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La guerra por el juego en el salón se va a la segunda pantalla

La guerra por el juego en el salón se va a la segunda pantalla
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Hace unas semanas, GFK arrojaba un dato demoledor en su informe sobre España y el uso de dispositivos móviles. Dos de cada tres personas que veían la tele lo hacían en compañía de un smartphone o un tablet. Un cambio importante en la forma de consumir contenidos audiovisuales: la introducción de una segunda pantalla.

Este paradigma, no sólo afecta a los televisores, sino a todos los dispositivos que van conectados a ella. Las consolas, como no, están incluidas en este contexto y su relación, lejos de ser un conflicto, busca crear una sinergia que permita complementar usos. Seguimos jugando en dos pantallas.

Antecedentes: Nintendo DS y sus dos pantallas

La utilización de la doble pantalla jugando no es nuevo. Hay muchos casos, siendo el más reciente y conocido el de Nintendo DS. Dos pantallas que siempre se complementaba, a veces una como extensión de la otra, otras veces como complementos, menús, etc.

La idea fue bien, aunque el éxito de Nintendo DS se explica por otros motivos. La compañía nipona intentó llevar una idea parecida a Wii U: mantener la segunda pantalla pero en otro dispositivo, desconectado en el espacio del televisor.

La tenemos ahí siempre, nos notifica de los nuevos mensajes, nos permite ver qué hacen nuestros amigos en cualquier momento. Los tres grandes, Microsoft, Nintendo y Sony, saben que nuestra atención es importante y se la quieren ganar en un lugar que ya les es familiar a todos por diferentes motivos. Veamos la estrategia de cada uno.

La estrategia de Playstation 4: companion apps y PS Vita

Sony tiene la experiencia de haber desarrollado dispositivos durante los últimos años. Xperia es el gran referente, no se mete en esto de nuevas. Sabe que tiene que ofrecer valor en el apartado móvil, y de momento su aplicación oficial va por buen camino.

Remote Play PS4

A través de este medio, nos permite estar conectados a Playstation Network, ver lo que está ocurriendo y también utilizar unas cuantas companion apps mientras jugamos. Ya cuenta con algunos buenos ejemplos, como el de Assassin's Creed IV.

El smartphone o tablet, sincronizado con la consola, nos permite realizar acciones como consultar un mapa o incluso que otra persona que esté con nosotros en la sala pueda unirse a la partida y ayudarnos durante el desarrollo.

De momento, en este camino, hay mucho camino que recorrer y que irá avanzando según lleguen más títulos. La propuesta es buena y tiene la misma promesa que el resto de sus competidores: mejoraremos, pero dadnos tiempo que estamos comenzando a expandirnos.

La otra pata de Sony en su estrategia por la segunda pantalla es PS Vita. Una portátil que, a pesar de sus especificaciones técnicas potentes, no ha cuajado. En ventas ha sido una decepción y los japoneses han intentado resucitarla de muchas maneras.

Su enésimo intento por devolverla a la vida ha sido que se convierta en un espejo de lo que se vea en Playstation 4. Una función que intentó debutar en la anterior generación y se quedó en el camino, aunque a través de la scene casera logró vivir.

Ahora lo hace de forma oficial y el mensaje es claro: disfruta de tus juegos de Playstation 4 en la pantalla de Vita en la cama o tirado en el sofá sin molestar a nadie que quiera usar la tele. Genial, si no fuera por las limitaciones de botones que tiene la consola, recordemos que le faltan dos gatillos de los cuatro que tiene el mando original.

Es un buen incentivo para reavivar el interés por la consola, de hecho con el tiempo es probable que acabe metida en algún bundle con su hermana de sobremesa. Sony quiere que juguemos con Vita, que lo acabe consiguiendo o no está por ver.

Muchas opciones para que pongamos nuestra atención en otra pantalla mientras jugamos. El tiempo dirá si funciona. Habrá que estar atentos a la hornada de tablets y smarthones que Sony ponga en el mercado el año que viene para ver si mantiene, o no, el vínculo entre las dos categorías.

La estrategia de Xbox One: Smart Glass

De nuevo, otra compañía que sabe dónde se mete y no lo hace con miedo alguno. Smart Glass es la forma con la que Microsoft ha bautizado la conectividad entre dispositivos móviles y su Xbox One para sincronizar información entre ambos.

Smart Glass

De partida, es la que está mejor organizada y delineada de cara al usuario. Con los contenidos multimedia, podremos ampliar información sobre películas, series desde la pantalla. En Estados Unidos además tendrá más tirón con las retransmisiones deportivas y los jugosos acuerdos que allí tiene.

Aunque también incluye videojuegos, de momento su apuesta parece más centrada en el contenido multimedia, uno de los pilares de la nueva Xbox One. Su uso todavía queda en el aire en función de los planes de Microsoft, queda mucho camino por delante.

Será interesante verlo en acción pero tras ver los primeros compases parece que las claves de su segunda pantalla serán en el contenido multimedia y también en estar conectados con Xbox Live, será interesante ver su uso en las principales franquicias, y si las third parties le siguen el juego o no.

La estrategia de Wii U: el propio mando

Cerramos con la primera consola en debutar esta última generación hace un año: Wii U. Ellos fueron los primeros, aunque no han sabido aprovechar esta ventaja de doce meses para posicionarse como les gustaría en Nintendo.

Su propuesta se basa en tener la segunda pantalla en el Gamepad. Una especie de híbrido entre tablet y mando que a simple vista parece aparatoso pero es bastante cómodo cuando lo tenemos en nuestras manos.

Como en Sony, tenemos una doble vertiente. Por un lado, un espejo de lo que está ocurriendo en el televisor, útil para cuando otra persona está viendo la tele o simplemente queremos estar jugando en otra posición.

La otra opción, una pantalla que sirve como complemento a la acción principal. Más allá de ésto, tenemos un mando que intenta duplicar funciones en los menús de la consola y ofrecernos extras como la posibilidad de dibujar y enviar mensajes a través de la red social de Nintendo.

Cada uno lo hace a su manera pero lo que está claro es que ningún fabricante está descuidando estar presente en la segunda pantalla. Salvo Nintendo, todavía queda tiempo para ver cómo termina de imponerse en nuestro salón.

Nintendo llegó primero y cuenta con la experiencia. Microsoft tiene los límites muy claros. Sony en cambio apuesta por llegar a todos los sitios para darle más protagonismo a su portátil. Quién ganará, está por ver. Como decía en el análisis que hicimos de Xbox One: ojo al próximo E3, promete ser muy emocionante.

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