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La evolución de las interfaces de comunicación hombre-máquina: escribir, tocar, hablar… pensar

La evolución de las interfaces de comunicación hombre-máquina: escribir, tocar, hablar… pensar
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Nuestra relación con las máquinas se ha ido consolidando en las últimas décadas hasta el punto en que decimos “me estoy quedando sin batería” cuando nuestro teléfono necesita una recarga. La tecnología extiende nuestras capacidades, y las interfaces de comunicación hombre-máquina llevan tiempo forjándose. Las últimas, gracias a los smartphones.

En abril de 2018 el MIT publicaba información sobre AlterEgo, una interfaz que transcribe lo que los usuarios dicen “en silencio”, es decir, cuando vocalizan y mueven los labios pero no llegan a emitir sonido. Como cuando los niños aprenden a leer moviendo los labios. Hacia allí apunta el futuro de nuestra interacción con los dispositivos; pero, ¿cómo hemos llegado hasta esto? Repasamos la evolución de las interfaces hasta llegar a los smartphones y cómo nos ayudan a hablar con las máquinas.

¿Cuál es el origen es las interfaces hombre-máquina o HMI?

Una de las primeras máquinas que las personas tuvimos en las casas fueron las radios y los electrodomésticos. No tenían capacidad de procesamiento y algunos ni siquiera programas, pero su interior era complejo. El interruptor o los botones de adelantar y rebobinar fueron los primeros ejemplos de una HMI, el único modo de ”hablar” con la máquina facilitando su uso.

Teclado Fax

El teclado, uno de los primeros periféricos, sigue con nosotros

Pero el que todos conocemos como el origen de la interfaz de comunicación es el teclado. En 1714, Eliphalet Remington inventó la primera máquina de escribir. Cuando en 1930 hacía falta una interfaz para el fax, se adoptó su teclado QWERTY como entrada de información (como el que podéis ver en la imagen superior derecha). Pero hubo que esperar hasta 1948 para que apareciese el primer teclado electrónico con los ordenadores Binac de cinta magnética.

El teclado parece haber estado siempre ahí, con nosotros. Incluso si abrimos los nuevos smartphones con pantalla 18:9 de Alcatel veremos cómo aparece un teclado para escribir. Son terminales con características como el mencionado ratio de pantalla o los sitemas de seguridad basados en el reconocmiento facial o la huella dactilar y, sin embargo, sus teclados virtuales siguen siendo imprescindibles. No forman parte de la interfaz hombre-máquina clásica, sino de un nuevo nivel llamado interfaz de usuario, más complejo y flexible.

La primera pantalla, teorizada por el MIT

En 1945 Vannevar Bush (MIT) publicó un interesante artículo llamado ‘As We May Think’. En él hablaba de Memex, su ideación sobre cómo sería una interfaz visual con pantallas que incluso seguía hipervínculos. Toda una novedad. Bush usaba la tecnología de la época, pero no se alejó mucho de lo que sería el primer ordenador. En el vídeo de arriba puede verse cómo se manejaba aquella máquina.

Quizá un poco ruda para nuestro gusto actual, todavía quedaban décadas para las primeras pantallas táctiles. Hoy día, todos caminamos con un terminal sobre el que podemos hacer zoom con gestos. Algunos, como el nuevo Alcatel 3X, incluso permiten hasta 5 puntos táctiles simultáneos para el control de aplicaciones con una precisión asombrosa. Pero durante muchos años las pantallas solo ofrecieron información.

Alcatel 3X

El ratón, precursor del clic táctil

Hacia 1960, Douglas Engelbart y Bill English trabajaban para conseguir algo mejor que “solo” una pantalla estática manejada por comando. Inventaron algo de uso corriente hoy día: el ratón de ordenador. Es otro de esos dispositivos que cambiarían para siempre la historia de las interfaces hombre-máquina. Tras el ratón, vinieron entornos más amigables e interfaces gráficas de usuario.

El ratón cambio la historia de las HMI y abrió la puerta al uso de entornos virtuales más intuitivos

Con semejante accesorio, fue factible la evolución de cómo los ordenadores mostraban la información en pantalla y se inventó el ‘clic’ a la hora de acceder a un archivo o programa. Hoy se nos hace normal pulsar sobre una pantalla y que nuestro flamante Alcatel 5 ponga a nuestra disposición las cámara de fotos, tanto la doble lente frontal ideal para selfies como la trasera capaz de capturar instantáneas de 16 Mpx. Pero, en su momento, acceder a un archivo requería conocer su ubicación y teclearla.

