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Ver una película con el mando en la mano para ajustar el volumen constantemente es frustrante, pero podemos combatir este problema
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Ver una película con el mando en la mano para ajustar el volumen constantemente es frustrante, pero podemos combatir este problema

Cuando vemos una película el sonido tiene un impacto tan profundo en nuestra experiencia como la imagen. No lo decimos nosotros, aunque lo compartimos: lo defienden Ignacio Royo-Villanova y Xanti Salvador, dos diseñadores de sonido para cine que han ganado el premio Goya por su trabajo en 'La trinchera infinita'. Disfrutar una buena película en una sala de cine capaz de ofrecernos una imagen y un sonido a la altura puede ser una experiencia muy satisfactoria, pero, desafortunadamente, no es fácil trasladar esa misma experiencia a nuestra casa.

Más allá de la complejidad y el precio que tendría un equipo de cine en casa capaz de ofrecernos una experiencia equiparable a la de una buena sala comercial, algo que la tecnología nos permite conseguir, hay otro problema al que nos enfrentamos muchos usuarios y que a menudo provoca que nuestra experiencia se deteriore cuando vemos nuestras películas y series favoritas: el volumen de los diálogos es sensiblemente más bajo que el de los efectos de sonido y la banda sonora. Y esto provoca que nos veamos obligados a subirlo y bajarlo constantemente mientras vemos la mayor parte de las películas, una tarea incómoda que casi siempre resulta frustrante.

Hay un problema que a menudo provoca que nuestra experiencia se deteriore cuando vemos nuestras películas y series favoritas: el volumen de los diálogos es sensiblemente más bajo que el de los efectos de sonido y la banda sonora

Este problema aparece con mucha frecuencia cuando reproducimos el contenido que nos sirven las principales plataformas de vídeo bajo demanda, como Netflix, HBO, Disney+ o Amazon Prime Video, utilizando para escuchar el sonido los altavoces de nuestro televisor. Habitualmente los diálogos tienen un nivel de presión sonora moderado que nos obliga a subir el volumen del televisor más allá de lo razonable, de manera que cuando llega un efecto de sonido que ha sido grabado expresamente con un nivel mayor podemos vernos obligados a bajar el volumen de nuevo si queremos proteger la salud de nuestros oídos.

Repetir este procedimiento durante todo el metraje de una película es molesto, pero, afortunadamente, los usuarios tenemos varias herramientas a las que podemos recurrir para mejorar nuestra experiencia. Ninguno de los consejos que os vamos a proponer es infalible; de hecho, un mismo procedimiento puede funcionar bien en una película y peor en otra, pero merece la pena recurrir a ellos porque son fáciles de ejecutar y con frecuencia conseguirán que no nos veamos obligados a manipular el volumen constantemente.

Esta es la razón por la que las voces quedan enmascaradas por los efectos de sonido

Una de las muchas cosas interesantes que nos contaron Ignacio Royo-Villanova y Xanti Salvador cuando hablamos con ellos durante el pasado mes de abril fue que cuando diseñan el sonido de una película lo hacen pensando en el cine. Tienen presentes las características acústicas de las salas de exhibición comerciales y trabajan tomando como punto de partida las posibilidades que les ofrecen las tecnologías desarrolladas por Dolby y DTS para trabajar con un elevado número de canales. Con frecuencia ni siquiera trabajan con canales: lo hacen con objetos porque les ofrecen más flexibilidad y simplifica el diseño del sonido. De hecho, Dolby Atmos, que es probablemente la tecnología de codificación de sonido envolvente más utilizada actualmente en las salas de cine, trabaja con objetos sobre un máximo de 64 canales independientes.

Los diseñadores de sonido se esfuerzan para que la experiencia sonora en nuestra casa se acerque tanto como sea posible a la del cine

El reto aparece cuando es necesario trasladar el sonido de una película que ha sido diseñado para ser reproducido en un cine a un formato de emisión doméstica. Ignacio y Xanti nos explicaron que los diseñadores de sonido involucrados en este proceso se esfuerzan para que la experiencia que nos ofrece el audio de la película en nuestra casa sea lo más parecida posible a la que disfrutamos en los cines a pesar de contar habitualmente con menos canales, pero no es fácil conseguirlo. Y no lo es porque el punto de partida si nos ceñimos a las películas que se han rodado durante las últimas dos décadas es una fuente de audio multicanal.

