Lo sentimos, no tienes una fortuna de miles de euros en el cajón en forma de antiguas pesetas

Lo sentimos, no tienes una fortuna de miles de euros en el cajón en forma de antiguas pesetas
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Si como quien esto escribe empiezas a peinar tus primeras canas es probable que te acuerdes del paso de las pesetas al euro, hace de aquello ya 20 años. A su modo la transición fue una especie de ceremonia, con rutinas y parafernalia incluidas. Tras las nuevas monedas llegaron los conversores de bolsillo, las quejas por los redondeos al alza, los avisos para canjear pesetas… Y —a medida que pasaban los años— anuncios que te vendían el oro y el moro sobre lo mucho que valían de repente esos viejos duros que aún podías encontrarte de vez en cuando en el fondo de un cajón.

Cosas de la vida, aquellas monedas de 100 pesetas o las piezas agujereadas de cinco duros parecían valer más jubiladas que cuando estaban en perfecto curso legal. Se contaba, por ejemplo, que canjeando una sola y vieja peseta podías lograr 20.000 euros. Detrás de aquellas afirmaciones había sin embargo mucho de exageración y desmedida. Ocurría entonces. Y ocurre aún ahora.

Pasan los años, pero no las promesas. El euro acaba de cumplir sus primeros dos décadas entre nosotros, pero hay ciertas cosas que apenas han cambiado en los últimos años de moneda común. En 2017 podías encontrarte con noticias que aseguraban que podías llegar a canjear una sola peseta por varios cientos o incluso 20.000 euros y hoy, ya con el canjeo de moneda cerrado en el Banco de España, siguen saliendo informaciones que apuntan en la misma dirección: cómo con una única moneda puedes levantarte dinero suficiente como para permitirte unas buenas vacaciones.

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La clave: alrededor de 1.600 millones de euros. Lo cierto es que a pesar de que llevamos dos décadas a vueltas con los euros y la posibilidad de cambio se cerró en junio de 2021, los españoles seguimos teniendo unas cuentas pesetas en los cajones, bolsillos y debajo de los muebles. Para ser precisos son algo más que unas cuantas. Según los datos que manejaba el verano pasado el Banco de España, nos hemos quedado con pesetas por un valor de 1.575 millones de euros.

Los billetes representan unos 793 millones y las monedas, con un valor más bajo, 782. Al cambio, salen más o menos unos 30 euros por cabeza. La pregunta del millón es... ¿Cuánto valen realmente esos papeles y piezas metálicas, más allá de su carga sentimental e histórica? ¿Conseguiremos que algún aficionado a la numismática nos dé por ellos cientos o incluso miles de euros?

Cuando la lógica es buena consejera. Quizás no recuerdes la transición al euro, pero sí es probable que, a poco que te esfuerces, podrás encontrar en tu casa o en la de algún familiar unas cuantas pesetas. Probablemente llegue con mover algún mueble, hurgar entre los pliegues de un sillón viejo, abrir cajones o sacar una cazadora que lleve en el desván desde los años de Aqua. Si resulta tan fácil encontrarlas la conclusión es obvia: la oferta es elevada y, en consecuencia, su demanda en el mercado del coleccionismo difícilmente alcanzará niveles astronómicos.

Hace varios años Adolfo Ruiz Calleja, autor del popular Blognumismatico.com, publicaba ya un artículo que dejaba las cosas claras desde su mismo título: '¿Tienes alguna de estas pesetas? ¡Pues no valen nada!' La lógica es muy sencilla, simplemente la mayoría de las pesetas son aún demasiado recientes y comunes. Al no fabricarse en oro ni plata, ni siquiera su valor material es elevado.

Reducir todo un arte a un simple catálogo. ¿Significa eso que no hay pesetas que puedan cotizarse por cientos de euros en el mercado numismático? Lo que significa, en realidad, es que no puede reducirse a un par de pautas o un simple catálogo cerrado algo tan complejo como la tasación profesional de monedas. A la hora de valorar qué monedas valen y cuánto valen los expertos no solo se fijan en qué pieza es o su fecha; calibran también aspectos difíciles de captar por sin formación y experiencia, como el estado de conservación, rarezas o el prestigio del propio vendedor.

En ese mismo intento por simplificar un proceso complejo y en el que intervienen numerosos matices, a lo largo de los últimos años han ido surgiendo apps que aseguran que pueden tasar monedas con una simple foto. Al menos en ciertos casos, usan motores de búsqueda para localizar ejemplares similares y agilizan el contacto con posibles compradores interesados.

Lo mejor: actuar siempre con cautela. Como suele ser habitual en casi todos los aspectos de la vida, lo mejor es actuar con precaución. A finales de 2021 El País publicaba un artículo en México en el que advertía sobre los riesgos del mercado online de las monedas conmemorativas, con precios muy por encima de su valor real usando el argumento del carácter excepcional de las piezas.

"Hay que tener mucho mucho cuidado y hacer una investigación previa, no guiarse por los precios que señalan las plataformas, sobre todo si son muy exagerados porque lo más probable es que no sea cierto", advierte al diario Pablo Casas, presidente de la sociedad Sonumex.

"Más que mercado paralelo al mercado numismático serio, lo que buscan estos vendedores es colocar sus piezas a precios que no representan la realidad”, zanja el experto, que ofrece un ejemplo del mercado mexicano y las monedas conmemorativas: una moneda de 50 pesos que "se compra por kilo" mientras hay plataformas que la venden por 150.000 pesos. "Este fenómeno no es nuevo".

Imagen | Ryan Poplin (Flickr)

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