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Internet en los aviones: iniciamos la conquista del espacio para cosas como éstas

Internet en los aviones: iniciamos la conquista del espacio para cosas como éstas
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El siglo XX fue muy emocionante en términos tecnológicos. Fueron cien años de innovación y descubrimientos que nos dejaron con la boca abierta, sobre todo lo relacionado con el espacio. El histórico pique de Estados Unidos y la Unión Soviética nunca será olvidado, ni tampoco nuestro deseo por conquistar el espacio que rodea a nuestro planeta.

Fuimos a la luna y lanzamos un montón de satélites. Mejoramos los sistemas de telecomunicaciones y mientras las agencias espaciales siguen investigando que hay más allá de los límites de nuestro planeta nos llegó un servicio que bien podría considerarse una bendición, o una comodidad del primer mundo: tener internet en los aviones.

La tecnología que nos permite enviar mensajes por WhatsApp a 10.000 metros

Al año viajo mucho en avión. La mayoría de las veces es por trabajo para traeros noticias y contenido fresco a Xataka. Volar implica muchas horas en una cabina, a veces son perfectas para dormir y recuperar un poco de sueño pero en otras ocasiones es un buen momento para trabajar un poco y adelantar trabajo.

Son muchas horas que pueden terminar en ser todo un infierno. Sí, podemos llevarnos un eBook lleno de libros, un tablet con películas o series pero a la hora de la verdad lo que queremos es estar conectados a Internet: Hablar con nuestros amigos, familiares y ver información en tiempo real. También por trabajo, claro que sí, que hay tiempo para todo en un viaje.

airplane mode

Llevamos ya unos diez años usando conexiones WiFi con cierta frecuencia. Es cierto que por aquel entonces los smartphones no estaban tan popularizados como ahora pero muchos ordenadores portátiles ya integraban tarjetas de red inalámbricas. Parece mentira, pero esta tecnología lleva ya una década entre nosotros a nivel usuario. Ay el famoso modo avión.

Aunque la introducción de las conexiones WiFi en los vuelos comerciales es algo reciente, lo cierto es que las aerolíneas llevan también diez años experimentando con la posibilidad de ofrecer internet a los pasajeros que lo quisieran utilizar y sin necesidad de comprometer la seguridad del avión. ¿Cómo es posible? Muy sencillo: aprovechando todo el desarrollo tecnológico que vivieron los satélites en el siglo XX.

Cuentan que en 1991 Jimmy Ray, el fundador de Gogo, le explicaba en una servilleta de papel a su socio cómo hacer un sistema de llamadas telefónicas baratas para usar durante los aviones. A finales de los 90, se lanzaba un satélite que permitía a los pasajeros comunicarse con tierra. Vale, las llamadas no nos interesan tanto, y más con las tarifas de roaming, pero todo empezó con la tecnología que dominaba antes en el mercado de las telecomunicaciones.

Gogo es a día de hoy la más conocida pero muchas empresas trabajaron para traer internet a los aviones. Por ejemplo la matriz de Gogo, Airfone, fue de las primeras en introducir conexión WiFi en los aviones tras haber estado diez años de pruebas con sistemas de telecomunicaciones entre tierra y aire. Pasando de las llamadas a las conexiones de datos, primero de banda estrecha y luego a la ancha.

Avión

Los propios fabricantes de aviones también se interesaron por desarrollar su tecnología y en el 2003 Boeing lanzó su servicio de conexión en un par de Boeing 747 operados por Lufthansa y British Arways en el tramo de Frankfurt/Washington y Londres/Nueva York. La velocidad era bastante discreta en su día, pero a día de hoy llega a los 20 MB/s de bajada y 2 de subida. Un avance importante aunque algo escaso para todo un avión de pasajeros.

Pasaron los años y en 2008 era cada vez más normal ver un avión con conexión WiFi. Algunas compañías se rezagaron un poco, como Iberia, pero a día de hoy las principales aerolíneas del mundo tienen algunos vuelos, que no todos, con servicio de internet en el aire. Hecha esta breve introducción a la historia del servicio, veamos cómo funciona.

Del avión al satélite y de éste a la tierra

A poco que seamos observadores, hay dos formas de reconocer si un avión tiene conexión WiFi. Primero y más obvio: la clásica pegatina con el símbolo universalmente reconocido. Lo veremos en la parte exterior o probablemente cuando entremos en el avión. Buenas noticias.

Después tenemos otra más sútil en la joroba que podemos encontrar en la parte de abajo o en la superior del avión. Esta parte incluye el sistema de telecomunicaciones que un avión necesita para hacer la conexión a internet. En resumen: el componente que nos comunica con la red de redes. Su posición es importante ya que determina cómo se realizará la conexión.