Reconocimiento de voz: “Ok, Google, llévame al restaurante”

Hasta ahora hemos visto cómo tres periféricos (pantalla, teclado y ratón) modificaron nuestra relación con las máquinas, aunque hay otra forma de acceso a la información que las personas siempre hemos querido usar: la voz. Una de las últimas interfaces de comunicación hombre-máquina es, precisamente, el control por voz, que nos brinda la oportunidad de usar el móvil sin manos.

Esto es especialmente útil en personas con movilidad reducida o ancianos; pero también si vamos conduciendo o estamos cocinando. El control por voz del dispositivo, dependiente de los asistentes de voz, se está popularizando rápidamente. Hablar es algo que los humanos hemos hecho desde hace milenios y constituye una forma natural de interactuar con las máquinas.

Dentro de esta categoría de HMI, podríamos incluir el dispositivo AlterEgo diseñado por el MIT Media Lab. Como avanzábamos al inicio de este artículo, permite hablar a nuestro teléfono móvil sin necesidad de emitir palabras. En el siguiente vídeo podéis encontrar una breve explicación del funcionamiento de este ingenio.

Imaginemos el potencial de una tecnología de comunicación así. No solo hacia las máquinas, sino hacia otras personas. Gente muda, moviendo la boca, podría emitir sonidos desde su teléfono móvil porque este reconoce las palabras que está diciendo. Todavía es un prototipo, pero quizá lo veamos pronto por las calles.

La “futurista” tecnología háptica

En los últimos tiempos, la capacidad de las máquinas nos ha permitido modelar objetos en 3D y, aunque ratón y teclado nos ayudan a movernos en este espacio, se hace necesario una nueva interfaz. Por ejemplo, gafas de visión 3D en las que cabe el smartphone o guantes que nos permiten “sentir” los objetos. Aunque parezca futurista, la tecnología háptica es de uso corriente.

La háptica ayuda a obtener una respuesta de interacción llevando el sentido del tacto a su máxima expresión

¿Alguna vez has notado cómo el móvil vibra al pulsar una tecla? Eso es háptica: una respuesta interactiva a modo de pulso para que sepas que el teléfono ha escuchado una orden. Ya sea tecleando, jugando a un videojuego o vibrando con una llamada.

Asimismo, esta tecnología del tacto se emplea para entrenar a los astronautas que viajarán a marte combinada con realidad virtual y a través de un guante denominado Gloveone. También existen accesorios como el Kissenger, que nos deja mandar la sensación de un beso vía móvil.

Cómo los teléfonos móviles soportan las HMI

Desde que los smartphones están entre nosotros, su uso ha crecido no solo en cantidad de usuarios, sino también en funciones. Las posibilidades de estos dispositivos son tan amplias que incluso aparecen neologismos como “smartphonecentrismo” y carriles peatonales con prioridad para personas que utilicen el teléfono. Su simplicidad, junto con el uso de todas las interfaces mencionadas arriba, los convierte en herramientas muy útiles.

A5ok Interfaces

Los smartphones son la síntesis de muchas tecnologías de interfaz

En líneas generales, proveen al usuario del teclado cuando es necesario introducir datos, la pantalla está a su disposición para poder leer información o ejecutar acciones, podemos forzarles a que hagan cosas por nosotros solo diciendo “Ok, Google” delante de la orden en cuestión, su tecnología háptica nos da respuestas táctiles anuestras demandas.. Además, soportan buena parte de los nuevos inventos, como el AlterEgo del MIT antes mencionado.

Los teléfonos móviles permiten interfaces hombre-máquina más naturales que ninguna tecnología que les haya precedido –quizá de ahí su éxito–. Y los nuevos terminales tienden hacia formatos visualmente más cómodos, como está sucediendo con el 18:9, propio de modelos premium y que Alcatel ha decidido democratizar y aplicar en todo su nuevo portfolio de 2018 integrado por las series 5, 3 y 1.

Alcatel 3x Facekey Interfaces

Estos presentan mayor superficie de visualización que los formatos convencionales. Igualmente, en muchos casos introducen sistemas biométricos de desbloqueo del teléfono, como la función de desbloqueo facial con 106 puntos de alta precisión y un radio de detección de 30° o el reconocimiento de huella que además permite lanzar ciertas aplicaciones.

Sobre el futuro de las interfaces, es posible que gafas como las Google Glass vuelvan a tener posibilidades en el futuro, e incluso los cascos EEG se presentan como una posibilidad para personas con movilidad reducida gracias a campeonatos como el Cybathlon. Con ellos, basta con pensar las órdenes para interactuar con el ordenador. Sea como fuere, de momento, el teléfono móvil es el dispositivo más versátil y adaptado a todas las capacidades.

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