Una máquina biológica artificial capaz de reproducirse por sí sola de una forma radicalmente nueva: los biorrobots dan un enorme (e interesantísimo) paso adelante

Una máquina biológica artificial capaz de reproducirse por sí sola de una forma radicalmente nueva: los biorrobots dan un enorme (e interesantísimo) paso adelante
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Empecemos por el principio: una máquina biológica fabricada con células de rana, un 'xenobot'. Durante 2020, un equipo de investigación del Wyss Institute pusieron a punto su idea de crear unos robots 100% orgánicos creados gracias a algoritmos de inteligencia artificial. Ahora contraatacan dando un paso más allá porque han conseguido que sus xenobots no solo se muevan autónomanete, se organicen entre ellos o se autorreparen, no; han conseguido que se reproduzcan.

Los detalles del proceso me parecen muy curiosos porque, además del diseño con IA, los investigadores usaron células embrionarias de ranas Xenopus laevis. Concretamente, células que, en condiciones normales, conformarían la piel de los animales. Y esto, aunque no lo parezca, es fascinante porque todo el sistema requiere una forma de reproducirse completamente nueva.

Un paso interesantísimo en el mundo de las máquinas biológicas

Y es que como comentaba Sam Kriegman, autor principal del nuevo estudio, "se trata de células de rana que se replican de una manera muy diferente a como lo hacen las ranas. Ningún animal o planta conocido actualmente se replica de esta manera". Han hecho falta miles de diseños para dar con la llamada "réplica cinemática"; es decir, basada en el movimiento. Al final, el elegido, como puede verse en la imagen superior, recuerda a los famosos comecocos.

Esa es la clave de la reproducción, de hecho. Los xenobots se mueven por el medio recogiendo células y armándolas en el interior de "sus bocas" hasta que emergen una suerte de "larvas" de xenobot que pueden hacer exactamente las mismas funciones que sus padres. Incluso crear copias de la misma manera.

Más allá de la curiosidad, lo que estas máquinas biológicas nos muestran es que las células plenipotenciarias liberadas de sus restricciones habituales tienen un enorme potencial. Una vez más, cabría decir, porque parte de la medicina regenerativa se basa en ello. Lo que abre la puerta es tipo de experimentos es a conocer cómo se unen esas células, cómo interaccionan y cómo podemos hacer que hagan lo que queramos; son un pequeño paso en nuestra comprensión de las lesiones traumáticas, los defectos congénitos, el cáncer o el envejecimiento.

Imagen | Douglas Blackiston and Sam Kriegman

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