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Airbnb: ¿salvación para ciudades turísticas o pesadilla para sus habitantes?

Airbnb: ¿salvación para ciudades turísticas o pesadilla para sus habitantes?
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30.000 euros. Ésa es la cantidad que Airbnb ha tenido que pagar a la Generalitat de Cataluña, al considerar ésta que a través de dicha web se comercializan apartamentos turísticos ilegales. Una infracción grave, para la que el Gobierno catalán estipula una multa que asciende a esa cantidad de dinero. Y las sanciones podrían no acabar ahí ya que han pedido el cese de sus actividades. Pero comencemos por el principio...

En 2007, Brian Chesky y Joe Gebbia lo pasaban mal cada mes para llegar a pagar el alquiler de su piso en San Francisco. Por aquella época se iba a celebrar un evento internacional de diseño en la ciudad y la mayoría de hoteles habían colgado el cartel de "no hay habitaciones disponibles". Los dos amigos vieron entonces una oportunidad de negocio: ¿por qué no ofrecer su salón para alojar a alguno de los asistentes y de paso ganarse un dinerillo?

Compraron unos colchones hinchables y, durante el fin de semana, tuvieron tres huéspedes que en total llegaron a pagar a 1.000 euros. Chesky y Gebbia no sólo habían descubierto una forma de pagar su alquiler sin mayor dificultad, sino que además vieron futuro al negocio. En 2008, y con esta misma idea, presentaron AirBed & Breakfast (por eso de los colchones de aire). Inicialmente, la idea era proporcionar alojamiento durante eventos que saturaban los hoteles de una determinada región, pero no tardaron en crecer.

Inicialmente, Airbnb fomentaba el alquiler de sofás o camas libres de una vivienda

En 2009 acortaron el nombre, dando lugar al actual Airbnb, y se produjo uno de los cambios más importantes en la empresa: los "colchones de aire" en el salón quedaban atrás y por primera vez se permitía comercializar con otros espacios dentro de la plataforma, como habitaciones enteras y hasta pisos y apartamentos. Lo que había comenzado como una plataforma de "alquiler de sofás" daba el salto al alojamiento más tradicional y comenzaba el conflicto con el sector hotelero.

Airbnb y los alojamientos sin regular

Airbnb ofrece sus servicios en la actualidad en más de 33.000 ciudades y 192 países. Y, a pesar de su espectacular crecimiento, en algunos lugares se está encontrando con numerosos problemas legales para ofrecer sus servicios. En Nueva York, por ejemplo, están de juicio en juicio al ser considerada esta plataforma como "competencia desleal". Allí incluso han llegado a multar a alguno de los clientes por alojarse en una vivienda reservada a través de esta web. En España, aunque todavía no hemos llegado a esos extremos, podríamos estar a punto de ver algo similar.

Al igual que ocurre con Uber, con la llegada de Airbnb se ha producido un choque con el sector hotelero, que se quejan prácticamente de lo mismo: a ellos les exigen cumplir ciertas regulaciones y tienen obligaciones. Sin embargo, la gente que alquila pisos a través de Airbnb, no. Lo mismo ocurre con los temas fiscales: ¿declaran los ingresos los que alquilan su casa a través del portal? ¿Son autónomos o empresas, con las consiguientes obligaciones que esto supone?

El alquilar viviendas a turistas no es algo nuevo: todavía recuerdo cuando yo, hace años, me iba de vacaciones con mi familia a alguna de ellas. Sin embargo, Internet se ha convertido en el escaparate perfecto para aquellos que no sólo quieren conseguir un dinerito extra sino que, directamente, quieren aprovecharse de los vacíos legales para montar su propio negocio. En El Confidencial se hacían eco no hace mucho del caso de un estadounidense que alquilaba un piso específicamente para después arrendarlo a través de Airbnb. Y sí, gana bastante dinero con ello.

¿Cualquiera puede alquilar su vivienda en España?

Si quieres alquilar en Airbnb tu vivienda, consulta la legislación de tu comunidad autónoma

Y aquí llegamos a una de las principales polémicas: si alguien quiere alquilar su vivienda, ¿puede hacerlo libremente? ¿Qué obligaciones tiene que cumplir? Respecto a la regulación de estos alquileres temporales, desde hace un año se eliminó de la Ley de Alquiler y pasó a estar en manos de las comunidades autónomas. ¿Qué quiere decir esto? Que lo que ocurre en Madrid no tiene que ser lo mismo que ocurre en Barcelona. Cataluña, Andalucía y Madrid están trabajando en una legislación específica para terminar, según ellos, con esta "economía sumergida".

