Para tener un coche eléctrico barato tendremos que renunciar a muchas cosas. El Citroën 'oli' [all-ë] lo tiene claro

Para tener un coche eléctrico barato tendremos que renunciar a muchas cosas. El Citroën 'oli' [all-ë] lo tiene claro
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La batalla por el coche eléctrico barato ha comenzado. Y por el camino, estamos viendo interesantes acercamientos. El último ha sido el del Citroën 'oli' [all-ë], un prototipo eléctrico que adelanta lo que será un nuevo modelo de los franceses, centrado en la simplicidad y la reducción de costes sin renunciar a una mecánica completamente eléctrica.

"Citroën puede ofrecer una movilidad 100% eléctrica, sin complicaciones, a todo tipo de personas", son las palabras con las que Vincent Cobée, CEO de Citroën, ha presentado a este peculiar vehículo. El espejo en el que mirarse ha sido el Citroën Ami, un coche (que realmente es un ciclomotor) completamente eléctrico y muy espartano pero que se ofrece como una interesante alternativa a precio reducido para quien busca la seguridad de las cuatro ruedas para moverse por una ciudad o en un radio muy cercano a su casa.

Con este prototipo eléctrico, desde la marca apuntan a un salto responsable al coche eléctrico. El objetivo es no seguir engordando unos automóviles que ya pecan de sobrepeso, algo que las marcas han buscado con la connivencia de las instituciones europeas. Las palabras de Cobée resumen a la perfección el objetivo del Citroën 'oli' [all-ë].

Un coche familiar típico de mediados de los 70 pesaba unos 800 kg y medía 3,7 m de largo y 1,6 m de ancho. Los equivalentes actuales superan los 1.200 kg, miden al menos 4,3 m de largo y 1,8 m de ancho. Algunos incluso pesan más de 2.500 kg. Los requisitos legales y de seguridad han impulsado algo este aumento, pero si la tendencia continúa y seguimos llevando hasta su aparcamiento estos vehículos el 95% de los días y conduciendo en el 80% de los desplazamientos con un solo ocupante, el conflicto entre la necesidad de proteger nuestro planeta y la promesa futura de una movilidad sostenible y electrificada no se resolverá fácilmente.

Citroën 'oli' [all-ë], un eléctrico para el pueblo

Cumplir con los mínimos legales y no caer en los excesos, esa parece ser la estrategia de Citroën con el coche eléctrico. Al menos es lo que vendieron con el Citroën Ami para el que hace apenas unas semanas presentaron un curioso accesorio que convierte la pantalla del teléfono móvil en el sistema de infoentretenimiento del vehículo.

De momento, el Citroën 'oli' [all-ë] es una plataforma sobre la que se asientan ideas y conceptos que veremos en los futuros modelos de la marca, pero el Ami ya ha demostrado que los franceses no tienen reparos a la hora de lanzar un vehículo realmente extravagante si creen que hay mercado para ello.

El resultado es una especie de monovolumen que apuesta por la anchura para ganar espacio. Es un vehículo de 4,20 m de longitud, 1,65 m de altura y 1,90 m de anchura pero que gracias al uso de materiales creados a partir de cartón corrugado reciclado y con una estructura de tipo sándwich en nido de abeja entre paneles de refuerzo de fibra de vidrio, se ha conseguido limitar su peso a apenas 1.000 kg.

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La ventaja de limitar el peso es evidente: el consumo debería caer en picado. Citroën asegura que su prototipo cuenta con una batería de 40 kWh a la que podrían sacar 400 kilómetros de autonomía. El coche está limitado a 110 km/h para cumplir estos objetivos y puede cargarse, teóricamente, del 20 al 80% de su capacidad en 23 minutos, aunque no se ofrecen detalles de su potencia de carga.

El concepto, aseguran en la marca, es que el vehículo se mueva en su mayor parte por un entorno urbano, lo que redunda en una mayor autonomía y en que las altas velocidades no penalicen una aerodinámica que juega en contra de todo lo que esperamos con un coche eléctrico.

El interior es la confirmación de dónde se jugará la batalla por el coche eléctrico barato. El salpicadero es un travesaño de una sola pieza en la que encontramos el volante, los mandos del climatizador y un espacio para dejar el teléfono móvil. De hecho, es este el que hace las funciones de sistema de infoentretenimiento y cuadro de instrumentos, al conectarse inalámbricamente con el coche. También cuenta con tomas USB en su zona delantera.

Con estas decisiones, Citroën dice que su salpicadero cuenta con 34 componentes en lugar de los 75 habituales. Las puertas han sido vaciadas por completo. Sin los aislantes o los altavoces, ya se consiguen ahorrar unos 1,7 kg por puerta. La premisa: ahorrar peso a toda costa sin comprometer la seguridad.

El coche barato ya no es tan barato con la llegada del eléctrico

El coche eléctrico barato, con una autonomía aprovechable fuera de la ciudad, es casi el santo grial de la automoción. El MG4 Electric parece haber dado un puñetazo encima de la mesa en su lanzamiento. Es un sencillo vehículo que mejora las capacidades eléctricas de rivales del mismo precio pero que parte de los 28.280 euros sin ayudas del Plan Moves III.

La pregunta ahora es: ¿dónde está el suelo del coche eléctrico barato? Las exigencias europeas en seguridad y las regulaciones relativas a las multas por contaminación han provocado que afloraran los vehículos eléctricos pesados, caros y poco eficientes.

Tiene sentido que las marcas apostaran en un primer lugar por estos automóviles. Con una baja producción y demanda limitada, son más sencillos de vender los automóviles más caros, de amplio margen de beneficio y con mil y una pantallas. El problema es que Android Auto y Apple CarPlay han popularizado el uso de múltiples pantallas y el crecimiento de las mismas, hasta el punto de que algunos conductores han optado por inventárselas ellos mismos si es necesario.

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Podemos considerar al MG4 Electric como lo que hasta ahora era un popular Seat Ibiza, de potencia contenida, muy sencillo y de equipamiento justo. Ideal para quien busca un vehículo barato y polivalente. El problema es que, en el mejor de los casos, el MG4 Electric se puede comprar desde 21.280 euros (si se cumplen todos los requisitos del Plan Moves III).

Los pasos dados por Citroën apuntan a que quieren entrar a jugar en un tablero del que hasta ha salido Dacia. Su apuesta es ofrecer vehículos eléctricos espartanos, de equipamiento casi inexistente pero accesibles para la mayor parte de los compradores. Si el nuevo suelo en el mercado del automóvil se sitúa por encima de los 20.000 euros, será un problema.

De hecho, es ir en contra de las tendencia actual de las marcas. Los fabricantes han descubierto que pueden vender menos coches y obtener más beneficio. Stellantis ya lo ha avisado, Volkswagen asegura que se perderán muchas alternativas de combustión por el camino, limitando su oferta. Renault apuesta por mantener los coches bajo su dominio durante más años y darles más de una vida útil tras reacondicionarlos.

Citroën tendrá que convencer a las familias que tengan problemas para acceder a vehículos eléctricos de mayor precio de que su alternativa espartana es la más idónea. Sus rivales no serán los eléctricos de otros fabricantes, serán los de combustión de segunda mano que ofrezcan un equipamiento mucho más completo por el mismo dinero. Al menos, mientras no haya problemas para hacerse con ellos y puedan seguir circulando.

Imagen: Citroën

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