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Nuevo Galaxy S6: ¿acierta Samsung quitando microSD y batería extraíble por materiales "premium"?
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Nuevo Galaxy S6: ¿acierta Samsung quitando microSD y batería extraíble por materiales "premium"?

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A falta de que lo podamos probar más a fondo (ya puedes ver nuestras primeras impresiones en vídeo desde Barcelona), el nuevo Samsung Galaxy S6 cumple con bastantes de las expectativas puestas sobre él.

En general, del Samsung Galaxy S6 nos ha fascinado la pantalla y el diseño, donde el cristal y metal toman los mandos de los nuevos Galaxy S. Precisamente eso último es lo que más controversia está generando dado que, con el nuevo diseño (no por los materiales exclusivamente) se pierde por el camino dos de los símbolos que han caracterizado la historia de Samsung estos últimos años: la ampliación de memoria interna y la batería extraíble.

¿Acierta Samsung haciendo este sacrificio por tener unos materiales más "premium" y mejor diseño?

Sin resistencia al agua ni batería extraíble

No creo que a muchos consumidores les pareciera mal que con el Galaxy S5 el fabricante coreano le diera a su modelo de referencia una protección al agua. En los Xperia Z había funcionado bien y todas las señales del mercado parecía que marcaban una línea a seguir en la gama alta. Pero con el Note 4 ya reculó Samsung, y el nuevo Galaxy S6 y S6 Edge es la confirmación de que no es una preferencia para ellos.

El plástico que tanto le ha dado a Samsung y a la vez llevado a ser criticado, desaparece completamente en este Galaxy S6 que se presentó ayer. Aunque se esperaba metal en todo el cuerpo, Samsung se atrevió a escoger el cristal con protección Gorilla Glass 4 y un marco metálico para conseguir ese acabado "premium" (y siempre subjetivo) y un diseño en una sola pieza que le ha hecho perder resistencia al agua en primer lugar pero sobre todo su batería extraíble.

Perder la resistencia al agua parece más decisión propia de Samsung que de la elección del material (ahí tenemos el Xperia Z3 con cristal y pese a ello resistente al agua) pero lo que no era negociable con este nuevo diseño era la batería. Tantos años presumiendo de poder intercambiarla, de renovarla a un bajo precio cuando su ciclo de vida hubiera pasado a mejor vida y todo se va de un plumazo.

Con la carga rápida y las baterías externas, no tenía mucho sentido para Samsung mantener una carcasa extraíble que además era imposible de configurar con el cuerpo de cristal y metal

Quizás el ciclo de vida que Samsung le pone a sus gama alta antes de que sean renovado no da lugar a pensar en cambiar la batería, o seguramente optan por no ofrecer esa solución pensando que pocos consumidores realmente ponen en valor en esta gama y a este nivel el poder llevar una segunda batería. Sea como fuera, en este Galaxy S6 poder intercambiar la batería pasa a ser historia y lo que hay es lo que tenemos: 2550 mAh para exprimir. Yo añadiría algo: carga inalámbrica y rápida me parecen mejor solución que la batería extraible en un momento en que, quien lo necesita, lleva una batería externa en el bolsillo.

Más y mejor memoria interna pero sin que la podamos ampliar

La ranura microSD no debe ser subestimada. Esa característica puede resultar determinante en una decisión de compra para un grupo de usuarios que realmente la ponen en valor. De partida tiene lógica: puedo optar por un terminal con menor precio (y memoria interna) y ampliarla cuando desee y a un menor coste. Pero habitualmente esa tarjeta resulta un cuello de botella para el rendimiento. En el nuevo Samsung Galaxy S6 la decisión ha sido clara: exterminio de la ampliación de memoria por vía externa.

Aunque a priori pueda parecer que el uso de metal y cristal ha provocado que no haya posibilidad de ampliación con tarjetas microSD, de nuevo tenemos ahí el Xperia Z3 con su ranura y cristal como principal material de construcción. Aquí Samsung prescinde de la ampliación por el diseño que ha querido adoptar en su terminal y donde no tienen cabida puertas que se abren o cierran en los laterales. Pero también por otras decisiones que no tienen tanto que ver con las apariencias.

Galaxy S6 cámara de fotos

En primer lugar la memoria base ya no es 16 GB sino 32 GB. Ese es un buen punto de partida para no tener la obligación de permitir ampliación desde fuera, y además existen las opciones de 64 y 128 GB, que hay que pagar claro. La estrategia es clavada a la de Apple, pero con la salvedad de que aquí Samsung no hace el ridículo imponiendo partir de 16 GB. Pero tampoco acierta a posicionarse un poco más abajo en precio para potenciar ventas.

Por otro lado, el Samsung Galaxy S6 estrena la memoria UFS 2.0 que debe revolucionar este año parte del funcionamiento de los smartphones mejorando tanto fluidez de funcionamiento como el consumo de batería. Incluir la posibilidad de usar tarjetas de memoria que ralenticen el acceso a los datos estará seguro entre las razones, además de estéticas, por las que Samsung se ha dejado para la historia la posibilidad de ampliar memoria interna con tarjetas microSD.

¿Os convence a vosotros estos sacrificios por el diseño y especificaciones del nuevo Galaxy S6?

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