Si reproducimos el sonido en un equipo doméstico multicanal de cierta calidad nuestra experiencia puede ser muy parecida a la que nos proponen las salas de cine, pero si utilizamos los altavoces de nuestro televisor o cualquier otro equipo de sonido con topología estereofónica o con un número de canales inferior al que contempla el audio de la película, es probable que las voces puedan quedar en cierta medida enmascaradas por los efectos de sonido y la música. Esto no debería suceder debido a que los creadores de contenido saben que muchas de las personas que consumen lo que ellos idean utilizan los altavoces de sus televisores, y habitualmente tanto las series como las películas incorporan una mezcla estereofónica que debería ofrecernos un sonido cuando menos correcto en un televisor. El problema es que esta mezcla estereofónica no siempre está lo suficientemente cuidada, lo que puede provocar ese desequilibrio entre el nivel de presión sonora de las voces y los efectos tan desagradable.

Salamasterizacion

La mayor parte de los televisores modernos es capaz de procesar sonido multicanal, por lo que, sobre el papel, no deberían tener ningún problema para ofrecernos una experiencia satisfactoria cuando utilizamos sus altavoces. Muchos televisores incorporan la lógica necesaria para descodificar contenidos Dolby Digital Plus y Dolby 5.1, aunque, desafortunadamente, cada vez son menos los que pueden lidiar con audio DTS (los últimos televisores de LG y Samsung han abandonado este códec). Pero, de nuevo, tropezamos con el mismo problema: a pesar de esta capacidad de descodificación con frecuencia el resultado sonoro no es el que los usuarios buscamos, al menos si nos ceñimos al equilibrio que deberían tener las voces y los efectos de sonido.

Muchos televisores incorporan la lógica necesaria para descodificar contenidos Dolby Digital Plus y Dolby 5.1, aunque, desafortunadamente, cada vez son menos los que pueden lidiar con audio DTS

Netflix, Amazon Prime Video y las otras plataformas de vídeo bajo demanda que nos sirven buena parte de los contenidos que muchos de nosotros consumimos asiduamente producen sus propias creaciones con la intención de que sean disfrutadas en un espacio doméstico. Esto debería permitirnos poder disfrutar el sonido de su contenido autoproducido sin ningún problema. De hecho, la mayor parte de las plataformas nos permite indicar a la aplicación de reproducción que estamos utilizando si queremos escuchar el sonido en formato multicanal o en estéreo, lo que debería dar la oportunidad incluso a los televisores más modestos de reproducir el audio correctamente. Sin embargo, una vez más, el resultado no suele ser el esperado porque las películas de producción propia con frecuencia no nos ofrecen un sonido más equilibrado que las películas que proceden del cine.

Esto es lo que podemos hacer para mejorar nuestra experiencia

Antes de que sigamos adelante es importante que los usuarios tengamos en cuenta que nuestro margen de maniobra es limitado. Para intentar que el sonido de las películas y las series que vemos en nuestra casa sea más equilibrado tenemos que recurrir a las herramientas que nos proponen las aplicaciones creadas por las plataformas de vídeo bajo demanda, que no son muy generosas en opciones, y, sobre todo, al procesado de audio que es capaz de llevar a cabo nuestro televisor. En algunas películas conseguiremos obtener ese nivel de presión sonora homogéneo que nos permitirá olvidarnos del mando a distancia de la tele mientras las vemos, pero en otras el resultado no será el esperado porque la mezcla original de la que partimos no siempre puede ser procesada con la misma eficacia. Aun así, como he mencionado unos párrafos más arriba, merece la pena tener presentes los consejos que os vamos a proponer porque en ocasiones sí nos ofrecerán un resultado convincente.

Algunos de los dispositivos de reproducción desde los que ejecutamos nuestras apps de vídeo bajo demanda incorporan una opción que nos permite respetar el rango dinámico completo de la banda sonora de las películas, o bien reducir el nivel de presión sonora de los sonidos más fuertes. Habilitar esta última opción puede ayudarnos a atenuar el frecuente desequilibrio que se produce entre el nivel de las voces y el de los efectos. El dispositivo que hemos utilizado para tomar la siguiente fotografía es un Apple TV HD.

