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La capa de Rochester, un sistema de camuflaje óptico que puedes hacer en casa

La capa de Rochester, un sistema de camuflaje óptico que puedes hacer en casa
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En Xataka hemos hablado en varias ocasiones de proyectos relacionados con el camuflaje óptico. Aproximaciones que utilizan tecnología muy sofisticada para mimetizar la superficie con la luz y los colores cercanos. Hoy nos toca ver algo más sencillos en términos de desarrollo pero igual de interesante.

La capa de Rochester, suena como un artefacto sacado de Harry Potter,es un sistema de cuatro lente multidireccionales que consiguen camuflar los objetos que tienen delante gracias a un paraxial perfecto. Nada de electrónica, solo necesitamos cuatro cristales para ocultar lo que hay justo delante. No es caro y es fácil de conseguir. De hecho, nos lo podemos montar en casa.

Camuflaje óptico que nos podemos hacer en casa

Cuando miramos a través de este conjunto de lentes, no podremos ver qué hay delante de ella. Podemos movernos y cambiar nuestra posición para observarlo desde diferentes ángulos y la precisión que tiene ocultando objetos es bastante buena. No es total, hay algunos puntos donde se puede ver. A su favor tiene que no depende del fondo como los sistemas electrónicos que necesitan volver a cambiar de color.

La imagen que oculta lo hace sin deformaciones y su diseño es escalable para hacerlo más grande y emplearlo con todo tipo de objetos. Para llevar a cabo esta capa de Rochester, se ha utilizado una técnica de matrices ABCD que se emplea para describir cómo la luz se dobla cuando atraviesa lentes o espejos.

El objetivo de este tipo de camuflaje óptico no tiene ningún tipo de aplicación ambiciosa sino que busca ser una pequeña utilidad para ámbitos profesionales como permitir a los camioneros ver a través de puntos ciegos o a los cirujanos ver a través de su mano cuando están operando.

Si tenéis curiosidad por montaros este sistema Rochester nos lo explica:

  1. Necesitamos dos parejas de lentes con diferentes distancias focales. 2 f1 y 2 f2.
  2. Separamos las dos primeras lentes (1 f1 y 1 f2) con la suma de la distancia focal de ambas (t1=f1+f2).
  3. Hacemos lo mismo con las otras lentas pero invirtiendo el orden de la colocación (1 f2 y 1 f1).
  4. Separamos las dos parejas de la siguiente forma: t2=2f2 (f1+f2) / (f1-f2) para que las dos lentes f2 tengan una separación de t2.
  5. Para conseguir mejores resultados, recomiendan que utilicemos lentes acromáticas.
  6. Con longitudes más cortas, se reduce el efecto de los bordes y se aumenta el rango de ángulos.

Vía | Rochester

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