Pero ¿qué responsabilidad tiene la página web en sí? En Diario Jurídico realizan un excelente análisis de la situación actual. Una página web que recoge contenidos de otros no tendría problemas siembre que “no tengan conocimiento efectivo de que la actividad o la información a la que remiten o recomiendan es ilícita o de que lesiona bienes o derechos de un tercero susceptibles de indemnización, o si lo tienen, actúen con diligencia para suprimir o inutilizar el enlace correspondiente”.

Desde Airbnb, y ya en 2012, insisten en que "los usuarios se informen de la legislación para respetarla, ya que depende en muchas ocasiones de organismos locales". Lo que, traducido, significa que hacen la vista gorda a no ser en casos específicos donde haya autoridades de por medio. ¿Es suficiente una advertencia leve en su página web para considerar que Airbnb está haciendo todo lo que está en su mano para evitar las viviendas "no autorizadas"?

Nuestros compañeros de El Blog Salmón nos explican otros trámites que, como mínimo, habría que cumplir en lo que a impuestos se refiere: alta en Hacienda, la sujeción a IVA de las operaciones de arrendamiento, las correspondientes liquidaciones de IVA, IRPF e, incluso, puede que la cotización en autónomos. A todo ello habría que sumar los distintos permisos y tasas que pueda imponer cada comunidad autónoma.

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Los problemas de Airbnb en Cataluña

Como decíamos al principio, Cataluña fue una de las comunidades pioneras en la regulación del alquiler vacacional y ha condenado a Airbnb a pagar una multa de 30.000 euros. "Las reglas de juego han de ser las mismas para todo el mundo, tanto para los modelos de negocio tradicionales como para los de economía colaborativa", decía hace unos días el conseller de Empresa y Empleo, Felip Puig, para justificar esta decisión.

¿Cuáles son esas reglas? En Cataluña son bastante razonables aunque poco asumibles para los particulares que sólo alquilen su vivienda propia ocasionalmente:

La norma aprobada por Cataluña requiere que todo el propietario que quiera alquilar su inmueble durante periodos cortos, debe solicitar la inscripción del mismo en su ayuntamiento, debe tener unas condiciones mínimas (bastante razonables por cierto, aquí no hay problema), pero también tiene puntos realmente perjudiciales para la mayoría de propietarios dado que los equipara a empresarios, les obliga a recaudar e ingresar la tasa turística, les obliga a la emisión de facturas, a la notificación de los inquilinos a los Mossos y a una serie de obligaciones en materia documental nada despreciables. (más en El Blog Salmón)

En Cataluña no descartan bloquear el acceso a la web de Airbnb si no cumple la regulación

Si bien Airbnb todavía no ha realizado cambios en el servicio que ofrece en Barcelona, más allá de pagar la propia multa, Puig asegura que les ha animado a seguir su actividad sólo con los alojamientos turísticos registrados en el Registro de Turismo de Cataluña. El resto de alojamientos, según el conseller, deben ser eliminados. ¿Y si no lo hacen? Todavía es pronto para saber cómo terminará esto, pero el hecho de que Puig haya reconocido que tienen competencias para restringir el acceso a Airbnb desde cualquier IP de la comunidad autónoma no vaticina nada bueno.

Además de ir contra Airbnb, Puig confirmaba que habían abierto 18 expedientes a páginas web con al menos 8 de ellos de caracter sancionador. Pero no van únicamente contra las páginas, sino también contra las propias viviendas: más de 100 están siendo investigadas y se ha llegado a recaudar 500.000 euros de multas.

Desde Airbnb se lamentaban por la decisión de la Generalitat: "Barcelona debería mantenerse a la vanguardia de la innovación, pero no es así. Nos decepciona ver una resolución que afecta a una serie de compañías y que además frena el avance de esta ciudad". Presumen, además, de haber generado 4.000 puestos de trabajo y haber dejado 128 millones de euros en la ciudad en tan sólo un año.

La "masificación" del turismo en Barcelona

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"No se permiten turistas", pintado como protesta en Gracia (Imagen: Jennifer Woodar Maderazo)

En muchas de las ciudades en las que ofrecen alojamientos, Airbnb asegura a los visitantes que la mayoría de los anfitriones ofrecen sus propias viviendas. En Barcelona omiten esta parte porque, sencillamente, no es así. Mientras que en Londres el 80% de viviendas disponibles son las viviendas principales de sus propietarios, el 85% en Sydney y el 87% en Amsterdam, para Barcelona no hay cifras oficiales.

Tom Slee publicaba hace unas semanas un estudio en su blog en el que aseguraba que sólo el 75% de anfitriones alquilaba una sola vivienda en la Ciudad Condal. Esta cifra es notablemente inferior a la de otros países. Slee incluso iba más allá: "La mayor parte de ofertas de Airbnb procede de gente que alquila más de una vivienda y calculo que el 60% del beneficio de Airbnb procede de los que listan múltiples viviendas".

