Son sinónimo de materiales de alto rendimiento y suelen aparecer en las fichas técnicas y artículos relacionados con máquinas de prestaciones extraordinarias, desde superdeportivos hasta naves espaciales, pasando por lanchas rápidas e incluso material médico. Pero lo cierto es que los composites están por todas partes.
El automóvil es en gran medida responsable de esta revolución silenciosa, y Michelin juega un papel extraordinario en ella. No solo como fabricante líder de neumáticos para turismos, transportes comerciales y maquinaria industrial, sino también como proveedor de composites para industrias que posiblemente nunca hubieras podido imaginar.
¿Pero qué es exactamente un composite y cómo cambia nuestras vidas?
¿Qué es un ‘composite’ y qué lo diferencia de otros materiales?
De forma general, podríamos decir que un composite, también conocido como material compuesto, es la combinación de dos o más materiales con propiedades físicas o químicas —e incluso orígenes— muy diferentes que, en su conjunto, sirven para crear estructuras con características propias.
A diferencia de lo que sucede con una reacción química, donde la unión de varios átomos independientes o moléculas genera compuestos homogéneos, los composites suelen exhibir su mezcla de materiales a simple vista, ya sea en forma de agregado o de láminas.
Los composites son históricamente uno de los primeros materiales de “alta tecnología” jamás desarrollados por la humanidad. Los ladrillos de adobe, mucho más resistentes que el barro cocido al sol, revolucionaron la arquitectura al permitir crear estructuras de varias plantas estables sin recurrir exclusivamente a la piedra.
Otro composite antiquísimo y sin embargo muy sofisticado es el contrachapado de madera —láminas de madera pegadas con un adhesivo, aportando estabilidad y flexibilidad—, que data de la edad de bronce, y hay pocos ejemplos más omnipresentes que el cemento, utilizado en primer lugar por los griegos y refinado por los arquitectos romanos.
En la actualidad, el término composite se refiere comúnmente a productos sofisticados creados en ocasiones a partir de la síntesis de otros productos; a veces recuperados mediante procesos de reciclaje. Materiales como la fibra de carbono, los polímeros con memoria de forma... o los neumáticos que llevamos en nuestro coche, que han permitido a Michelin posicionarse como uno de los mayores fabricantes de composites del mundo, como ilustra la serie Michelin life changing composites.
Una carrera que comenzó como tal en 1891, con la patente del primer neumático run flat, y que directamente se convirtió en una de las actividades troncales de la compañía con el lanzamiento del primer neumático radial —con fibras de refuerzo orientadas a 90º en la dirección de la marcha— en 1946.
Salvando vidas en alta mar, haciendo volar aviones... Los ‘composites’ de Michelin están donde menos te lo esperas
A través de su extensísima experiencia en el diseño de compuestos de caucho y sus sustitutos o complementos, desde polímeros hasta elastómeros sintéticos, Michelin ha logrado situarse como proveedor de materiales y productos finalizados basados en composites de alta tecnología.
Un ejemplo es la fabricación de fibra de carbono para la producción de componentes e incluso chasis de superdeportivos, que realiza discretamente a través de su filial Angeloni Group, y que sirve para dar forma a coches tan extraordinarios como el Pagani Huayra. Pero también para la fabricación de cascos semirrígidos para lanchas y diverso equipamiento de uso marítimo, con elevadísimos requisitos de flexibilidad y resistencia a la abrasión.
Otros mercados donde posiblemente nunca imaginarías que Michelin está presente es la industria de la aviación. Y no hablamos de las ruedas de los aviones, precisamente. A través de su filial Michelin Inflatable Solutions, la compañía ofrece jaulas de Faraday hinchables para realizar pruebas electromagnéticas en el último jet Falcon de Dassault.
De vuelta al suelo, Michelin también ayuda a salvar vidas a través de la innovación médica. Sus módulos AirSurgery son unas colchonetas especiales que permiten colocar con mayor seguridad a los pacientes que van a ser sometidos a una operación en posición supina o lateral.
Laboratorios y quirófanos de campo, bolsas estancas, cintas de transporte industriales, aislamientos térmicos de alta resistencia para la construcción... ¡Hasta en la correa de tu máquina de café de cápsulas! Los composites de Michelin están en todas partes.
Una inversión colosal que no deja de crecer
A la luz de lo explicado, no es exagerado decir que Michelin no es tanto un fabricante de neumáticos —por más que esa sea su actividad más conocida— como un fabricante de composites para las más diversas industrias. Un negocio que conoce como pocos y que defiende a través de una política de inversiones en compras e I+D muy establecida.
Como uno de los mayores expertos en polímeros, Michelin ha desarrollado resinas de nueva generación sin formaldehido, isocianato ni resorcinol para la fabricación de contrachapados más ecológicos y textiles reforzados con goma más resistentes e incluso biomateriales para implantes y medicina regenerativa.
Estos desarrollos internos se complementan con adquisiciones estratégicas, como la de Flex Composite Group (FCG) en 2023, permitiéndole acceder a industrias adyacentes a través de Fenner, un vasto conglomerado de empresas propiedad de Michelin especializado en el diseño y producción de polímeros para todo tipo de mercados.
Alimentación, construcción, medicina, robótica... Y, naturalmente, automoción. La presencia de Michelin en nuestro entorno es tan grande como en ocasiones inesperada y con desarrollos como sus nuevos neumáticos, fabricados con hasta un 71 % de materiales reciclados y renovables (por ejemplo, en el prototipo H24EVO y Porsche 718 Cayman GT4 ePerformance 100% eléctrico que compite en las 24h de Le Mans), que demuestran que los composites no solo son cosa de bicis, raquetas y superdeportivos.
Imágenes y materiales | Michelin, Carl Gelin/Unsplash