Llevamos años dándole vueltas a la cabeza, echando cuentas de si un coche eléctrico merece o no la pena. Hemos sacado la calculadora y puestos los números encima de la mesa: kilómetros que hacemos al año, precio de la gasolina, precio de la electricidad dentro y fuera de casa, costes de mantenimiento... y los resultados eran dispares.
Hoy, en octubre de 2026, lo tenemos más claro que nunca: la compra de un coche eléctrico es la opción más sensata. Sin tapujos. Sin ambages.
Sólo hay un pequeño grupo de personas a las que no recomendaría un eléctrico. Incluso, como expondré, hasta tendría mis dudas. Pero si eres un usuario normal, de los que hace entre 15.000 y 20.000 kilómetros al año y recorre cada día entre 20 y 50 kilómetros con su coche, tengo una propuesta: si buscas coche, compra un eléctrico.
Lo mejor en 2026, comprar un eléctrico
Como cada año, en la recta final del año llegan los Premios Xataka y nos toca echar la vista atrás para buscar cuáles son los mejores teléfonos, ordenadores, dispositivos móviles o coches que se han lanzado al mercado. Cada año, esta última categoría ha ido acogiendo a más y mejores coches eléctricos. Porque sus software está más pulido, porque cargan a mayor potencia y, sobre todo, por lo que más importa al cliente: tienen más autonomía y son más baratos.
Pero es que este año es especial porque contemplando los lanzamientos que se han ido dando y cómo ha evolucionado el contexto del automóvil en 2026, hemos sacado una conclusión clara: lo más sensato es comprarse un coche eléctrico.
Y estos son los motivos.
Por el precio de la gasolina
No podemos empezar el artículo sin hablar del elefante en la habitación. La gasolina se ha encarecido tanto que hemos estando repostando nuestros coches muy cerca y por encima de los dos euros/litro. Tanto diésel como gasolina. Y eso que el Estado está subvencionando con 20 céntimos/litro la compra de cualquiera de estos dos carburantes desde el pasado 1 de octubre.
Esta última medida se mantendrá su la gasolina vuelve a encarecerse un 15% en menos de un mes pero se reducirá a 13 céntimos/litro si está por debajo de ese umbral. Cuando escribimos estas líneas, el precio medio de la gasolina 95 es de 1,82 euros/litro y el del diésel es de 1,92 euros/litro, según datos del portal dieselgasolina.com. Esto quiere decir que si el precio sube un 10% en un mes, volveremos a encontrarnos la gasolina muy cerca de esos dos euros/litro, sumando el encarecimiento del mercado y la reducción de la ayuda.
De momento, tampoco parece que la guerra entre Estados Unidos e Irán se solucione por lo que podemos prever que el estrecho de Ormuz seguirá cerrado o funcionando a niveles mínimos durante un tiempo.
Si tomamos como referencia los precios antes mencionados, utilizar nuestro coche nos cuesta:
- En un coche de gasolina que consume 7 litros/100 km: 12,74 euros
- En un coche diésel que consume 5 litros/100 km: 9,60 euros
- En un coche híbrido que consume 5,5 litros/100 km: 10,01 euros
Son datos meramente aproximativos, asumiendo que el consumo de un gasolina y un diésel que se muevan por el entorno urbano puede ser más alto y que un híbrido que salga a carretera y realice un viaje largo también puede ver elevado su consumo.
Por el precio de la electricidad en casa
Si hablamos de ahorrar con un coche eléctrico, es evidente que un cargador en casa facilita las cosas. Primero por no adaptarse a nuevos hábitos y lo segundo porque es donde la diferencia con el precio de la gasolina es más evidente. En este caso hay dos posibilidades:
- Utilizar la tarifa que ya tienes contratada: el propio cargador permite recargar a mayor o menor potencia en función del uso de la vivienda para no superar la potencia contratada.
