Sabíamos que nuestros antepasados se adornaban con huesos animales. Resulta que también lo hacían con... huesos humanos

Sabíamos que nuestros antepasados se adornaban con huesos animales. Resulta que también lo hacían con... huesos humanos
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Un estudio realizado en un sitio arqueológico del noroeste de Rusia ha anunciado un curioso, y un tanto macabro descubrimiento. Algunos de los ornamentos con los que estaban enterrados los muertos en la necrópolis paleolítica de la isla de Yuzhniy Oleniy Ostrov estaban hechos con huesos humanos. Anteriores estudios los habían catalogado como huesos animales, pero ahora un equipo internacional de investigadores ha dado con la auténtica naturaleza de estos adornos.

Humanos en la Edad de Piedra. La edad de piedra es la etapa más larga de las eras prehistóricas del ser humano, y abarca varios millones de años, comenzando con el uso de las primeras herramientas de piedra, antes de la llegada del Homo sapiens y finalizando progresivamente conforme nuestros antepasados fueron comenzando a hacer uso de los metales.

Ornamentos. El estudio ha analizado los ornamentos encontrados en un lugar de enterramiento que data 8.200 años atrás y que fue hallado en la década de 1930. El lugar se encuentra en la isla de Yuzhniy Oleniy Ostrov, que a su vez se halla en el lago Onega, en Rusia, cerca de la frontera con Finlandia.

Nada parecía infrecuente en los estudios que analizaron el sitio anteriormente. Sabemos que los humanos de la edad de piedra, incluso especies anteriores al sapiens, utilizaban ornamentos. Éstos habían sido catalogados como huesos animales.

El estudio. El ultimo estudio realizado en el sitio arqueológico discrepa de esta conclusión. En su análisis, el equipo ruso-finés encontró que varios de los restos óseos utilizados como ornamentos en las tumbas pertenecían a seres humanos. El trabajo se enmarca dentro del proyecto de investigación “Los animales hacen identidades” de la Universidad de Helsinki y ha sido publicado en Journal of Archaeological Science: Reports.

El sitio arqueológico en el que se realizó el análisis es una necrópolis de 8.200 años de antigüedad que contiene unas 177 tumbas. Mannermaa y su equipo se propusieron identificar los animales a los que pertenecían los huesos ya que no eran capaces de vincularlos con ninguna de las especies candidatas, aquellas que el equipo creía tenían relevancia cultural en el área, como osos pardos, castores y alces.

Enviaron 37 muestras al laboratorio BioArCh de la Universidad de York. La metodología de análisis es la zooarqueología por espectrometría de massas (ZooMS). De estas muestras 12 resultaron pertenecer a huesos humanos.

Uno de cada tres. Las 12 muestras oseas humanas, un tercio de las analizadas habían sido tomadas en tres de las tumbas del cementerio paleolítico. Los dos tercios de las muestras restantes pertenecían a alces y a un animal bovino.

No eran los únicos. No se trata del único hallazgo de este tipo. El uso ornamental de huesos humanos ya había sido identificado en diversas partes del mundo. Este fenómeno se asocia a menudo con el canibalismo, pero el desgaste de las piezas no permitió al equipo encontrar marcas y hendiduras que estas prácticas suelen dejar en los huesos. "Esto quiere decir que no temenos motivo para sospechar de canibalismo en base de los descubrimientos en Yuzhniy Oleniy Ostrov”, explica Mannermaa.

Preguntas por responder. El estudio aún plantea pregntas por resolver. Una de ellas era a quién pertenecían los huesos. El equipo menciona tanto la posibilidad de que pertenezcan a rivales o que pertenezcan a miembros de la familia. Incluso sería posible que los huesos pertenecieran a personas desconocidas para la persona enterrada con ellos.

“El hecho de que el uso de huesos humanos no fuera enfatizado de ninguna manera y que los objetos sean indistinguibles y similares a objetos hechos de huesos animales puede indicar una mezcolanza de animales y humanos en la cosmovisión de la edad de piedra” explica Mannermaa.

Nuevas lecciones. Resulta extremadamente difícil saber de la cultura de nuestros ancestros en base a los pocos restos que vamos encontrando, pero cada hallazgo tiene la capacidad de contarnos nuevos detalles sobre la vida en el lugar. Incluso sitios descubiertos hace casi un siglo pueden seguir dándonos importantes lecciones sobre nuestros antepasados.

Imagen | José-Manuel Benito Álvarez

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