El día en que Francia sacrificó a 800.000 patos: lo que España está tratando de evitar a marchas forzadas confinando las aves de corral de la mitad del país

El día en que Francia sacrificó a 800.000 patos: lo que España está tratando de evitar a marchas forzadas confinando las aves de corral de la mitad del país
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El 22 de diciembre, cuatro cisnes silvestres y una cigüeña común aparecieron muertos junto al cauce del río Segre, en Lleida. No lo sabíamos, pero era la primera ficha de dominó de una reacción en cadena que ha terminado "confinando" a las aves de corral de media docena de comunidades autónomas y que puede acabar obligando a sacrificar a miles de ejemplares en los próximos meses.

No es la primera vez que ocurre. Sin ir más lejos, la Generalitat de Cataluña confinó a todas las aves de corral del Empordá tras detectar tres aves silvestres muertas en el Parque Natural del Aiguamolls. En 2020 hubo tres brotes de H5N8 en el país y comarcas enteras prohibieron la crianza de aves al aire libre. Por eso, mucha gente se pregunta si esta oleada de confinamientos (1, 2, 3, 4 y 5) no es algo exagerado.

La respuesta, como ocurre a menudo, está en la historia; pero no hace falta viajar décadas en el pasado. Basta con visitar el suroeste de Francia en los primeros días de 2017.

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Pájaros de mal agüero

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Francia, que para enero de ese año ya había registrado 95 brotes de H5N8, despertó con imágenes de una pequeña granja en Latrille, a dos horas en coche desde la frontera con España. En ellas se veía como los trabajadores de la granja, embutidos en trajes, mascarillas y gafas de seguridad cogían 8.000 patos uno a uno y los introducían en unos contenedores de metal coloreado llenos de dióxido de carbono. Eran solo algunos de los primeros miles en ser sacrificados.

En los siguientes días, más de 800.000 aves fueron sacrificadas para contener la epidemia. Llegado a ese punto era la única forma de proteger a los 18 millones de patos que hay en el sudoeste del país. Se trata de cepas supercontagiosas que se mueven muy rápido y, aunque afortunadamente no prosperan en humanos, son capaces de destrozar una industria en cuestión de semanas. A H5N8 la conocimos así, de hecho: cuando tumbó la ganadería aviar de Irlanda tras obligar a sacrificar a más de 270.000 aves por un brote que se había descontrolado.

En el caso actual no es la H5N8, sino la H5N1; pero el problema es el mismo, sobre todo porque desde 2003, los brotes de esta variante "no tienen parangón con los anteriores, dada su escala y distribución geográfica". Cinco pájaros en un río al sur de Lleida bien merecen estar preocupados.

Como explicábamos hace unos meses, mientras luchábamos contra el COVID-19 y más allá de los problemas económicos que pueden acarrear, hay varias cepas de gripe que han mostrado su potencial como "grave problema de salud pública". Entre las muchas cosas que ha dejado en evidencia la pandemia del coronavirus, está el hecho de que sabemos muy poco de los virus que circulan por la sociedad hasta que los bortes ya han comenzado.

Y es que tomarse en serio las amenazas epidemiológicas es caro y complejo, pero es algo a lo que nos vamos a ver abocados progresivamente con el paso de los años. Ya estamos viendo los primeros pasos y todo apunta a que no serán los últimos.

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