Septiembre tiene una capacidad especial para devolvernos de golpe a la realidad. En muy pocos días reaparecen los horarios del colegio, las reuniones a primera hora, los correos pendientes, las actividades extraescolares y esa sucesión de pequeños recados que durante el verano parecían haber desaparecido.
Para muchos conductores, buena parte de esa vuelta a la rutina ocurre además dentro del coche, entre desplazamientos y atascos que se convierten en una extensión involuntaria de nuestra jornada. Es también uno de los pocos momentos del día en los que estamos relativamente aislados de nuestras obligaciones digitales.
Consultar una dirección que nos han enviado por correo, recordar a qué hora tenemos una reunión o cambiar una ruta son tareas sencillas cuando estamos sentados delante de un ordenador, pero adquieren otra dimensión cuando tenemos las manos sobre el volante y la atención puesta en la carretera.
El Volvo EX60 parte de esta situación para plantear una idea que va más allá de incorporar otro asistente de voz al coche. El fabricante sueco ha desarrollado una nueva arquitectura informática, denominada HuginCore, sobre la que se apoyan buena parte de los sistemas del vehículo, y la combina con la integración nativa de Google Gemini.
La diferencia está en cómo hablamos con el coche
Los asistentes de voz llevan años formando parte de los vehículos. Hasta ahora, sin embargo, la interacción estaba bastante condicionada por la propia naturaleza de estos sistemas: había que conocer qué comandos aceptaban y formular las peticiones de una manera relativamente concreta.
Gemini, en el Volvo EX60, permite mantener conversaciones naturales y realizar preguntas de varios turnos sin necesidad de recordar comandos específicos. Podemos formular una petición, añadir información posteriormente y continuar con el contexto de la conversación.
Imagina pedir al sistema que compruebe si un producto que hemos comprado cabe en el maletero o solicitar ideas para un próximo viaje. Esta diferencia resulta especialmente relevante cuando estamos conduciendo porque desplaza parte de la interacción desde la pantalla hacia la voz.
Imagina pedir al sistema que compruebe si un producto que hemos comprado cabe en el maletero o solicitar ideas para un próximo viaje
La idea no es que la IA convierta el coche en una oficina móvil desde la que podamos hacer cualquier cosa, sino de que determinadas consultas que antes exigían abrir una aplicación, localizar una información o navegar por varios menús puedan resolverse hablando.
Es una filosofía que Google también está trasladando a los vehículos equipados con Google integrado. La compañía está desplegando Gemini como sustituto progresivo de Google Assistant en este contexto y lo presenta como una experiencia más conversacional, capaz de responder preguntas, mantener el contexto y ayudar con determinadas tareas relacionadas con las aplicaciones y servicios disponibles en el coche.
Del correo electrónico a Google Maps sin sacar el móvil
Para muestra de lo que hemos explicado, un ejemplo: podemos pedir a Gemini que encuentre en nuestro correo electrónico una dirección asociada a una reserva de hotel.
Es un caso que muestra una diferencia fundamental respecto a un asistente de voz convencional: la respuesta no tiene por qué limitarse a ejecutar una orden predefinida, sino que puede implicar buscar información y relacionarla con lo que estamos preguntando. De hecho, durante la vuelta a la rutina, buena parte del problema consiste en tener que mantener demasiada información en la cabeza al mismo tiempo: la hora de una reunión, una dirección que nos han enviado, una parada que debemos hacer antes de llegar a casa o los cambios de última hora en la planificación del día. Ahora nuestro coche es capaz de tener en cuenta todo esto.
La respuesta no tiene por qué limitarse a ejecutar una orden predefinida, sino que puede implicar buscar información y relacionarla con lo que estamos preguntando
En ese contexto, poder plantear una pregunta mediante voz y obtener la información relevante sin manipular el teléfono puede servir como una capa adicional de ayuda durante el trayecto.
Esto abre la puerta a una forma diferente de utilizar el navegador Google Maps durante los desplazamientos diarios. En lugar de introducir manualmente un destino o recorrer diferentes opciones en la pantalla, podemos plantear una petición mediante voz y dejar que el sistema se encargue de convertirla en una acción compatible con el resto de servicios del vehículo.
HuginCore es el cerebro que queda detrás de todo esto
Gemini es la parte de esta tecnología que resulta más fácil de explicar porque es con la que interactuamos directamente. Sin embargo, para entender qué pretende Volvo con el EX60 hay otra pieza fundamental: HuginCore.
El fabricante utiliza este nombre para referirse a una arquitectura central de hardware y software que engloba el ordenador central del vehículo, los controladores de zona, la arquitectura eléctrica y buena parte de la infraestructura que permite coordinar los diferentes sistemas.
HuginCore es importante porque es la infraestructura que permite que todas esas capas de software puedan convivir dentro del mismo vehículo
No estamos, por tanto, ante un ordenador dedicado exclusivamente al asistente de inteligencia artificial, sino ante una plataforma informática sobre la que se construye buena parte del funcionamiento del automóvil.
En cuanto a hardware, Volvo especifica el uso en este modelo de NVIDIA DRIVE AGX Orin y Qualcomm Snapdragon 8255 y cifra la capacidad de procesamiento del conjunto en hasta 254 billones de operaciones por segundo (TOPS, o teraoperaciones por segundo). Es una cifra que puede resultar abstracta, pero sirve para hacerse una idea de la capacidad de cálculo que Volvo ha puesto detrás de los diferentes sistemas del vehículo.
