La computación cuántica va a ser crucial para la investigación. Y España quiere ser pionera en el sur de Europa

La computación cuántica va a ser crucial para la investigación. Y España quiere ser pionera en el sur de Europa
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Pocas tecnologías generan tanta expectación, alientan tantas esperanzas y se han ganado la etiqueta de disruptiva como la computación cuántica, la rama de la informática que echa mano de las leyes de la mecánica cuántica para resolver problemas difíciles de abarcar con equipos al uso. Ahora su potencial empieza a desplegarse por España para ponerse a disposición de los investigadores. Y lo que es más importante: se abre un abanico de posibilidades para campos tan prometedores como el desarrollo de nuevos fármacos y materiales o el uso de la energía.

El último en dar un paso adelante ha sido el Centro de Supercomputación de Galicia (CESGA), organismo con sede en el campus de la Universidad de Santiago y que esta semana desvelaba que ha seleccionado a Fujitsu para que le proporcione su computador cuántico por 14 millones de euros.

Si se cumple el calendario del organismo, el dispositivo se instalará a lo largo de 2023, lo que lo convertirá —reivindica— en “uno de los primeros ordenadores de estas características a disposición de la comunidad investigadora en el sur de Europa”. La operación contempla también un computador de altas prestaciones, un emulador de algoritmos cuánticos y un sistema de almacenamiento.

"Se espera que sea decisiva"

“Contará con los elementos necesarios para contribuir a la generación de nuevos algoritmos cuánticos en ámbitos tan relevantes como la simulación de fenómenos físicos y químicos, cifrado de datos, búsqueda de optimizaciones, el aprendizaje automático y la solución de problemas complejos, medicina, la inteligencia artificial, robótica, ciencia de los materiales y ciberseguridad”, subraya el organismo gallego: “En todos ellos se espera que la computación cuántica sea decisiva”.

El CESGA no es el único que ha dado pasos para colarse en el mapa europeo de la computación cuántica. En octubre el Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) anunciaba que había sido seleccionado por el consorcio de supercomputación de la UE para acoger uno de los primeros ordenadores cuánticos europeos. La infraestructura del CBS-CNS se integrará además en el superordenador MareNostrum 5, el más potente de España.

“El nuevo ordenador cuántico se instalará en el BSC-CNS y tendrá el potencial de aumentar de manera notable el impacto de la investigación y la innovación al permitir soluciones que superan las capacidades de los supercomputadores actuales”, destacan en el Ministerio de Ciencia. La medida se enmarca en una iniciativa mayor, una red europea de computación cuántica que se espera que esté disponible ya en la segunda mitad de 2023, sobre todo para investigación y desarrollo.

Además de España, el consorcio de supercomputación de la Unión Europea, el EuroHPC JU, ha seleccionado a otros cinco países —Alemania, Chequia, Francia, Italia y Polonia— para que acojan las primeras computadoras EuroHPC. El objetivo es integrarlas en los superordenadores que ya existen en las diferentes instalaciones con el fin de formar un tejido a escala comunitaria.

El nuevo ordenador cuántico requerirá una inversión de 12,5 millones de euros, cofinanciados por Bruselas y España, y supone una doble buena noticia para Cataluña y el conjunto del país: refuerza el músculo de la capital catalana, que ya tenía un proyecto para acoger un ordenador cuántico.

El despliegue de la computación cuántica y su enorme capacidad de cálculo abre un amplio abanico de posibilidades en la investigación de vanguardia aplicada a diferentes campos.

“Se espera que sean capaces de resolver más rápidamente problemas complejos en ámbitos como la salud, el cambio climático, la logística o el uso de la energía”, abunda el departamento de Morant. Dos de sus grandes ventajas consisten de hecho en su capacidad para resolver problemas difíciles de asumir para otros ordenadores y ahorrar energía con respecto a los supercomputadoras al uso.

Imagen de portada: CESGA

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