Un drone para bombardear semillas y plantar millones de árboles: así es la reforestación desde el aire

Un drone para bombardear semillas y plantar millones de árboles: así es la reforestación desde el aire
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En octubre, con el verano ya en el recuerdo, Galicia sufrió una brutal ola de incendios que le hizo cerrar 2017 con casi 62.000 hectáreas calcinadas. Sofocado el fuego y con el balance de muertos, heridos y daños cerrado, la gran pregunta, la más compleja es: ¿Cómo se cura semejante herida? La cuestión se planteó entonces en Galicia, pero es el epílogo de todos y cada uno de los incendios forestales del planeta. ¿Cómo se restaña una enorme cicatriz de ceniza? Para algunas empresas, como AirSeed o C02 Revolution, la respuesta es tan clara como imaginativa: con drones.

Cada una con sus peculiaridades, las propuestas que plantean para revertir la deforestación o recuperar terrenos arrasados por las llamas, comparten algunas características: echan mano de la biotecnología, "semillas inteligentes", drones y estrategias que pivotan en gran medida en el Big Data o la inteligencia artificial. Todo, con el objetivo de ganar eficiencia, ahorrar en costes y, de paso, llegar a terrenos que difícilmente podrían alcanzarse con el método tradicional de siembra a mano.

Mucho más que sembrar semillas

Más allá de la teoría y el papel, a lo largo de los últimos años ambas empresas han dejado algún ejemplo sobre el terreno. AirSeed, que de momento centra sus operaciones en Australia, donde está su sede, Nueva Zelanda y Sudáfrica, asegura haber plantado ya más de 50.000 árboles. Su meta es sumar 100 millones en 2024. C02 Revolution ha intervenido en proyectos en España.

A mediados de 2019 la compañía, con oficinas en Madrid y Navarra, presentaba junto a LG Electronics y Recombina Biotech, la última fase del proceso de reforestación del Parque Natural del Alto Tejo, que tiempo antes, en 2012, había visto cómo un incendio calcinaba alrededor de 1.200 hectáreas. Gracias a la suma de esfuerzos de las tres compañías y el uso de drones y semillas inteligentes, el entorno pudo recuperar un millón y medio de árboles autóctonos.

A la espera de que el sistema siga probándose y demuestre su capacidad, las empresas destacan básicamente dos grandes ventajas: el ahorro de costes y tiempos y la eficacia. Lo primero se logra en gran medida gracias al uso de drones, aparatos que ya hemos visto, por ejemplo, recolectando fruta de forma autónoma; lo segundo, con un recubrimiento especial para las simientes que facilita su germinación y posibilidades de éxito. En el caso del Alto Tejo, por ejemplo, sus responsables destacaban que la efectividad es un 80% mayor que con el método tradicional.

¿Cómo lo consiguen?

Gracias a la combinación de una flota de drones, la inteligencia artificial y vainas especiales, diseñadas para facilitar el crecimiento de los vegetales, AirSeed Technologies asegura que puede emprender labores de reforestación 25 veces más rápido que con los métodos tradicionales y, lo que es igual de importante, rebajando un 80% la factura que implicaría recurrir a la plantación manual. "Cada uno de nuestros drones pueden plantar más de 40.000 vainas de semillas por día y vuelan de forma autónoma", explicaba hace poco a EuroNews Andrew Walker, cofundador de la firma.

Antes de lanzar los drones y "bombardear" el campo con las cápsulas especiales, los técnicos trabajan sobre el terreno y en el laboratorio. Gracias a una labor de mapeo reconocen el espacio, identifican especies, evalúan su salud y "crean una plantación óptima". "Las muestras de suelo se analizan en busca de nutrientes, minerales y elementos similares. Una vez identificados, se puede fabricar una vaina de semilla de carbono específica para el suelo", detalla AirSeed.

Con todos los datos sobre la mesa, la compañía fabrica cápsulas especiales con semillas de especies autóctonas, nutrientes, minerales y demás aditivos que completan el aporte del propio suelo y facilitan el crecimiento de las plantas. El objetivo: aumentar la tasa de crecimiento.

Cuando esa 'carga' está lista, los expertos aprovechan los datos del mapeo para trazar un plan de vuelo y decidir dónde se depositará cada cápsula. Al despegar, los drones parten ya con todas las instrucciones preprogramadas y un patrón de plantación claro. Tanto, de hecho, que las vainas se distribuyen en coordenadas GPS predefinidas. Es entonces, asegura la empresa, cuando consiguen que su proceso recorte alrededor de 25 veces el tiempo que exige la plantación manual.

El reparto de semillas en las áreas reforestadas no pone punto y final al proceso. "Al volver a cartografiar las zonas después de la plantación, y utilizando potentes soluciones para la extracción de datos, clasificación y detección de cambios que aprovechan la inteligencia artificial y los algoritmos de aprendizaje informático, podemos detectar los cambios a lo largo del tiempo, contar las copas de los árboles y calcular la biomasa", comenta la empresa, que gracias a esa información puede calcular las tasas de crecimiento y el valorar el éxito de las labores de "revegetación".

Para lograrlo, más allá de la flota de drones, Walker recalca la importancia de las vainas, un "sistema de soporte" que ayuda a proteger las semillas y apoya su germinación con un aporte extra de nutrientes y probióticos, pero también protegiéndolas del resto de vida silvestre del entorno. En su web, la firma incide en el impacto de la deforestación y los incendios forestales, que solo en Australia, donde está situada su sede central, han destruido —según los datos aportados por la propia startup— unos 40 millones de acres, aproximadamente 16,2 millones de hectáreas. Naciones Unidas apunta que cada año la tierra pierde 70.000 km2 de bosque, un área equivalente a Portugal.

CO2 Revolution destaca otro ingrediente fundamental de su proceso, el Big Data, del que echa mano para "analizar todas las variables que intervienen en la creación de nuevos ecosistemas". Con toda la información sobre la mesa, los técnicos deciden mediante algoritmos cuál es la manera más adecuada de regenerarlo. En el proceso usan también semillas pregerminadas dotadas de cápsulas biodegradables y los elementos que necesita para su desarrollo y drones de creación propia con depósitos y capacidad para transportar y lanzar hasta 10.000 simientes.

En 2021 la compañía española apuntaba a El Confidencial que había logrado ya plantar aproximadamente un millón de árboles en España. Además de la actuación en el Alto Tajo, en su web informa de actuaciones en Cortés de Pallás, región valenciana que sufrió un incendio devastador en 2012 que arrasó más de 30.000 hectáreas; o en Congosto de Valdavia, Palencia, otra área muy afectada por las llamas y donde repoblará 58,9 hectáreas con más de 92.200 árboles.

Aunque las propuesta de AirSeed o C02 Revolution ponen el foco fundamentalmente en la reforestación, a lo largo de los últimos años los drones han ido ganando peso en las labores de cultivo. En Queensland, un estado que se extiende al noroeste de la propia Australia, han empezado a recurrirse a los drones para plantar girasoles. La idea, la misma: búsqueda de eficiencia.

Imagen de portada | AirSeed Technologies

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