- Utilizar una tarifa específica para la recarga del coche eléctrico: en ese caso lo más barato es contratar una tarifa nocturna. El resto del día la recarga suele ser muy cara pero por la noche es baratísima y la inmensa mayoría de los coches o los cargadores permiten programar la recarga a la hora que quieras.
En una recarga doméstica con tarifa específica para el coche eléctrico se suele contratar una potencia de 3,5 o 4,7 kW. No suele merecer la pena gastar más dinero si vamos a tener el coche enchufado por la noche porque no todos los días necesitaremos cargar la batería a tope. Hay tarifas que, una vez pagada la potencia contratada, van desde los 0,06 euros/kWh hasta los 15 céntimos/kWh. Eso quiere decir que, como mucho, los 100 km/h nos costarán lo siguiente:
- Si el coche consume 12 kWh/100 km: de 0,72 a 1,80 euros
- Si el coche consume 16 kWh/100 km: de 0,96 a 2,40 euros
- Si el coche consume 20 kWh/100 km: de 1,20 a 3,00 euros
- Si el coche consume 25 kWh/100 km: de 1,50 a 3,75 euros
Hay que tener en cuenta que 12 kWh/100 km no es raro si el coche sólo se mueve por un entorno urbano y es un coche eficiente en este terreno. El consumo de 16 kWh/100 km es habitual para los coches que combinan ciudad con circunvalaciones e, incluso, para los coches muy eficientes en carretera. El consumo de 20 kWh/100 km es habitual en carretera para un coche que no es muy eficiente, no es una cifra ni muy alta ni muy baja. Los 25 kWh/100 km son propios de un coche deportivo y poco eficiente que circula por carretera.
Por el precio de la electricidad fuera de casa
Y es que el precio de la gasolina se ha encarecido tanto que incluso recargar fuera de casa es más barato que repostar un coche de combustión. Este era, por norma general, uno de los problemas con los que se encontraba el conductor de un coche eléctrico. Se decía que ahorrabas mucho en casa y que solía compensar las pocas veces que hacías un viaje verdaderamente largo porque esos podían ser entre 2.000 y 4.000 kilómetros de un total de entre 15.000 y 20.000 kilómetros al año.
Sin embargo, el precio de la gasolina ha subido tanto que incluso recargando en los puntos de carga más potentes y caros sigue mereciendo la pena el coche eléctrico. Por ejemplo, teniendo en cuenta los consumos anteriores, sería necesario cagar a los siguientes precios para igualar el coste frente a la gasolina:
- Si el coche consume 16 kWh/100 km: tendremos que cargar a 0,625 euros/kWh euros para gastar 10 euros
- Si el coche consume 20 kWh/100 km: tendremos que cargar a 0,50 euros/kWh euros para gastar 10 euros
- Si el coche consume 25 kWh/100 km: tendremos que cargar a 0,40 euros/kWh euros para gastar 10 euros
Los precios por encima de 0,40 euros/kWh se suelen corresponder con recargas por encima de 50 kW lo que no siempre es necesario. Los precios habituales en el mercado son los siguientes:
- Cargadores lentos hasta 22 kW: entre 0,20 y 0,40 euros/kWh
- Cargadores hasta 50 kW: entre 0,30 y 0,50 euros/kWh
- Cargadores de más de 150 kW: entre 0,40 y 70 euros/kWh
Hay que tener en cuenta que la mayoría de los operadores suelen ofrecer una suscripción que obliga a un pago reducido de entre dos y cinco euros al mes y permite recargar a precios más competitivos. Una recarga a 0,70 euros/kWh es muy rara de ver y sólo se ofrece en puestos de 300 kW en adelante y siempre sin hacer uso de una suscripción que con dos o tres recargas ya se compensa.
Imagen: Zaptec en Unsplash
Por el coste de mantenimiento
A todo lo anterior hay que añadir un buen motivo: un coche eléctrico no tiene un motor de combustión. Sí, es una perogrullada más que evidente pero hay que tener en cuenta que el coste de uso de un coche eléctrico es mucho más bajo porque el mantenimiento es más sencillo y obligará al cambio de menos piezas.
