En el mundo de las motos, una coreografía permanece prácticamente inalterable desde su origen mismo: mano izquierda en el embrague, pie izquierdo en el cambio, mano derecha en el acelerador. Para el purista es casi ritual. Pero para el usuario diario que se detiene innumerables veces en semáforos y atascos, es una fuente de cansancio y malestar. Por no hablar de la barrera que supone para muchos novatos y su temor a que la moto se cale.
Sí, ya sabemos que existen las motos automáticas, pero pierden la sensación de control que, en buena parte, explican el sentido último de las dos ruedas. Por suerte, Honda —que ya introdujo una excelente alternativa con el DCT—, nos trajo el año pasado el Honda E-Clutch con la promesa de eliminar las barreras de las motos manuales sin renunciar a toda su emoción.
Qué es y qué no es el Honda E-Clutch
Honda CB650R.
Cuando hablamos de asistencia en el cambio de marchas, tendemos a centrarnos en los dos extremos: por un lado, en la transmisión manual de toda la vida, en la que nosotros gestionamos todo —embrague con la maneta, cambio de marchas con el pedal—; por el otro, la transmisión automática, en la que es la moto la que gestiona estos elementos y nosotros solo aceleramos y frenamos —y sin que haya posibilidad de desactivarlo porque no hay ni maneta ni pedal—.
Pues bien, podríamos decir que el E-Clutch se sitúa en un punto intermedio entre ambos tipos de transmisiones, aunque con matices: está más cerca de la manual —porque, de hecho, lo es a todos los efectos—, aunque es la moto la que gestiona el embrague de forma electrónica —como en una transmisión automática—. Pero nosotros seguimos teniendo el pedal para cambiar de marchas con el pie izquierdo, e incluso la maneta del embrague por si queremos usarla. El E-Clutch es, en conclusión, el primer sistema del mundo de control automático del embrague para una transmisión manual convencional de moto.
Quizá pienses que eso ya lo hace el Quickshifter, pero este sistema sólo automatiza el embrague cuando la moto ya está en movimiento —y a altas revoluciones— y te obliga a gestionarlo manualmente para arrancar desde cero y para detenerte. Si no, la moto se cala. En cambio, el Honda E-Clutch automatiza el embrague por completo, también el punto de fricción. Esto te permite arrancar, detenerte y cambiar de marcha sin tocar la maneta jamás, cubriendo el 100 % de la circulación y no solo cuando aceleramos o retenemos.
Comparación del Honda E-Clutch con otros sistemas.
Mención aparte merece el sistema Dual Clutch Transmission, también de Honda. Efectivamente, en su modo manual nos permite cambiar de marchas sin tener que gestionar el embrague, pero lo hacemos a través de una botonera en su piña izquierda —cómodo y eficaz, todo hay que decirlo—. Con el E-Clutch tenemos una transmisión manual ‘común’, con su maneta de embrague y su pedal de cambio, porque, de hecho, podemos desactivar la gestión automática con tan solo apretar la maneta y circular como en una moto de toda la vida.
El Honda E-Clutch en la práctica: cómo se siente
Honda CB650R.
Honda cuenta con una guía muy explicativa sobre el E-Clutch, pero, en resumen, lo que consigue es simplificar la conducción de la moto sin que perdamos el control del cambio de marchas. Al arrancar, no necesitamos tocar la maneta del embrague para poner primera y comenzar a acelerar; tampoco a la hora de parar. Podemos frenar hasta detenernos sin necesidad de embragar, quedando la moto en marcha esperando nuestras órdenes. Y en circulación, igual. Podemos cambiar de marchas sin necesidad de tocar el embrague, aunque recordemos: la maneta sigue ahí por si queremos usarla en cualquier momento.
