Las plantas de automóviles de toda Europa están cerrando por ahorrar cinco euros en una pieza. Su proveedor es Ucrania

Las plantas de automóviles de toda Europa están cerrando por ahorrar cinco euros en una pieza. Su proveedor es Ucrania
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Las implicaciones de la guerra que Rusia y Ucrania están librando las estamos notando a diario. En el sector del automóvil ya hemos hablado de cómo puede afectar un aumento desmedido de los precios de las materias primas o de cómo afectaría un posible veto europeo al petróleo ruso. Esta vez es Wayne Griffiths, CEO de Seat, quien ha confirmado los problemas a los que se enfrenta la marca.

En una entrevista a La Vanguardia, Griffiths ha confirmado que "faltan motores para los híbridos enchufables, que estábamos vendiendo mucho con la marca Cupra como el Formentor, que gusta mucho en Alemania. Es posible que tengamos que parar la producción o reducir turnos, tenemos que ser muy flexibles".

La situación es tal que el CEO de Seat anima a replantear el sentido de toda la cadena de suministros y reducir la dependencia europea de Asia en materia de semiconductores y metales como el níquel, el aluminio o el paladio. "No tiene sentido que por ahorrar 5 euros en una pieza luego tengas que parar la fábrica y pierdas la venta de un coche que te da una facturación de 30.000 euros", afirma en la entrevista.

Una cadena rota para el Grupo Volkswagen

En el caso de Seat, la firma ha tenido que bajar la producción de híbridos enchufables porque no hay componentes suficientes para dotar a las unidades que salen de fábrica de un motor. Faltan mazos de cables llegados desde el este de Europa que, según Griffiths, pueden reemplazar con nuevos proveedores del norte de África. Son piezas que agrupan hasta 5 kilómetros de cables, el promedio de estos componentes que encontramos en los nuevos vehículos, y que tienen en Ucrania a los principales proveedores de vehículos alemanes.

Esta situación ha provocado un cuello de botella que ha detenido la producción de algunos vehículos, pues estos arneses para cables no se pueden conseguir en la misma cantidad de otros proveedores en un pequeño espacio de tiempo. Todo ello ha derivado en que el Cupra Born, el primer eléctrico de la marca, haya tenido que ver frenada su fabricación por el cierre de la planta de Zwickau (Alemania), donde no llegan suministros desde Ucrania.

No es el único caso dentro del Grupo Volkswagen. Audi tiene parada en estos momentos la planta de Ingolstadt y la de Neckarsulm (ambas en Alemania) está sufriendo un cierre que se extenderá hasta el próximo 18 de marzo. Porsche ha reducido el volumen de fabricación del Panamera y el Macan y ha tenido que detener la del Taycan. Volkswagen vive esta misma situación con el ID.3 y está sustituyendo a los proveedores ucranios por otros situados en Marruecos, Túnez, Serbia y Rumania, informa Automotor und Sport.

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Más allá de los retrasos

Todos estos problemas, a los que también se está enfrentando Hyundai, Toyota o el Grupo Stellantis, quienes han tenido que detener sus fábricas en suelo ruso por falta de componentes, entre otros, se suma un mercado de materias primas muy presionado.

Rusia es un gran proveedor de metales que se utilizan en la industria del automóvil y las empresas están alejándose del mercado, con el objetivo de reducir una dependencia que sería fatal si las sanciones europeas y estadounidenses se amplían.

Como consecuencia, el mercado es más pequeño y los precios suben. No sólo para los fabricantes, también para los compradores. Reuters recoge que en febrero el precio medio de compra de un vehículo en Estados Unidos fue de 44.460 dólares (42.242,97 euros), un 18,5% más que en el mismo mes de 2021.

En Reuters recogen las palabras de Chris Blasi, director ejecutivo del distribuidor de metales preciosos Neptune Global, quien ha avisado de que "o los consumidores pagarán más por los coches, o los fabricantes tendrán que encontrar ahorros en costes en otra parte si no quieren repercutirlos". El paladio, es uno de esos metales preciosos e imprescindibles para los nuevos vehículos. En diciembre de 2021 se podía comprar una onza a 1.940 dólares, esta misma semana a alcanzado los 3.340 dólares (1.077 y 3.024 euros, respectivamente).

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