No estamos diciendo que un coche eléctrico no necesite mantenimiento. De hecho, es recomendable hacerlo de forma periódica para comprobar que todos los componentes se encuentran en buen estado. Sin embargo, no existe el riesgo de avería de un coche de combustión que tiene correa de distribución, válvulas, bujías, turbo, aceite a cambiar cada 15.000 o 20.000 kilómetros, sistema de escape, filtros de partículas, caja de cambios...
Además, hay que tener en cuenta que las baterías de alta tensión suelen tener garantías de al menos ocho años y más de 150.000 kilómetros en la mayoría de los casos. Algunos fabricantes muy concretos, como Toyota, elevan esta protección hasta los 10 años y el millón de kilómetros.
Por las ayudas a la compra
De momento, están activas y eso es lo que hay que tener en cuenta. Ahora mismo comprar un coche eléctrico sigue estando subvencionado por el Estado con el Plan Auto+ siempre y cuando éste cueste menos de 45.000 euros antes de IVA. Eso sí, hay que tener una serie de condicionantes en cuenta.
Como puedes leer en este artículo con más detalle, la ayuda mínima que aporta el Estado a reducir en el precio de un coche eléctrico es de 2.250 euros. Esta cuantía puede alcanzar los 4.5000 euros si se van cubriendo los siguientes condicionantes:
UN VISTAZO A...
- Otros 1.125 euros de ayuda si el coche cuesta menos de 35.000 euros antes de aplicar el IVA
- Otros 675 euros de ayuda si el coche cuesta entre 35.000 y 45.000 euros antes de aplicar el IVA
- Otros 675 euros si el montaje y terminación final previa a la comercialización se haya realizado en una instalación industrial de la UE
- Otros 450 euros si una parte del proceso de fabricación de la batería (al menos tiene que incluir el ensamblaje de las battery packs) se da en una instalación de la UE
Pero, además, hay que tener en cuenta que por la compra de un coche eléctrico podemos desgravarnos hasta un 15% (máximo 3.000 euros) de su coste en la Declaración de la Renta. Esta ayuda también está disponible para los cargadores instalados en casa.
Y además también podemos solicitar la ayuda del CAES, que dependiendo del coche nos pueden dar hasta 1.000 euros. Esta ayuda es independiente del Plan Auto+ y de las desgravaciones en la Declaración de la Renta por lo que todo el dinero anterior es acumulable.
Porque la autonomía ya no es un problema
Cuando compramos un coche eléctrico hay que tener en cuenta algunos aspectos antes de elegir uno u otro modelo. El que más miedo suele dar es el de la autonomía. Sin embargo, esto no es un problema siempre y cuando tengas dinero suficiente o tengas claro qué estás comprando. Nos explicamos.
En el último año han llegado coches donde la autonomía no es un problema. Hablamos, por ejemplo del BMW iX3, del Mercedes GLC o el Volvo EX60. Todos estos son coches caros que permiten que nos olvidemos del enchufe porque, en carretera, podremos hacer la primera parada a los 500 kilómetros o incluso más allá.
Pero si hablamos de vehículos más terrenales, lo cierto es que los coches con baterías de entre 60 y 80 kWh de capacidad son más que prácticos en un viaje largo. El número de cargadores y en especial de cargadores rápidos, sumado a un aumento considerable en la potencia de carga de estos coches, elimina buena parte de las fricciones.
Si el coche consume 20 kWh/100 km en carretera, estaremos hablando de hacer la primera parada a unos 260-280 kilómetros con una batería de 60 kWh y a unos 360-380 kilómetros en el segundo caso. Una vez realizada esa primera parada, si recargamos el coche hasta el 80% de capacidad nos llevará entre 15 y 30 minutos de media (dependiendo de la potencia admitida por nuestro coche) y eso nos llevará a una nueva parada a los 180-200 kilómetros en el primer caso y unos 300-320 kilómetros en el segundo caso.
