Un avión de Pan Am hundido en 1952 fue localizado 74 años después. Su accidente acabó marcando la historia de la aviación

  • El Clipper Endeavor se hundió frente a Puerto Rico en 1952

  • Las 69 personas sobrevivieron inicialmente al amerizaje

  • El accidente ayudó a transformar los procedimientos de seguridad aérea

Avion Panam 1
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Javier Marquez

Editor - Tech

Hay gestos que repetimos cuando subimos a un avión sin pensar demasiado en su origen: localizar una salida de emergencia, atender las indicaciones sobre los equipos de seguridad o, cuando el vuelo lo requiere, ver cómo se utiliza un chaleco salvavidas. Parte de esa cultura se construyó a partir de accidentes que obligaron a la aviación a revisar qué sabía un pasajero cuando algo salía mal. Uno de ellos ocurrió frente a Puerto Rico en 1952. Sus restos permanecieron bajo unos 600 metros de agua durante 74 años, pero las lecciones de aquella tragedia llegaron mucho más lejos.

Ese avión tenía nombre: Clipper Endeavor, un Douglas DC-4 de Pan American World Airways que cubría la ruta entre San Juan y Nueva York. Sus restos fueron localizados el 2 de junio de 2026 durante una búsqueda en la que participaron la Air/Sea Heritage Foundation, Deep Sea Vision y el programa ‘Expedition Unknown’. Un vehículo submarino autónomo detectó con sonar dos grandes secciones del aparato y una inspección fotográfica posterior permitió identificarlo por elementos todavía visibles del fuselaje, incluido el característico emblema alado de Pan Am. El hallazgo cerraba una búsqueda; la historia que explicaba aquel pecio era bastante más larga.

El vuelo que ayudó a cambiar lo que hacemos antes de despegar

Para entender por qué aquel vuelo terminó en el mar hay que volver al 11 de abril de 1952. El DC-4 despegó desde la capital puertorriqueña a las 12:11 con 64 pasajeros, seis de ellos bebés, y cinco tripulantes a bordo. Poco después, el motor número 3 dejó de funcionar y la tripulación inició el regreso al aeropuerto. Durante esa maniobra, el número 4 comenzó también a funcionar de forma irregular y perdió parte de su potencia. La emergencia se deterioró con rapidez: unos nueve minutos después del despegue, el Clipper Endeavor acabó amerizando frente a la costa de la isla.

El contacto con el agua no fue, por sí solo, lo que causó la mayoría de las muertes. Según los testimonios recogidos por los investigadores, las 69 personas que viajaban en el DC-4 sobrevivieron inicialmente al impacto. El problema empezó inmediatamente después: el aparato comenzó a hundirse y desapareció bajo el agua en menos de tres minutos, mientras el mar presentaba olas de entre tres y 4,6 metros. A partir de ese momento, la emergencia dejó de ser un problema de pilotaje y se convirtió en una evacuación contrarreloj. Todo dependía de que pasajeros y tripulación consiguieran abandonar el avión a tiempo.

Pan Am 1952 Restos sumergidos del Clipper Endeavor en el fondo marino

El análisis posterior mostró que aquella evacuación estuvo marcada por la falta de preparación previa. Los pasajeros no habían recibido antes del amerizaje una explicación sobre dónde estaban los chalecos ni sobre cómo utilizarlos. Después del impacto, los auxiliares tuvieron que gritar que se encontraban en los respaldos de los asientos mientras el avión comenzaba a hundirse. El Civil Aeronautics Board también señaló problemas con las balsas, concentradas en un compartimento de difícil acceso durante la emergencia. Al final sobrevivieron los cinco tripulantes y 12 pasajeros. Los otros 52 pasajeros murieron.

Seguridad Avion 1 La comunicación de la tripulación con los pasajeros: clave para la seguridad a bordo

Los problemas, sin embargo, habían empezado antes incluso del despegue. El Civil Aeronautics Board determinó que el motor número 3 ya había presentado problemas el día anterior y que durante su revisión se habían encontrado partículas metálicas. El organismo concluyó que debía haberse sustituido y atribuyó la causa probable tanto a ese mantenimiento inadecuado como a las decisiones tomadas durante la emergencia, cuando se intentó recuperar el ascenso sin emplear toda la potencia disponible. Esa parte explica por qué el DC-4 terminó en el agua; las deficiencias de evacuación ayudan a entender por qué el balance fue después tan grave.

Seguridad Avion 2 La comunicación de la tripulación con los pasajeros: clave para la seguridad a bordo

Como decimos, las consecuencias de aquella tragedia terminaron llegando a la normativa. El Civil Aeronautics Board citó este accidente junto con otros similares al proponer cambios en los procedimientos para emergencias sobre el agua: informar oralmente a los pasajeros, demostrar cómo colocarse el chaleco salvavidas, facilitar el acceso a las balsas y definir mejor las funciones de la tripulación. Las reglas fueron evolucionando durante los años siguientes, pero la dirección estaba clara: no bastaba con disponer del equipo, había que enseñar a utilizarlo. Esa lógica sigue formando parte de los procedimientos de seguridad que conocemos hoy.

Encontrarlo exigió volver sobre aquella historia con herramientas que en 1952 ni siquiera existían. Años de investigación documental permitieron reconstruir el caso, y un mapa elaborado por pilotos de la Fuerza Aérea estadounidense que habían presenciado el accidente ayudó a reducir la zona de búsqueda hasta que un vehículo submarino autónomo recorrió el fondo con sonar y localizó finalmente los restos. Así terminó una espera de 74 años para el Clipper Endeavor, aunque no para las consecuencias de su último vuelo. El avión permaneció fuera de la vista durante décadas; algunas de las lecciones que dejó, en cambio, acabaron integradas en la forma en que hoy nos preparamos para una emergencia.

Imágenes | Wikimedia Commons |  Alejandro Quiñonez (1, 2) | Go Journal | Air/Sea Heritage Foundation and Deep Sea Vision

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