El procesamiento no está reservado a un único sistema, sino que debe servir para gestionar el infoentretenimiento, los servicios digitales, los sensores del vehículo y las funciones avanzadas de asistencia a la conducción.
Por eso HuginCore es importante aunque el conductor nunca llegue a interactuar directamente con él. Es la infraestructura que permite que todas esas capas de software puedan convivir dentro del mismo vehículo.
También explica por qué Volvo insiste en la idea de un automóvil definido por software. El EX60 está preparado para recibir actualizaciones inalámbricas que pueden introducir mejoras y nuevas capacidades después de que el coche haya salido de fábrica.
La inteligencia artificial empieza a mirar lo que ocurre fuera del coche
La evolución más interesante aparece cuando dejamos de pensar en Gemini como una IA que únicamente escucha y responde y empezamos a considerarla un sistema capaz de interpretar también lo que está ocurriendo alrededor del vehículo. Esto, en nuestro ajetreado día a día, puede marcar una gran diferencia al conducir de forma más segura y cómoda gracias a un sistema invisible que trabaja por nosotros.
En una demostración conjunta de Volvo y Google hemos visto cómo Gemini puede utilizar las cámaras del EX60, con autorización del conductor, para interpretar elementos del entorno en tiempo real.
Gemini puede utilizar las cámaras del EX60 para interpretar elementos del entorno en tiempo real
Uno de los ejemplos planteados es tan cotidiano como preguntar si podemos aparcar en un determinado lugar. El sistema puede analizar las señales de estacionamiento y ayudar a interpretar restricciones, horarios, permisos o condiciones específicas de la zona.
Aquí aparece un cambio importante respecto al funcionamiento de los asistentes tradicionales. Hasta ahora, el coche podía saber dónde estaba, qué ruta seguíamos o qué comandos estábamos pronunciando, pero la interacción estaba relativamente separada de lo que estábamos viendo. La combinación de modelos multimodales, cámaras y capacidad de procesamiento permite plantear una relación mucho más contextual.
También cambia la forma de entender la navegación
La colaboración entre Volvo y Google afecta también a la propia representación de la carretera. Ambas compañías han mostrado la llegada de la Navegación Inmersiva de Google Maps al EX60, una experiencia que utiliza representaciones tridimensionales para mostrar elementos del entorno como edificios, túneles o pasos elevados y facilitar la comprensión de determinados recorridos.
La navegación inmersiva de Google Maps en el EX60, permite una experiencia que utiliza representaciones tridimensionales para mostrar elementos del entorno
La idea es interesante porque una ruta no siempre se entiende mejor cuando se reduce a una sucesión de metros y giros. Cuando caminamos o conducimos solemos utilizar referencias visuales: después del puente, junto a la biblioteca o al pasar determinado edificio.
La navegación puede aprovechar esas mismas referencias para hacer más comprensibles las indicaciones. De nuevo, no se trata únicamente de tener un mapa más espectacular. El objetivo es que la información que proporciona el sistema se parezca cada vez más a la forma en la que nosotros interpretamos el entorno.
La inteligencia artificial puede actuar aquí como una capa intermedia entre el conductor, los datos del mapa y lo que está ocurriendo en el mundo real. Y esa combinación es especialmente interesante cuando se integra con el resto de sensores y sistemas del vehículo.
La paradoja de un coche cada vez más tecnológico que necesita menos pantalla
Si décadas atrás hubiéramos podido imaginar todo lo que es capaz de hacer un coche como Volvo EX60, seguramente veríamos un gran puente de mando a modo de nave espacial. Sin embargo, la IA ha traído una realidad tecnológica que se aleja de la idea de "a más digitalización, más pantallas".
Ahora, los menús infinitos empiezan a carecer de sentido: si podemos preguntarle al coche por una información en lugar de buscarla manualmente, necesitamos menos interacción con la pantalla.
Si podemos preguntarle al coche por una información en lugar de buscarla manualmente, necesitamos menos interacción con la pantalla
Si podemos pedir una ruta mediante una conversación, no tenemos que introducirla necesariamente utilizando el teclado del sistema. Y si la IA puede interpretar 4 determinadas señales o elementos del entorno, parte de la información que antes teníamos que leer y procesar nosotros puede presentarse de una manera más contextual.
La aportación de esta tecnología está en otro lugar: reducir los obstáculos para acceder a determinada información mientras estamos dentro del coche. Es un matiz importante, ya que la inteligencia artificial no tiene por qué servir para llenar cada minuto del trayecto con más tareas.
Septiembre es el escenario perfecto para comprobarlo
La vuelta a la rutina es un buen momento para comprobar las facilidades del EX60: consultar un correo, buscar un destino, planificar una parada o resolver una duda son tareas que pueden trasladarse a una conversación, sin depender tanto del móvil o de la pantalla.
Gemini aporta esa interfaz conversacional, mientras HuginCore y el resto de sistemas del vehículo proporcionan la infraestructura necesaria. Es evidente que la IA no va a acabar con esa "cuesta arriba" de tareas en septiembre, sino que ayudará a que conducir a diario no lo complique aún más, todo lo contrario, que el coche haga más para que nosotros tengamos que hacer menos.
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