WiFi Aviones

Si la joroba se encuentra en la parte superior, la conexión se hará con un sistema de satélites. Éstos últimos se comunican a su vez con una estación de tierra que tiene conexión directamente a internet. Tres pasos para mostrarnos nuestras páginas y contenido favorito de forma bastante rápida, aunque esto también dependerá del ancho de banda, la cobertura y la cantidad de usuarios que hayan conectados.

Luego tenemos los sistemas que se comunican directamente con tierra. La joroba se encuentra en la barriga del avión y hacen una comunicación directa con la torre de comunicaciones más cercana. Las antenas son las mismas que se utilizan con las conexiones móviles, siempre y cuando tengan la tecnología necesaria para ello. No todas pueden ya que además por debajo de los diez mil pies no se puede usar el servicio según la normativa vigente de entidades como la FCC en Estados Unidos.

¿Qué podemos hacer y qué no con estas conexiones a internet en vuelo? Normalmente los proveedores de servicio sólo introducen una limitación con los servicios de voz sobre IP no tanto por el ancho de banda que consumen sino por las molestias que pueden ocasionar a otros pasajeros. También hay limitaciones geográficas y cuando cruzamos un océano, o en su defecto una gran masa de agua, tampoco tendremos conexión a internet aunque United Airlines ya anda trabajando en una solución. Al final tiene que haber alguna torre con la que comunique para estar conectados.

En cuanto a la velocidad, lo normal es encontrarse con conexiones de velocidad baja. En mi caso, lo más normal ha sido encontrarme con 3 o 5Mb de bajada. Suficientes para un móvil pero algo escasos si usamos un portátil y estamos un poco cortos de paciencia. Algunas compañías están ofreciendo ya 20 Mb pero de momento no he tenido el gusto de viajar en uno de esos vuelos.

El último gran avance en tecnología de conectividad en los aviones nos llegó a finales de año de la mano de Inmarsat. Global Xpress es el primer satélite del mundo capaz de ofrecer una conexión de banda ancha a alta velocidad, más en concreto a 50 Mb por segundo y una velocidad de subida de 5. Lanzado el ocho de diciembre del 2013 en Baikonur (Kajajistán), estará operativo dentro de poco en unos cuantos vuelos comerciales funcionando bajo la banda Ka.

Como anécdota, lanzar un satélite al espacio para ofrecer internet en un avión no es algo precisamente económico. Global Xpress es un proyecto que a Inmarsat le ha costado 1.600 millones de dólares. Ya se ha lanzado el primero pero se espera poner otros dos en órbita a finales de este año. Su vida útil será de quince años.

¿Cuánto nos cuesta a nosotros estar conectados en el avión?

Además del precio del billete, normalmente el servicio de conexión a internet en vuelo suele ser un extra que se cobra de varias formas y con diferentes tarifas según la aerolínea. Lo normal es encontrarnos con bonos por horas pero también hay tarifas planas mensuales para quienes viajan habitualmente.

Tener internet durante 24 horas con Gogo (uno de los principales proveedores en Estados Unidos) cuesta 16 dólares. Si sólo queremos una hora, tendremos que pagar 5, poco más de tres euros al cambio. En los vuelos que opera Iberia con OnAir en algunos A300 o a 340 se nos cobrará por MB: 20 dólares por 22MB, 30 por 50MB… Cantidades insuficientes a día de hoy.

Lufthansa, otra gran compañía internacional, ofrece conexión a internet en algunos de sus vuelos a precios algo más razonables: dos horas por 10,95 euros o 24 horas por 19,95. Lo que no especifica la aerolínea alemana es a la velocidad que lo hace aunque sí dice quién es su proveedor: FlyNet.

KLM está haciendo una introducción bastante tímida y a día de hoy sólo uno de sus Boeing 777-300 lleva conexión WiFi. OnAir, vuelve a demostrar en Emirates que es una de las opciones más caras: sus tarifas para móviles empiezan en 2,75 dólares y en el caso de tablets y portátiles la más económica es 7,50. Lo bueno es que casi todos sus A380 y unos cuantos Boeing 777 están conectados.

¿Un lujo o un capricho? Personalmente es algo que echo de menos cuando tengo que hacer algunos envíos urgentes pero ya intento dejarme todos los frentes cerrados antes de despegar. Donde más siento que lo necesito es en algunos vuelos cortos donde no voy especialmente cómodo o donde ya he tenido que hacer otro trayecto antes más largo, por ejemplo cuando se viaja a la costa oeste en Estados Unidos y se hace escala en Philadelphia, Atlanta o Nueva York.

De momento el panorama que tenemos ante nuestros ojos es el de un servicio que no está garantizado en todos los vuelos y que a veces dar con un vuelo que lo tenga es como encontrar un unicornio. Todavía queda para que se estandarice pero al final parece que tantos años lanzando satélites al espacio han servido para algo más que darnos información del tiempo o emitir canales de televisión. Bendito seas internet en el avión cuando más se te necesita.

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