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Y finalmente el ser humano ganó, con mucho dramatismo, a un robot jugando al ping pong

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El mes pasado veíamos cómo Kuka desafiaba al jugador de ping pong Timo Boll a una partida de tenis de mesa frente a Agilus. Un brazo robótico capaz de hacer trabajos de precisión y, al mismo tiempo, convertirse en un jugador temible. La pregunta era ¿sería capaz de ganar a un profesional?

El partido tuvo lugar hace días y hoy Kuka ha publicado el vídeo con el resultado final. La realización, el montaje y el guión hará estremecer a cualquier fan de Michael Bay y de los pastiches que ofrecen muchas películas de acción. Mucho ruido y pocas nueces. ¿El ganador? Timo Boll.

El espectáculo ganó a la ciencia

En lo que se podría considerar una victoria para el ser humano frente a la máquina, hay que lamentar la forma en la que Kuka narra esta historia. En vez de haber hecho un trabajo de realización con artificios propios de una producción de Hollywood podría haber optado por un formato más documental para narrar una historia más interesante y menos recargada.

Ver cómo Timo Boll remonta un 6-0 parece más el fruto de un guión escrito que de la verdadera capacidad del jugador. Al final, nos quedamos sin ver cómo habría ocurrido todo en realidad pero hay que reconocer que Agilus, el brazo robótico, nos daría un buen repaso a muchos de nosotros.

Siempre nos podemos consolar con experimentos más realistas y menos comerciales como el que vimos hace tiempo con un robot capaz de jugar al hockey de mesa con bastante habilidad. Quizá sea más sencillo a la hora de desarrollar pero como trabajo de investigación puro y duro resulta más interesante.

Vía | YouTube

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