App1

Nuestro siguiente consejo es muy sencillo: si estáis utilizando los altavoces integrados en vuestro televisor y el desequilibrio entre las voces y los efectos es muy desagradable, cercioraos de estar utilizando la mezcla estereofónica del contenido que estáis reproduciendo. Algunas apps de vídeo bajo demanda, como la de Netflix, habilitan por defecto el audio 5.1, por lo que en ocasiones activar la mezcla estereofónica puede ayudarnos a resolver el problema. La siguiente fotografía la hemos tomado utilizando la app de Netflix integrada en un antiguo televisor de gama media de LG.

App2

La siguiente herramienta a la que os proponemos recurrir son los modos de sonido que nos proponen muchos de los televisores que han llegado a las tiendas durante los últimos años. Estos modos ecualizan el sonido con el propósito de incrementar el nivel de presión sonora de un rango concreto del espectro de frecuencias audible, por lo que cabe la posibilidad de que alguno de ellos nos ayude a corregir el desequilibrio con el que estamos lidiando en este artículo. La siguiente fotografía la hemos tomado utilizando un televisor 55RU8005 de Samsung, aunque los modelos de otras marcas también suelen incorporar unas opciones similares.

Los modos de sonido ecualizan el audio con el propósito de incrementar el nivel de presión sonora de un rango concreto del espectro de frecuencias audible

En este televisor el modo estándar preserva el audio original, el modo optimizado ecualiza el sonido dependiendo del contenido que estamos reproduciendo, y, por último, el modo amplificar incrementa el nivel de presión sonora de las frecuencias altas. Este último modo está pensado sobre todo para las personas con problemas de audición, pero, al igual que el modo optimizado, puede ayudarnos a mejorar nuestra experiencia cuando nos encontramos con un contenido con un sonido desequilibrado.

Samsung1

El siguiente parámetro del que vamos a hablaros, conocido como 'volumen automático', persigue que cuando cambiamos de canal o de fuente de vídeo el nivel de presión sonora apenas varíe. Resulta muy útil para evitarnos sobresaltos, y, aunque no es una opción implementada expresamente para ayudarnos a resolver el problema que estamos intentando atajar, merece la pena conocerla porque también puede tener un impacto beneficioso en nuestra experiencia.

Samsung2

Algunos televisores además de recurrir al ajuste automático del volumen del que acabamos de hablar implementan algoritmos capaces de analizar el tipo de contenido que estamos reproduciendo en un instante determinado para aplicar la ecualización apropiada. El televisor que hemos utilizado en la siguiente fotografía es un C9 de LG, y tiene esta tecnología. Se habilita desde la sección 'Sonido de AI', y, aunque no es infalible, puede ser una aliada valiosa a la hora de combatir el desequilibrio del nivel de presión sonora que estamos intentando evitar.

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Algunos televisores, como el C9 de LG que hemos utilizado para ilustrar el consejo que os acabamos de proponer, incorporan un modo de sonido diseñado específicamente para reforzar la claridad de las voces. Para lograrlo ecualizan el audio con el propósito de incrementar el nivel de presión sonora de las frecuencias medias. Este es uno de los parámetros que con más eficacia puede ayudarnos a resolver el problema del que estamos intentando desprendernos. En este televisor de LG este modo de sonido se llama 'Clear Voice III', pero otras marcas implementan modos que persiguen este mismo objetivo y que también reciben un nombre similar a este.

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Si en vez de reproducir el sonido de nuestras películas y series utilizando los altavoces de nuestro televisor recurrimos a un equipo multicanal dedicado gobernado por un receptor de A/V o un procesador de sonido envolvente, podremos resolver este problema de una forma muy eficaz. Lo único que tenemos que hacer es recurrir a la herramienta de calibración incorporada en el receptor de A/V para que, una vez que lo hayamos calibrado correctamente, podamos incrementar unos pocos decibelios el nivel de presión sonora del canal central delantero. Lo ideal es hacer varias pruebas, a ser posible con la ayuda de un sonómetro, hasta dar con el nivel de presión sonora que nos resulta más agradable para cada canal.

Es recomendable que el nivel de presión acústica de cada uno de ellos en el punto de escucha sea el mismo, pero reforzar el canal central suele dar buenos resultados porque, precisamente, da más peso a las voces. No obstante, cuando reproducimos las películas utilizando un equipo de sonido multicanal el desequilibrio que suele producirse entre las voces y los efectos al emplear los altavoces de los televisores suele ser mucho menos problemático debido, precisamente, a lo similares que son las topologías multicanal de las salas de cine y las instalaciones domésticas.

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