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Se acabó la fiesta en Airbnb: el alojamiento turístico endurece sus normas y prohibiciones antes de Navidad

Se acabó la fiesta en Airbnb: el alojamiento turístico endurece sus normas y prohibiciones antes de Navidad
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Entre 100 y 200 personas y destrozos de hasta 12.000 euros. Fue el resultado de una fiesta organizada a mediados de 2018 en Torrelodones en un chalé alquilado de Airbnb. Un auténtico desmadre que representa lo que ahora la plataforma de alojamientos vacacionales quiere evitar y poner fin.

Según sus propios datos, los daños importantes (más de 500 dólares) a las propiedades fueron únicamente reportados en el 0,03% de los casos. Pero pese a esta cifra, Airbnb ha decidido prohibir las fiestas no autorizadas, controlar el ruido excesivo o vigilar si se fuma en alojamientos donde no se permita.

Un endurecimiento de su normativa que llega justo antes del periodo navideño, aunque tiene su origen en los graves incidentes ocurridos durante la pasada celebración de Halloween en los EE.UU, donde hubo hasta cinco muertos en San Francisco en una “party house”. Un tipo de fiestas que aprovechan una vivienda que no es la suya. Ahora, la compañía pone el foco también en los arrendadores, a quienes ha avisado que si permiten a huéspedes irresponsables celebrar fiestas que generen molestias, tendrán consecuencias.

Fiestas ilegales: un problema tanto para el vecindario como para la propia Airbnb

El auge de Airbnb ha cambiado la estructura de algunos barrios, donde los alquileres han experimentado una subida y la concentración de visitantes puede llegar a afectar a la armonía del vecindario. Precisamente estas fiestas no autorizadas son un problema para los residentes y Airbnb ha tomado nota de las quejas recibidas.

Ante el suceso de Orinda del pasado 31 de octubre, Brian Chesky, CEO y cofundador de Airbnb inició un hilo en Twitter anunciando nuevas medidas para intentar poner fin a más situaciones como la ocurrida.

El CEO de Airbnb anunció la prohibición de las "party houses" y "redoblar esfuerzos para combatir las fiestas no autorizadas y las conductas abusivas". Sin embargo, por entonces se quedó en una promesa sin medidas concretas sobre cómo lograr aplicarlo. Semanas después, Airbnb ha actualizado su política con varias prohibiciones, endurecimiento de sus normas y la activación de varias vías de comunicación.

Y es que el caso del tiroteo de Halloween no ha sido el único caso donde estas fiestas no autorizadas en Airbnb han causado problemas. A mediados del pasado mes de noviembre, otro tiroteo mortal sucedía en un alojamiento vacacional en Texas. En Boston, los residentes de Cape Cod han iniciado protestas contra Airbnb por las numerosas fiestas de estudiantes. Mientras, en Barcelona, para luchar contra los efectos de los huéspedes irresponsables, algunos dueños llegaron a instalar de manera voluntaria monitores de ruido en tiempo real para evitar problemas con los vecinos. También cámaras de vigilancia en salones, una medida para aumentar la seguridad pero que ha generado numerosas quejas respecto a la privacidad.

turistas Turistas en Barcelona camino de la playa. Imagen de Zoetnet.

Las medidas

A principios de diciembre, Airbnb decidió anunciar nuevas medidas para reforzar la seguridad. Nuevas normas de comportamiento para evitar el ruido excesivo y fiestas no autorizadas que entrarán en vigor a principios de 2020. A partir del 15 de diciembre, los usuarios de la aplicación recibirán además un aviso asegurando si la casa cumple con los estándares de Airbnb. En caso que no sea así, la plataforma permitirá la devolución al 100% o una alternativa de igual o mayor valor.

El objetivo de estas medidas es, según la compañía: "abordar el pequeño número de invitados que actúan de manera irresponsable y a los anfitriones cuyas casas se convierten en molestias persistentes en los vecindarios". Para ello se establece la prohibición de fiestas y eventos de "invitación abierta" en casas privadas, así como en residencias multifamiliares.

Airbnb incorpora nueva normas para viajeros, entre las que se establecen limitaciones al exceso de ruido, invitados no autorizados, estacionamiento no autorizado, la prohibición de fumar y los estándares de limpieza. Explicando que el invitado que incumpla estas normas recibirá primero una advertencia y "cualquier otra posterior violación de las normas puede resultar en la suspensión o eliminación de la cuenta".

Otra de las medidas es la apertura de una línea de comunicación dedicada para alcaldes y autoridades públicas de las ciudades. A partir del 31 de diciembre se iniciará en los EE.UU y a partir de 2020 se expandirá al resto de países. Con esta vía de comunicación, se intentará que los funcionarios municipales puedan conectar directamente con Airbnb y por ejemplo, avisar directamente a la compañía que uno de los huéspedes está incumpliendo las normas o está habiendo algún tipo de problemas. De manera paralela, los vecinos también podrán contactar por teléfono con la compañía para este tipo de temas.

"Queremos dejar claro que Airbnb no prohíbe las fiestas y eventos autorizados. Muchos visitantes trabajan con anfitriones que prestan sus propiedades para la realización de eventos que reúnen a mucha gente de manera respetuosa con el hogar, las reglas del anfitrión y las del vecindario", explica Margaret Richardson, vicepresidenta de Confianza de Airbnb.

Las fiestas ilegales son un fenómeno al alza y que puede acarrear sanciones entre 4.500 y 900.000 euros, pero la diferencia de coste entre el alquiler de un local que cumpla las garantías necesarias y un alquiler vacacional es suficiente grande para que muchos busquen aprovecharlo. Con estas medidas, Airbnb busca que no se asocie su nombre a este fenómeno.

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