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Compaq Airlife 100, crónica de un smartbook mal enfocado

Compaq Airlife 100, crónica de un smartbook mal enfocado
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HP presentaba esta semana su producto estrella para lo que queda de mitad de año, al menos mientras no se presente de forma oficial el HP Slate. Y nuestro primer contacto con su smartbook no ha sido amor a primera vista precisamente.

El Compaq Airlife 100 que puedes ver en este videoanálisis ha mezclado de forma errónea los conceptos de teléfono móvil y ultraportátil. La combinación puede ser explosiva, y el mediador que habían escogido no tenía mala pinta.

Pero Android no es más que una excusa en este AirLife 100 pues viene en su versión 1.6 y sin posibilidad de instalar ninguna aplicación que no ponga Movistar a su disposición en una tienda propia.

Compaq Airlife 100, apuesta arriesgada abocada al fracaso

Ser el primer gran fabricante que presenta su smartbook, los dispositivos llamados a hacer algo de sombra a los tablets, tiene su mérito. HP cogía el cuerpo de un ultraportátil propio, le ponía un procesador de teléfono (Snapdragon), una autonomía de teléfono (muy delgada eso sí) y un sistema operativo de teléfono (Android). Justo lo que precisa la descripción exacta de smartbook. El cóctel parecía listo, pero la ejecución no ha salido como debería.

En el Compaq Airlife 100 hay una serie de detalles que han dejado por lo suelos la experiencia en nuestra prueba. Los fallos que hemos encontrado en la propuesta de HP y Movistar se resumen pronto:

  • Limitar las posibilidades de Android no es para nada una buena idea. A pesar de que pongas una tienda donde ofrecer aplicaciones, cortas el vuelo a algo nacido para ser libre. Es cierto que no todas las aplicaciones que están disponibles para Android pueden encajar ni el la filosofía ni en la pantalla de 10 pulgadas, pero muy bien lo tiene que hacer Movistar con su tienda para que limitar Android no sea un punto negativo.
  • Pensar que un ultraportátil al que se le incorpora una pantalla táctil no muy precisa puede considerarse como un teléfono en grande es erróneo. El formato tablet ha renacido para no ser obviado, y la mezcla de pantalla táctil con controles clásicos definitivamente no funciona.

Estos dos puntos los podemos resumir con una sola reflexión: ¿qué me aporta un ultraportátil con Android limitado que no me de un ultraportátil con una distribución Linux como JoliCloud?

Dicho de otra forma, hay una serie de mejoras que HP debe introducir en su concepto de smartbook para poder tener éxito. La primera es evidentemente que no se limite Android. Si al final este producto solo me sirve realmente para poder gestionar el correo con un teclado completo, no tengo necesidad de cambiar mi actual ultraportátil.

El otro gran cambio que tiene que darse en este Compaq AirLife 100 tiene que ver con el diseño. Si optamos por un sistema como Android que pide manejarse de forma táctil, la pantalla debe tener mejor respuesta que la que lleva el modelo actual. Seguramente la apuesta por una pantalla capacitiva en vez de la resistiva que incorpora puede ser un punto de partida interesante. Y es que la navegación web, un punto en el que este AirLife podría destacar, se queda en un aprobado muy justo por la respuesta poco fluida de la pantalla táctil.

Además hay detalles que no ha sido bien pensados, como el marco del portátil, que impide por ejemplo desplegar con comodidad el panel de notificaciones de Android. Son detalles pequeños pero importantes.

El formato de portátil clásico tampoco nos vale. El tablet es la mejor opción, ya sea completamente táctil, o, si creemos en el teclado físico, con el formato clásico convertible. Este diseño podría tener pase si en el trackpad se hubiera trabajado más. De forma sorprendente no es de tipo táctil ni permite gestos ni hacer siquiera con un golpe de dedo. Hay que pulsarlo (bastante duro por cierto), y no tener botones de ratón clásicos y sí las necesarias opciones de los teléfonos con Android no hace más que confundir en vez de ayudar al manejo del equipo, al menos al principio. Su uso requiere un cambio en la forma de pensar y manejar un gadget y es un esfuerzo duro para el día a día si cambias de equipo cada dos por tres.

No todo es negativo

Una vez repasado lo que HP debe tener en cuenta si no quiere que su Airlife pase desapercibido y sea engullido por un producto de partida mejor pensado, el HP Slate, vamos con lo que nos gusta del equipo.

La autonomía que prometen, 12 horas, no hemos podido certificarla todavía, pero parece que va a ser así. Mirando la batería con la que lo consiguen, tenemos esperanzas en que este tipo de equipo puedan reducir su peso y tamaño mucho en los próximos años y separse definitivamente de los portátiles.

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También el silencio es un protagonista de este Airlife 100, así como el funcionamiento fluido de Android y lo bien que se ve en una pantalla de 10 pulgadas. Ahora falta que no se limite su uso, más que nada porque los desarrolladores tiene la llave para hacer útil este sistema operativo más allá de los teléfonos móviles y eso será, junto con la experiencia de usuario, lo que hará que equipos como el Compaq Airlife 100 se venda solo o no.

La opinión de Xataka

HP ha apuntado bien con su apuesta por unir telefonía y comodidad pero ha errado el primer disparo. El Compaq AirLife 100 tiene demasiados errores de base para que pueda triunfar.

Su salida con Movistar asociado a un plan de datos puede animar a los consumidores si lo que ofrece el Airlife 100 es lo que justo lo que buscan, pero deben ponerse a pensar ya en cambiar muchas cosas de este producto. Dejar a Android libertad para desplegarse con total plenitud y adoptar un formato que haga que la unión de ultraportátil y teléfono no reste sino que puedan sumar, son las primeras tareas que les recomendamos desde Xataka.

Mientras esperamos, ya tenemos ganas de ver si con el HP Slate sí que han conseguido unir dos mundos llamados a entenderse sí o sí, pero con buenas ideas.

Más información | Compaq Airlife en Xataka.

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