En el enorme astillero de Dalian, al noreste de China, las imágenes por satélite muestran cómo una estructura gigantesca va adquiriendo poco a poco la forma de un portaaviones. Es el buque conocido provisionalmente como Type 004, llamado a convertirse en el cuarto portaaviones de la Armada china y, posiblemente, en el más importante que haya construido hasta ahora. Su casco alcanza ya unos 320 metros de longitud y 46 de manga en su punto más ancho, unas dimensiones que todavía crecerán a medida que aparezcan las secciones superiores y la cubierta de vuelo.
Del casco soviético a construir sus propios gigantes. La transformación de China resulta especialmente llamativa al mirar dónde empezó. Su primer portaaviones, el Liaoning, nació como el Varyag soviético, un buque inacabado que Ucrania vendió en 1998 y que China llevó hasta Dalian en 2002 antes de incorporarlo a su Armada una década después.
Después llegó el Shandong, ya construido en China pero todavía basado en una configuración similar, y finalmente el Fujian, que abandonó la característica rampa de despegue de sus predecesores para incorporar catapultas electromagnéticas. El Type 004, como hemos ido contando, supone el siguiente escalón: no solo será considerablemente mayor, sino que parece diseñado desde el principio para acercarse a las capacidades de los portaaviones más avanzados del planeta.
Un parecido peligroso. El casco del Type 004 mide actualmente alrededor de 320 metros, cuando el Fujian tiene unos 303 metros en la línea de flotación y 316 de longitud total. La comparación más reveladora está al otro lado del Pacífico: el USS Gerald R. Ford, el superportaaviones más moderno de Estados Unidos, alcanza 337 metros.
Eso no significa que ambos buques vayan a tener las mismas capacidades, pero sí muestra el cambio de escala de Pekín: China ha pasado en pocas décadas de adaptar un viejo diseño soviético a construir un portaaviones que, al menos por dimensiones y configuración general, comienza a moverse en la misma liga física que los gigantes de la US Navy.
El gran salto: nuclear. Todavía no existe confirmación oficial, pero hay fuertes indicios de que el Type 004 será además el primer portaaviones chino de propulsión nuclear. Fotografías e imágenes por satélite anteriores parecen mostrar dos estructuras de contención para reactores, con una configuración ampliamente compatible con la utilizada en portaaviones nucleares estadounidenses.
Qué duda cabe, el salto sería enorme: la propulsión nuclear proporciona una autonomía práctica extraordinaria y abundante electricidad para alimentar sensores, sistemas avanzados y unas catapultas electromagnéticas que también se espera que incorpore el nuevo buque. El Fujian ya utiliza este sistema para lanzar aviones, y combinarlo ahora con energía nuclear acercaría todavía más el concepto chino al de los superportaaviones estadounidenses.
Por qué importan las catapultas. El verdadero poder de un portaaviones no está únicamente en su tamaño, sino en lo que puede poner en el aire. China está desarrollando precisamente una nueva generación de aeronaves embarcadas: el caza furtivo J-35, el avión de alerta temprana KJ-600, nuevas variantes del J-15 (incluida una de guerra electrónica) y potencialmente drones de combate como versiones navalizadas del GJ-11.
Las catapultas electromagnéticas permiten lanzar aparatos más pesados y diversos que las antiguas rampas de los Liaoning y Shandong, ampliando enormemente las posibilidades de su ala aérea. Dicho de otra forma, un Type 004 nuclear equipado con esas aeronaves no sería simplemente otro portaaviones chino: sería una plataforma concebida para sostener operaciones aéreas complejas muy lejos de las costas del país.
No es solo proteger. Porque posiblemente ese es el cambio estratégico que representa la enorme estructura que está apareciendo en Dalian. Una flota de portaaviones de gran tamaño, acompañada de buques de escolta y aprovisionamiento, permitiría a Pekín mantener fuerzas navales durante periodos prolongados en aguas lejanas, algo indispensable para pasar de una marina centrada principalmente en su entorno regional a otra capaz de proyectar poder globalmente.
China está construyendo incluso lo que podría convertirse en el mayor buque especializado de reabastecimiento naval del mundo, una pieza especialmente útil para mantener grupos de combate operando lejos de puertos amigos. Incluso un portaaviones nuclear necesita combustible para sus aviones, alimentos y suministros para miles de tripulantes y apoyo para los buques convencionales que lo acompañan.
Y detrás, algo más inquietante. El nuevo portaaviones es también una demostración de una industria naval que produce destructores, submarinos y grandes buques de guerra a un ritmo cada vez mayor, mientras EEUU acumula retrasos en varios de sus principales programas navales. El Pentágono ha estimado que China aspira a disponer de nueve portaaviones para 2035, y existen incluso informaciones sobre la posible construcción de otro portaaviones convencional además del Type 004.
Todavía no sabemos cuándo tocará el agua este gigante ni cuándo entrará en servicio, y su propulsión nuclear sigue sin estar confirmada. Pero la criatura de 320 metros que está tomando forma en Dalian deja bastante claro hacia dónde apunta Pekín: hacia el reducido club de países capaces de llevar una enorme base aérea móvil prácticamente a cualquier punto del planeta.
Imagen | Vantor
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