Pocos inventores tan adelantados a su tiempo y polifacéticos como Leonardo da Vinci nos ha dado la humanidad. Sin ir más lejos, el italiano resolvió el problema de los drones hace ya cinco siglos. De su privilegiada cabeza salieron ideas que luego, muchísimo tiempo después, vimos adaptadas en objetos del día a día como máquinas voladoras, vehículos autónomos y hasta un tanque.
Pero una cosa es que esos objetos cotidianos tengan algo de la esencia de las ideas de da Vinci y otra muy diferente que sean lo que Leonardo ideó: esos inventos nunca se hicieron realidad tal cual. De hecho y como vas a ver bajo estas líneas, algunos no habrían funcionado de seguir a rajatabla sus dibujos en sepia. ¿Que cómo lo sabemos? Porque alguien los ha convertido en modelos 3D que puedes analizar de cerca.
Este increíble proyecto con cuatro modelos tridimensionales está disponible en la web de la PBS, la televisión pública estadounidense. La razón de encontrarse ahí radica en que Ken Burns ha hecho una película llamada 'Leonardo da Vinci: Inside the mind of a Genius' en la que ha participado la entidad.
El tanque blindado
Uno de los cuatro modelos interactivos disponibles es el tanque blindado primigenio de da Vinci. Corría 1480 cuando Leonardo vivía en Milán, lugar donde coincidió y trabajó para el duque Ludovico Sforza, más concretamente en el área de ingeniería militar. Su boceto del tanque blindado es muy diferente a cómo son los actuales, pero el objetivo es el mismo: protegerse y atacar.
Eso sí, el genio florentino se inspiró en el caparazón de una tortuga, con una cubierta dura e inclinada para defenderse del fuego enemigo. Leonardo conocía a fondo cómo funcionaban los engranajes empleados por Brunelleschi para la catedral de Florencia, así que se acordó de ellos para su tanque. Cuatro soldados accionarían diferentes manivelas para el movimiento y otros cuatro manejarían los cañones. Hecho de madera y metal y con unas dimensiones de tres por seis metros, tenía una envergadura y peso considerable.
Da Vinci presentó este concepto de tanque al duque con ánimo de impresionarle y generar debate y no tanto como un diseño final. De hecho, tenía dos fallos importantes: con esos engranajes las ruedas delanteras y traseras girarían en sentidos opuestos y las ruedas eran demasiado finas para soportarlo todo.
Carro autopropulsado
Cuando estudiaba ingeniería mecánica en Florencia, a Leonardo se le ocurrió un carro autopropulsado y programable. En aquellos momentos estaba más centrado en sus encargos pictóricos que en materializar inventos, pero es probable que se valiera de esa base para construir en 1515 un león autómata para la diversión del rey Francisco I de Francia. Y después, su diseño sirvió para otras innovaciones como la relojería gracias a sus componentes mecánicos.
En su diseño vemos dos tambores en la parte trasera en cuyo interior contienen muelles de torsión encargados de hacer girar las ruedas dentadas laterales, de modo que el carro se mueve hacia adelante. Encima, pequeñas levas para girar y accionar brazos más largos que dirigen la rueda delantera. El conjunto estaría hecho de madera de roble o nogal y sus engranajes, de aleación de hierro. Para las ruedas, el mismo tipo de madera con llantas de aleación.
Este carro ha despertado auténticas pasiones, dando lugar a diferentes reconstrucciones y ojo, porque el Instituto y Museo de Historia de la Ciencia de Florencia construyó un modelo basado en el diseño de da Vinci que era completamente funcional. En pocas palabras, Leonardo ideó el primer automóvil.
Tornillo aéreo
El del tornillo aéreo está entre los primeros dibujos de máquinas voladoras de da Vinci y además, uno de los más varipiopintos. Si los anteriores fueron algo así como el primer tanque y el primer automóvil, al tornillo aéreo de Leonardo puede ser el precursor del helicóptero moderno. Entre sus posibles usos militares, el de levantar la máquina suficiente como para ayudar a transportar soldados de un lado al otro de un río.
Para su inspiración, Leonardo se acordó del tornillo de Arquímedes y se dice que también en cómo giran las semillas de arce al caer de los árboles. A partir de ahí, su dibujo hecho realidad permitiría que cuatro hombres montados sobre la plataforma hecha con cañas de sauce girarían una manivela en torno al eje del tornillo, permitiendo así que la vela de lino rotase y con ella, la base exterior. Según Leonardo, con suficiente fuerza el aire bajo el tornillo podría comprimirse, posibilitando una elevación temporal. La pesada base haría de contrapeso.
Lo sentimos, Leonardo: tu tornillo aéreo no habría funcionado: la fuerza de los humanos no podía generar tanto empuje como para vencer a la gravedad y esos materiales (lino, hierro, sauce) no eran los más adecuados. Eso sí, esa relación entre aire comprimido, fuerza y vuelo sí que iban por buen camino: da Vinci se adelantó al concepto de hélice.
Máquina voladora
Leonardo tenía fascinación por el reto de conseguir que los humanos volaran y buena prueba de ello son sus diferentes diseños de máquinas voladoras. A la hora de pensar en su estructura se fijaba en elementos voladores como las aves, algo que plasmó en su Códice sobre el vuelo de los pájaros: a diferencia de los murciélagos, estas las usan más para planear que para batirlas.
Para este diseño se inspiró también en los experimentos del matemático italiano Giovan Battista Danti, que entre otras cosas, se lanzó desde la torre de Perugia ataviado con unas alas. Disclaimer: algún matemático fue lastimado en la realización de esta prueba. Sobrevivió, pero se rompió las piernas.
De este experimento da Vinci sacó en claro que usar metal no era una buena idea. Su máquina voladora tendría alas como las aves, con articulaciones y segmentos conectados mediante poleas sobre un armazón. La estructura de las alas sería rígidas en el centro y flexibles en los bordes, además de tener una forma de cuña, un perfil aerodinámico para generar sustentación. Los materiales de construcción serían madera de sauce blanco, cáñamo y lino en una combinación que aunaba solidez y ligereza.
Menos mal que Leonardo no siguió los pasos de Danti y valoró su vida lo suficiente como para no embutirse en su máquina-traje volador: era demasiado pesado como para volar y no tenía un mecanismo de sustentación funcional. Eso sí, se adelantó al principio de Bernoulli vislumbrando la relación entre la velocidad de un fluido (el aire) y la presión.
Portada | Dominio público, Bortolon, The Life and Times of Leonardo, Paul Hamlyn
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