Si prestas atención a los anuncios de coches, te habrás dado cuenta de que no son iguales a los que conociste de niño. Y no ya por la falta de hombreras o las bandas sonoras con saxofón sexy. El mismo concepto del automóvil ha experimentado en los últimos años una auténtica revolución, y con él, el de la misma conducción.
Algo parecido se puede decir de los aficionados a los coches, que han pasado de ser estrictos motorheads poseídos por los espíritus de Colin Chapman y Carroll Shelby a auténticos techies, perfiles obsesionados con los últimos avances tecnológicos y los progresos más recientes en usabilidad, como los que plantea el Kia EV4.
Una experiencia de uso en la que el conductor es el protagonista
Esa palabra, usabilidad, no la utilizamos de forma gratuita. Con la transformación de los fans del automóvil, la antigua concepción de la conducción como ejercicio de control mecánico sobre un vehículo a motor ha dejado paso una idea mucho más amplia, en la que pantallas, sensores e interfaces adquieren su propio protagonismo.
Esto es algo muy evidente en el caso del Kia EV4, que combina tres pantallas sin marco interior visible (un cuadro de instrumentos de 12,3 pulgadas, otro dedicado a la climatización y finalmente uno de infoentretenimiento), que juntas simulan una enorme superficie interactiva de 30 pulgadas, desde la que gestionar todos los parámetros del vehículo.
El Kia EV4 dispone de dos enchufes tipo Schuko y capacidad de carga V2L, lo que implica que puede cargar bicicletas eléctricas o patinetes, así como frigoríficos portátiles, lámparas y otros útiles de acampada
Es allí donde el Kia EV4 empieza a sorprender incluso sin necesidad de arrancar el motor. El uso de una versión específica del sistema operativo webOS, presente en los televisores de LG, permite al coche ofrecer un sinfín de aplicaciones multimedia y de entretenimiento (desde YouTube a Disney+), pero también gestionar el color de la iluminación interior, de tipo RGB cual ordenador gaming, así como recibir actualizaciones OTA cual teléfono móvil, para brindar nuevas características sin necesidad de pasar por el taller para reprogramar la centralita.
A esto se suma un interés repleto de guiños para un público que disfruta de la tecnología. Uno de los ejemplos más claros lo encontramos en el cargador inalámbrico para el teléfono móvil, que evita tener que acarrear un cable USB. Simplemente deja el coche en el hueco de la consola central cuando te subas y recógelo al salir.
Es un powerbank: desde cargar un patinete a alimentar los electrodomésticos de tu casa
Esta integración en una vida ya inseparable de la tecnología continúa en aspectos que van más allá de la misma interacción con el software. Con la irrupción de las motorizaciones eléctricas, el coche culmina una evolución que lo aleja de su antiguo cometido como medio de transporte sensu stricto, y lo convierte en algo mucho más polivalente. Como, por ejemplo, un gigantesco powerbank.
Los ingenieros de Kia, conscientes de la enorme versatilidad de la plataforma E-GMP, han querido sacar el máximo provecho a la batería del EV4, que más allá de la presencia de una superficie de carga inalámbrica y los típicos conectores USB, proporciona dos enchufes de tipo Schuko en las plazas traseras para conectar, por ejemplo, el portátil.
El coche, asimismo, también dispone de capacidad de carga V2L (vehicle-to-load), lo que implica que puede cargar bicicletas eléctricas o patinetes, así como frigoríficos portátiles, lámparas y otros útiles de acampada.
De hecho, en caso de emergencia, el coche puede funcionar como una batería de reserva para todo el hogar. La plataforma E-GMP permite utilizar hasta el 80 % de su capacidad máxima para alimentar el hogar en caso de tener instalado un sistema de carga bidireccional. Así, si se produce un apagón, es capaz de mantener en funcionamiento aparatos como frigoríficos y televisores hasta que vuelva la luz.
Combínalo con unos paneles solares y, prácticamente, es como si tu casa tuviera un SAI para las emergencias.
Una autonomía que invita a salir de la ciudad
Por supuesto, un techie de los pies a la cabeza no solo aspira a disfrutar de un vehículo más polivalente y con una conducción que ya casi permite hablar de una experiencia de uso, sino que también busca un buen rendimiento, examinando con lupa unas listas de especificaciones que, en el caso del Kia EV4, no decepcionan.
Disponible en dos carrocerías (hatchback de cinco puertas y sedán de cuatro puertas), el Kia EV4 se ofrecerá con un motor de 202 CV de potencia asociable a dos baterías: una de 58,3 kWh, integrada en el modelo base, y una con 81,4 kWh, que forma parte de la versión Long Range. En ambos casos, el rendimiento es de primera.
Puesto que estamos hablando de un eléctrico para mucho más que un uso urbano cotidiano, el Kia EV4 proporciona una autonomía de 430 y 630 km en ciclo WLTP en función de la batería integrada, por lo que en la mayoría de los casos es posible realizar una escapada a la playa o a la montaña con una sola parada o incluso ninguna.
Las operaciones de carga, asimismo, son muy breves. Independientemente del modelo escogido, pasar del 10 % al 80 % requiere aproximadamente 30 minutos, por lo que una parada en boxes para ir al servicio y tomar un café es todo lo que necesitas para continuar la marcha con la certeza de que llegarás a tu destino sin retrasos. Algo de lo que no pueden presumir todos los eléctricos.
Añade a todo esto un diseño que entra por los ojos y un precio que se convierte en arrebatador una vez sumados los últimos descuentos, y es fácil comprender por qué el Kia EV4 se ha convertido en una de las propuestas mejor valoradas por los aficionados a la tecnología. Y también por muchos conductores más clásicos que han dado una oportunidad a los eléctricos.
Fotos | Kia
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