciéndose, se llevó una derrota polémica y, si lo contado es cierto, tuvo que defenderse además de unos aficionados que ni siquiera eran sus rivales.
El comunicado de la propia organizadora recalca que, además de pedir disculpas y lamentar los acontecimientos, los jueces pertenecen a organismos independientes y su neutralidad no está condicionada por cuestiones de nacionalidad o raza. En fin, con tres mil personas mirando, incluidos niños (que seguramente aprendieron algo de boxeo), la situación es incómoda. Que la violencia controlada y reglada vista dentro del ring nunca ha de ser excusa para imitar lo ídem fuera.
Imágenes | Instagram oficial de JHM Productions
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