Hay una temperatura ideal para mantener el frigorífico durante todo el año, incluido el verano, y los expertos la conocen

La temperatura de la nevera es fundamental para evitar el sobrecrecimiento bacteriano en los alimentos

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José A. Lizana

Colaborador

Una de las grandes dudas que pueden existir cuando nos tenemos que encargar de una casa está en la nevera. Y no precisamente de lo que comprar, sino de la temperatura ideal a la que hay que ajustarla para que se refrigere todo correctamente sin pasarnos de frío. Algo que es fundamental, sobre todo para evitar el sobrecrecimiento bacteriano en los alimentos, que puede acabar pasando factura a la larga. 

Los expertos. Un experto en electrodomésticos ha compartido recientemente una recomendación muy clara a través de Directo al Paladar, al apuntar que el ajuste habitual del frigorífico debe estar en 4 °C, y si hablamos del congelador, esta debe estar en torno a los -18 ºC.  

Está analizado. La recomendación de mantener la nevera a 4 °C no es casual, puesto que ya el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos define la "zona de peligro" para los alimentos como el rango de temperaturas que va desde los 4,4 °C hasta los 60 °C. En esta franja térmica, el crecimiento bacteriano se dispara. Por ello, el USDA aconseja mantener el frigorífico a 4,4 °C o menos para frenar la proliferación de bacterias y hacer que los alimentos se conserven correctamente. 

Si nos venimos a Europa, esta recomendación se mantiene también. Este es el caso de la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, que apunta que la temperatura ideal de almacenamiento se sitúa entre 0 y +4 ºC en el punto más frío de la nevera.

El peligro. Mantener la nevera por debajo de los 4 ºC frena drásticamente el desarrollo de patógenos como la Salmonella e incluso reduce el riesgo asociado a la Listeria. Esto es importante, porque los estudios demuestran que la Listeria monocytogenes es capaz de crecer a temperaturas de refrigeración. Por tanto, mantener el electrodoméstico a 4 °C o menos es una medida relevante para limitar la proliferación de esta peligrosa bacteria. 

El calor externo. Cuando estamos azotados por una gran ola de calor, hay expertos que recomiendan reducir levemente la temperatura de la nevera, pero las agencias oficiales no lo contemplan en sus recomendaciones, que se limitan a apuntar a la necesidad de mantenerse por debajo de los 6 ºC. 

Lo que si es verdad es que en verano, al abrir la puerta de la nevera, el intercambio de aire con una cocina a más de 30 ºC es letal para el equilibrio térmico del electrodoméstico. Bajar el ajuste a 3 °C ayuda a compensar esa pérdida de frigorías y garantiza que los alimentos de mayor riesgo, como carnes, pescados o salsas con huevo, se mantengan siempre en la zona segura por debajo de los 4 °C.

En el congelador. En cuanto a la conservación a largo plazo, el estándar de congelación a −18 °C es un valor de referencia adoptado de forma generalizada tanto para congeladores domésticos como comerciales. La FDA de Estados Unidos secunda esta medida, recomendando un ajuste de 4,4 °C o inferior para la nevera y de exactamente −18 °C para el congelador. Además, la FDA sugiere el uso de un termómetro de electrodoméstico para verificar que estas temperaturas se cumplen realmente.

Imágenes | Kevin Malik 

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