¿Dónde acaba la economía colaborativa y empieza el negocio?

¿Economía colaborativa o un grupo de gente escudándose en ella para hacer negocio saltándose la regulación? Esto es precisamente lo que critican desde la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT). Su Secretario General, Ramón Estalella, explicaba a Teknautas que "la economía colaborativa es aquella en la que un particular se pone en contacto con otro para intercambiar algo sin coste alguno. Algo que no sucede con las páginas que alquilan apartamentos de particulares".

¿Por qué ocurre esto? En 2013, el Gobierno catalán aseguraba que en su comunidad había más camas turísticas ilegales que legales: casi un millón de las primeras frente a las apenas 600.000 de las segundas. No es casualidad: Barcelona es uno de los destinos preferidos de los turistas de todo el mundo, y lleva siéndolo durante varios años. En 2007, Público titulaba Barcelona teme morir de éxito y ofrecía estadísticas sobre la ocupación de la Ciudad Condal. La oficina de Turismo de Barcelona decía, en 2013, haber alojado en Barcelona a más de 7,5 millones de turistas.

Que tanta gente visite una ciudad puede parecer positivo a priori, ya que estos turistas dejan de beneficio entre 18 y 22 millones de euros cada día. Sin embargo, muchos vecinos no lo ven así. En el documental Bye Bye Barcelona plasman precisamente las opiniones de estos habitantes, que son los que viven en día a día en la ciudad. "El 80% de los negocios de mi manzana se han convertido en tiendas de souvenirs donde venden sombreros mexicanos y camisetas del Barça. Se ha perdido el caliu (identidad, esencia) de vecindario. ¿Por qué tengo que renunciar a mi barrio porque ellos solo piensen en el turista?", dice una de las vecinas.

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Turistas en Barcelona camino de la playa (Imagen: zoetnet)

Como se refleja en dicho documental, algunos vecinos llevan tiempo quejándose de la masificación del turismo. Esto no sólo genera problemas en el día a día de los habitantes de siempre, sino que tiene otros efectos secundarios que les perjudican. Entre otros, mencionan la inflación de precios, la disminución de espacios públicos y la cantidad, cada vez mayor, de pisos turísticos.

Airbnb no ayuda a esto último: ¿qué ocurriría si bastante gente comenzase a hacer como el neoyorkino del que antes nos hacíamos eco, alquilando pisos del centro para después volver a arrendar a turistas por cantidades casi astronómicas? Ésta es otra de las preocupaciones que tienen en San Francisco: el fiscal del estado destacaba cómo en medio de la crisis, el que la gente utilice Airbnb para alquileres ilegales puede hacer que el precio de los alquileres legales y de larga temporada suba considerablemente.

Para valorar este efecto, Airbnb pidió un estudio independiente que investigara las consecuencias de su impacto en Nueva York. Según este informe, el impacto es mínimo ya que algunos propietarios consideran que el alquiler de pocos días, si bien ofrece una mayor repercusión económica, no merece la pena por el esfuerzo que conlleva. Otros no se creen esta visión tan positiva que ofrece Airbnb. En Vice.com se hacen eco de las declaraciones de la Senadora Liz Krueger, de Nueva York:

"Tenemos el alquiler más alto del país y la disponibilidad más baja. Tenemos un problema real para que la gente intente vivir en esta ciudad… Y, encima de todo eso, lo que Airbnb y otros están haciendo produce una disminución significativa de apartamentos que se suponía que iban a ser para los residentes de esta ciudad"

Airbnb, también problemas en Madrid

Nueva York, San Francisco, Barcelona… y también Madrid. Airbnb no está teniendo demasiada suerte en España, y es que Madrid anunciaba en julio el nuevo decreto de regulación de Apartamentos Turísticos y de las Viviendas de Uso Turístico. En él se establece que toda vivienda para alquiler vacacional debe estar inscrita en un registro y la estancia no puede ser inferior a 5 noches. De momento, Airbnb no se ha pronunciado al respecto.

Y, a pesar de todo, parece tener futuro

Si bien es verdad que Airbnb está teniendo algún que otro tropiezo legal, lo cierto es que no está teniendo tantos problemas como Uber. De hecho, el pasado mes de abril recibió una inversión de 450 millones de dólares y está valorada en 10.000 millones, siendo una de las startups del momento. ¿Afectará su modelo de negocio al alquiler y a los precios en el medio o largo plazo? Todavía es pronto para responder a esta pregunta y, como vemos, hay opiniones para todos los gustos. Y pensar que todo comenzó con un simple colchón de aire…

Imagen | Designairs y Airbnb

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