Hablamos siempre de cuentas al vuelo y generales. Si el coche consume menos de 20 kWh/100 kilómetros o carga a más de 150-200 kW de potencia, podremos hacer las paradas más tarde y estar detenidos menos tiempo. Con todo, lo recomendable es parar cada 200 kilómetros o dos horas de viaje, por lo que un coche eléctrico de estas características no debería implicar un retraso en un viaje largo.
El número de eléctricos urbanos se ha multiplicado. Imagen: BYD
Y un urbano sirve si se sabe qué se compra
Además, en el último año y en el que está por venir hemos visto cómo han ido llegando coches urbanos de menos de 50 kWh de capacidad por menos de 30.000 euros. Algunos de ellos, incluso, por debajo de 20.000 euros antes de ayudas estatales.
Este tipo de coches eléctricos baratos son una solución ideal para el entorno urbano. Hay que tener en cuenta que el gasto de combustible de un motor de combustión es más alto en este escenario y un coche eléctrico, al contrario, es más bajo. También el desgaste de los componentes es mayor en los motores de combustión en este contexto, lo que eleva el gasto de mantenimiento.
Pero, además, si se tiene muy claro el perfil de uso, un coche con 50 kWh de batería puede ser suficiente para buena parte de los clientes. En este caso, el día a día estará más que cubierto porque un coche con un consumo en ciudad y circunvalaciones de 16 kWh/100 km estará haciendo unos 300 kilómetros por cada batería gastada. Eso implica que para quien cubra 50 kilómetros diarios le bastará con una sola carga semanal y le sobrará algo de batería para el fin de semana.
Y si el conductor se anima a salir de viaje, puede ser una opción como coche único si se tiene muy claro cuáles son las capacidades del coche. Si la idea es hacer uno o dos viajes largos al año y pequeñas escapadas, el conductor puede asumir ciertas inconveniencias en el primero y una sola parada en un radio de escapada de menos de 400 kilómetros. En este caso, hay que ser muy racional pero las cuentas salen.
Lo que no se ve
Hasta ahora hemos hablado de variables cuantificables pero hay una serie de parámetros que el conductor de un coche eléctrico disfruta y que, por experiencia propia, suele ser difícil renunciar a ellos cuando no los tienes.
Y es que el confort de marcha de conducir sin ruido del motor y sin vibraciones es una experiencia que no se conoce hasta que se prueba. Lo mismo con el par inmediato del acelerador, una ventaja evidente cuando circulamos por secundaria y tenemos que adelantar. Igual que salir con el coche completamente cargado de casa y olvidarte de pasar por una gasolinera antes de salir de viaje.
Estos son unos pocos detalles de lo que se disfruta conduciendo un coche eléctrico a diario pero seguro que me estoy dejando otros detalles que no contemplo y que pueden ser igual de atractivos. En este caso hablo de mi experiencia.
¿A quién no recomendaría un eléctrico?
Con los lanzamientos que hemos tenido este año y el amplio abanico de opciones, únicamente no recomendaría un eléctrico a quien va a hacer muchos kilómetros al año (muchos, por encima de 30.000 kilómetros), no puede recargar en casa y le gusta viajar a alta velocidad y detenerse sólo después de recorrer cientos y cientos de kilómetros. Es algo que desaconsejo pero es una realidad que existe y no hay que obviarla.
Y, por supuesto, si buscas un coche "analógico" con el que disfrutar. Si te gusta un coche deportivo y disfrutas del sonido de su motor y de su caja de cambios manual, el coche eléctrico no es para ti. Pero en ese caso hablamos de una compra puramente pasional y no racional.
En cualquier otro caso, lo tenemos claro: el eléctrico es la opción más sensata.
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Fotos | Renault, Zaptec y BYD
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