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En un giro de guion sin precedentes, el aceite de palma resulta ser una herramienta imprescindible para defender la biodiversidad

En un giro de guion sin precedentes, el aceite de palma resulta ser una herramienta imprescindible para defender la biodiversidad
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Nos hemos hartado de hablar mal del aceite de palma y, sinceramente, no es para menos. Si en los últimos años se ha puesto de moda lo de los ‘superalimentos’, el aceite de palma viene a ser el archivillano de la alimentación: insano, ecológicamente devastador y sociolaboralmente muy cuestionable.

Y, sin embargo, en un giro espectacular de los acontecimientos, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha publicado un informe en el que alerta sobre el peligro que supondría su prohibición. La UINC no puede ser más clara: "cualquier otra, sería mucho peor".

El malo de la película...

La UICN presenta estas conclusiones tras analizar el impacto real del aceite de palma sobre la biodiversidad y estudiar con muchísimo detalle las distintas soluciones que existen a una amenaza que saben muy real. En el informe, deja claro que la producción de este aceite está afectando a la biodiversidad de forma descomunal: hasta 193 especies están comprometidas por ella (haciendo especial hincapié en los orangutanes, los gibones y los tigres).

Pero lo que viene es mucho peor. Ahora mismo, el cultivo industrializado de la palma aceitera se concentra en Malasia e Indonesia, pero está a punto de dar el salto hacia África y América. Es decir, de invadir toda la tierra fértil que hay entre los dos trópicos de la Tierra y eso no es una buena noticia.

En román paladino: los trópicos son las zonas del planeta con mayor biodiversidad y la llegada de las grandes explotaciones de palma aceitera podría ser catastrófico. Las áreas hacia las que se mueve esta planta albergan a más de la mitad de los mamíferos amenazados del mundo (54%) y casi dos tercios de las aves amenazadas (64%). ¿Cómo puede la UICN posicionarse contra la prohibición internacional de este aceite?

...pero quizás el menos malo

Map Latitudinal Gradient Of Biodiversity Mannion 2014

Básicamente porque la palma aceitera produce el 35% de todo el aceite vegetal del mundo y lo hace en menos del 10% de todas las tierras dedicadas al cultivo de plantas aceiteras. Hay que tener en cuenta que otros cultivos aceiteros necesitan hasta nueve veces más tierra que la palma.

“El aceite de palma está diezmando la gran diversidad de especies del sureste asiático, conforme se va tragando grandes extensiones de bosques tropicales. Pero si lo remplazamos por cultivos de colza, soja o girasol, podrían sufrir otros ecosistemas naturales y otras especies", explicaba Erik Meijaard, autor principal del informe y Presidente del Grupo de trabajo de la UICN sobre aceite de palma.

Tres cuartas parte se usa para consumo humano y el resto se usa para cosméticos, productos de limpieza y biocombustibles. Además, la mayor parte este aceite se consume en países como la India, China o Indonesia. Es decir, el consumo no va a desaparecer y, como dice Inger Andersen, directora de la UICN, todas las alternativas parecen peores.

“Cuando uno considera a escala mundial los impactos desastrosos que tiene el aceite de palma sobre la biodiversidad, no encuentra soluciones fáciles. La mitad de la población mundial utiliza aceite de palma en su comida, y si lo prohibimos o boicoteamos, lo más probable es que sea remplazado por otros aceites vegetales que requieren más tierra", explicaba Andersen.

No hay soluciones fáciles

aceite de palma

O, como señala Meijaard, "para poner fin a la destrucción [medioambiental asociada al aceite], debemos esforzarnos por producir aceite de palma sin deforestar" (y con mejores condiciones laborales, añado yo). Prohibirlo no sólo es inviable económicamente ahora mismo, sino que podría resultar peligroso para la vida en el planeta.

El informe es realmente muy interesante porque vuelve a poner en cuestión nuestra relación con la alimentación. Una relación sustentada en modas, polémicas e histerias colectivas. Es decir, una forma de entender la comunicación alimentaria que no aspira a cambiar las cosas, ni a alfabetiza a la sociedad. Una forma de entender la comunicación alimentaria que solo busca el ruido. Justo lo que menos necesitamos

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