Obviamente, el escenario donde más nos beneficiamos de estas ventajas es en ciudad. El E-Clutch no solo nos evita la responsabilidad del embrague y la preocupación porque la moto se cale. La suavidad progresiva con la que se comporta en todo momento, sin tirones ni fricciones, también reduce la fatiga física y mental y permite que nos centremos en lo importante: el tráfico, los coches a nuestro alrededor, los peatones que se cruzan… Es decir, una conducción menos estresante y más segura.
Pero Honda no ha diseñado el E-Clutch solo para ir a la oficina cada día. Que haya escogido modelos como la Honda CB650R y la Honda CBR650R para estrenar esta tecnología da muchas pistas de sus verdaderas intenciones: que nos divirtamos mucho en carretera. Con la gestión electrónica del embrague, los cambios de marcha son instantáneos y se evitan los habituales cabeceos, mejorando así la estabilidad de la moto. Y ello nos da también mucha confianza a la hora de entrar en curvas y subir y bajar mientras tumbamos.
Y, como decíamos, si en cualquier momento queremos tomar el control del embrague —para subir revoluciones, maniobrar a baja velocidad o simplemente por gusto—, podemos disponer de él en cuanto queramos. Con el E-Clutch activado, notaremos la maneta algo suelta. Pero si la pulsamos a fondo, la moto pasará a transmisión manual inmediatamente. Solo volverá a activarse tras unos segundos de soltar la maneta, aunque por supuesto podemos desactivar el E-Clutch al completo desde el menú digital y utilizar nuestra Honda como una moto 100 % manual.
La tecnología (de competición) detrás del E-Clutch
Honda Cbr650r
Para entender la genialidad del E-Clutch y la enorme eficiencia de su funcionamiento hay que conocer la tecnología que está dentro de su sistema. Una tecnología cuyo origen está en el mundo del motociclismo, donde Honda ha aplicado la precisión electrónica de los sistemas Quickshifter para dosificar el deslizamiento del embrague de forma milimétrica. El E-Clutch es un ejemplo claro de la democratización de la tecnología de alta competición en las motos de calle.
Lo más sorprendente de todo es que se trata de un sistema muy ligero y compacto —apenas 2 kg de peso—, nada que ver con los grandes y pesados sistemas de transmisión automática. En el caso de las Honda CB650R y CBR650R, el E-Clutch se implanta sobre su transmisión manual convencional de seis velocidades, instalándose en paralelo al cable de acero del embrague.
Esquema del Honda E-Clutch.
Por su parte, podemos desgranar el E-Clutch en los siguientes elementos: una Unidad de Microcontrol (MCU) que se coordina con la ECU de la moto y que gestiona todo el sistema, dos pequeños motores eléctricos en la tapa del motor que combinan velocidad y par, unos engranajes de reducción que multiplican la fuerza y accionan el eje de liberación del embrague y unos sensores de carga en el pedal del cambio que mide la presión física que le damos con el pie.
Cuando los sensores del pedal notan que el pie empieza a empujar la palanca, el E-Clutch analiza toda la información de la moto en ese momento —velocidad, marcha, RPM…— y realiza las tres acciones de forma coordinada: controla la inyección, acciona el embrague y gestiona el medio embrague. Todo ello de forma suave como la seda, evitando los habituales cabezazos cuando somos nosotros los que cambiamos de marcha y logrando el estado de confort y seguridad ideal para que disfrutemos de la carretera sin cortapisas técnicas.
En definitiva, Honda ha creado con el Honda E-Clutch un nuevo espacio —uno muy esperado— entre las transmisiones manuales y automáticas, conservando la experiencia genuina de las primeras y la precisión de las segundas. Es una tecnología que derriba barreras de entrada para muchos nuevos motoristas, así como de confort y seguridad para muchos de los veteranos. Que Honda la haya estrenado con las emocionales y pasionales CB650R y CBR650R, demuestra que su tecnología, lejos de alejarnos de la máquina, nos conecta a ella de una forma más pura y genuina.
Imágenes y materiales | Honda
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