Trabajar lo justo y necesario no es de malos empleados, es culpa del jefe: este estudio explica por qué

Trabajar lo justo y necesario no es de malos empleados, es culpa del jefe: este estudio explica por qué
62 Comentarios

La insatisfacción laboral se puede mostrar de muchas maneras. En Estados Unidos muchos trabajadores han dimitido de sus trabajos en lo que se conoce como la Gran Renuncia, un fenómeno que también va a más en nuestro país. Pero no es la única manifestación del hartazgo, entre otras cosas porque no todos pueden permitirse el lujo de renunciar a sus trabajos.

Por eso, otros trabajadores están optando por una solución intermedia: trabajar lo mínimo indispensable para no ser despedidos, en un fenómeno que ya ha sido bautizado por investigadores anglosajones como “renuncia silenciosa, según explicaron los compañeros de Magnet. Una tendencia que, según un estudio reciente publicado por la Harvard Business Review, tiene más que ver con los malos jefes que con los malos trabajadores.

¿Cómo? La investigación señala que detrás del fenómeno de la “renuncia silenciosa” suele estar un mal liderazgo, en especial si esta afecta a varios miembros de una plantilla. Es decir, siempre cabe la posibilidad de que haya uno o dos empleados que hagan lo mínimo indispensable porque no quieren trabajar más, pero si eso mismo lo hace un 20% o un 30% de la plantilla, hay que buscar al responsable en el puesto de dirección.

El estudio señala que, tras analizar más de 13.000 encuestas de empleados sobre cerca de 3.000 jefes, encontraron que los gerentes que recibieron mejores calificaciones de gestión y liderazgo de sus subordinados sólo tenían a un 3% de sus empleados en “renuncia silenciosa”, mientras que los que tenían peores resultados tenían a un 14% de sus trabajadores en esa situación.

“Esfuerzo discrecional”. La investigación también profundiza en el efecto contrario, lo que los autores de la misma denominan “esfuerzo discrecional”, y que no es otra cosa que la predisposición de los trabajadores a trabajar más duro de lo que se les exige, con mejoras de su productividad de hasta el 10%.

El estudio encontró que el 62% de los empleados de jefes con buenas calificaciones estaban dispuestos a hacer un esfuerzo adicional por la empresa, en muchos casos sin que ni siquiera se lo pidiesen, mientras que sólo el 20% de los trabajadores de gerentes con malos resultados de gestión y liderazgo estaban dispuestos a hacer lo mismo.

Falta de motivación. Los autores del estudio asocian, por tanto, buena parte de la “renuncia silenciosa” con jefes con malas dotes de gestión y liderazgo que no saben motivar y hacer sentir valorados a sus empleados. Aunque no es un fenómeno que se dé exclusivamente por culpa de gerentes mediocres, ya que existen otros factores que pueden potenciarla y que tienen que ver exclusivamente con los trabajadores, como el descontento con las labores que realizan, estar en un empleo que no les gusta o tomarse el trabajo como un mero medio de conseguir dinero y no tener mayores aspiraciones profesionales.

En esto último la pandemia ha influido de forma crucial. Después de la dura prueba que ha supuesto, muchos trabajadores han reflexionado sobre su propia vida y su tiempo, y han llegado a la conclusión de que no quieren vivir para trabajar. Esto ha hecho que el entusiasmo para con la carrera profesional haya caído de forma generalizada, como demuestran datos de otro estudio, en este caso de Gallup, que concluía que sólo el 9% de los trabajadores de Reino Unid están verdaderamente comprometidos con sus actuales empleos.

Y no es algo exclusivo de los británicos. Europa tiene el porcentaje regional más bajo de empleados comprometidos y la motivación de los empleados de EEUU no para de caer: solo el 30% de la generación Z y los millennials más jóvenes, nacidos en 1989 en adelante, dicen estar comprometidos con sus empleos.

Imagen | Tima Miroshnichenko

Temas
Inicio
Inicio