“Bonjour mon ami”, dijo Graham Fagg.
“Welcome to France”, responde Philippe Cozette.
Con estas palabras se saludan un inglés y un francés. Ambos son operarios de una de las infraestructuras más ambiciosas y espectaculares del mundo. Francia y Reino Unidos acaban de quedar unidas por tierra. Concretamente por la tierra posada 50 metros por debajo del lecho marino.
Es 1 de diciembre de 1990 y los operarios se han encontrado en sus operaciones de excavación. Desde que las obras dieran inicio en diciembre de 1987, es el momento más emocionante en la historia del Eurotúnel.
Al fin unidos
El Eurotúnel es una excavación de 50,5 km que desde 1994 conecta autobuses y trenes entre Reino Unido y Francia. La obra discurre durante 38 kilómetros bajo el mar y sigue siendo, a día de hoy, la única conexión terrestre entre Reino Unido y Europa.
Más de 30 años después de que se pusiera en marcha, el Eurotúnel factura más de 1.000 millones de euros al año. Es la cifra mágica que confirma por qué la inversión no sólo ha sido rentable, también por qué es un proyecto del que se lleva hablando cientos de años.
Explican en Reuters que la primera vez que alguien se imaginó un túnel parecido al actual era 1751. El francés Nicolas Desmarets, geólogo francés, fue el primero en imaginar la construcción de un túnel pero nadie compró la idea. Sí lo haría, explican en Motorpasión, Napoleón Bonaparte en 1802 cuando dio su respaldo a un proyecto para cavar un túnel hasta Reino Unido y poner en marcha un paso de carruajes tirados por caballos a la luz de lámparas de aceite.
Evidentemente el proyecto nunca pasó de los papeles porque, de hecho, durante todo el siglo XIX se estuvieron realizando proyecciones de cómo sería dicho paso hasta el punto de que, en 1866, el ingeniero británico Henry Marc Brunel demostró que el suelo bajo el agua estaba compuesto de creta (un tipo de roca caliza) que permitía la perforación del suelo. De hecho, estos estudios lo llevaron a crear el sistema de extracción de testigos por gravedad, un método de trabajo que todavía se utiliza.
Con todo, no sería hasta 1880 cuando se darían los primeros pasos sobre el terreno. Unos avances que fueron exitosos en un inicio pero que se suspendieron por completo en 1883 cuando las obras ya habían empezado a adentrarse en zona submarino. El motivo que esgrimieron desde el Reino Unido es que un túnel podría facilitar una potencial invasión del país desde el continente.
El argumento pesó tanto que el proyecto quedó congelado durante casi un siglo. Winston Churchill abogó por él antes de la Segunda Guerra Mundial pero nunca se llevaron a cabo trabajos serios para sacarlo adelante. De hecho, se llegó a proponer un sistema de escotillas que, llegada una situación de emergencia, permitiera inundar el túnel en caso de temer por una invasión. Esto no terminó de convencer a los responsables militares y el proyecto se mantuvo suspendido.
No fue hasta los años 70 cuando se volvió a hablar del proyecto en términos mucho más serios. Por el camino se habían propuesto todo tipo de soluciones entre las que, incluso, se encontraba la posibilidad de crear un istmo y que, mediante canales, permitiera el paso de los barcos al mismo tiempo.
Al final se optó por la solución más lógica: un túnel ferroviario entre Reino Unido y Francia. El acuerdo comenzó a gestarse en 1964 cuando se dio inicio a los estudios técnicos para hacerlo viable. Sin embargo, no sería hasta 10 años más tarde cuando comenzaran las obras. Unas obras que, de hecho, apenas duraron porque Reino Unido las abandonó pronto por el enorme coste del proyecto.
Con todo, el Eurotúnel ya había echado a andar. Y es que el 20 de enero de 1986, François Mitterrand, por el lado francés, y Margaret Thatcher, por el británico, anunciaron la construcción definitiva del túnel. La decisión mantenía la idea de las décadas anteriores de unir ambos países con trenes. Trenes que, al mismo tiempo, permitieran el transporte de vehículos como coches de particulares.
Así, el túnel permite ahora el tránsito de personas con el conocido como Eurostar, cuyos pasajeros viajan en tren, y un segundo tren que permite el traslado de vehículos. Funciona mediante un sistema de tres túneles. Dos de ellos hacen las funciones de ida y vuelta y el tercero está pensado para el mantenimiento de los mismos.
La obra, que empezó a funcionar en 1994, permite ahora el paso de personas y vehículos (incluidos camiones) y está gestionada por Getlink (que anteriormente se llamaba Group Eurotunnel), compañía que tiene la concesión de la explotación por parte de ambos países tal y como quedó recogido en el Tratado de Canterbury. Esta compañía saca rendimiento de la concesión gracias al paso de personas y vehículos pero también por la interconexión de energía eléctrica a uno y otro lado del mismo.
De hecho, en 2025 la facturación rozó los 1.600 millones de euros pero casi 400 millones de euros vinieron de Eleclink (la interconexión eléctrica entre ambos países) y Europorte (transporte de mercancías), los otros dos negocios que la compañía tiene asociados a la explotación de la infraestructura.
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