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La maravilla tecnológica de tener un retrete más resbaladizo que el teflón

La maravilla tecnológica de tener un retrete más resbaladizo que el teflón
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"Estamos muy felices de ver con qué facilidad se desliza la materia fecal por nuestra superficie recubierta", explicaba Tak-Sing Wong de la Universidad Estatal de Pensilvania demostrando dos cosas: que no hay nada más libre que la felicidad y que la ciencia tiene mucho que aportar en las cosas más insospechadas.

Porque, aunque parezca algo casi cómico, desarrollar un recubrimiento para inodoros en aerosol capaz de reducir incluso la adhesión de los excrementos más pegajosos hasta un 90% tiene un enorme potencial. Sobre todo, en países en vías de desarrollo.

La pendiente resbaladiza

Paul Green Gwfxgch Leu Unsplash 1 Paul Green

En 2015, unos investigadores de la Universidad de Cranfield en Reino Unido llamaron a Wong para preguntarle por un retrete. No hace falta decir que todo el conocimiento que Wong podía tener del mundillo era a nivel de usuario. Pero sí que sabía (y mucho) sobre formas de repeler sustancias pegajosas.

En Cranfield, mientras trataban de diseñar un inodoro de uso sencillo en paísis con problemas de estrés hídrico y malos sistemas sanitarios, se dieron cuenta de que había muchos desechos que se acumulaban en ellos y los convertían en un foco de infecciones.

El resultado de la colaboración es un aerosol llamado "Less" (Liquid Entrenched Smooth Surface). El sistema tiene dos partes: una capa base que se adhiere a la superficie del inodoro y tiene una serie de nanopelos mil millones más delgados que un cabello humano; y una fina capa de aceite de silicona que hace resbalar las sustancias, pero queda atrapada por los nanopelos. Y todo en menos de cinco minutos.

Lo más divertido, de todas formas, fueron las pruebas que necesitaron para probar si los resultados eran buenos. En un primer momento, imitaron la caída fecal con un dispositivo que vertía material de distintas texturas con un ángulo 45 grados a una altura de 40 centímetros. Pero, posteriormente, recogieron las heces de tres voluntarios para probar el sistema con el mayor realismo posible.

Naturales o artificiales, los investigadores midieron la cantidad de agua que se necesitaba para limpiar las superficies de ellas. Y los resultados, según publica Nature Sustainability, apuntan a una mejora de un 90% que un inodoro igual sin recubrimiento. Más de 141 mil millones de litros de agua dulce se utilizan para descargar los inodoros cada día, reducir esa cantidad un 90% puede ser la mejor noticia que ha recibido la salud pública mundial en bastante tiempo.

Imagen Gabor Monori

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