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El estudio que alarmó al mundo diciendo que en 2033 el 47% del empleo estaría en manos de robots ya no lo defienden ni sus autores

El estudio que alarmó al mundo diciendo que en 2033 el 47% del empleo estaría en manos de robots ya no lo defienden ni sus autores
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En 2013, dos profesores de Oxford, Carl Benedikt Frey y Michael Osborne, publicaron un artículo académico en el que vaticinaban una serie de datos que rápidamente se convirtieron en los más citados de los últimos años (más de 4.000 'papers' lo han hecho hasta el día de hoy).

Dichos datos han sido, de hecho, una referencia obligada en cualquier informe o conferencia que abordasen los efectos de la automatización sobre el empleo. Incluso han sido vistos ya en pancartas sostenidas por sindicalistas en manifestaciones.

Según aquellos, casi la mitad de los empleos de los Estados Unidos se encontraban en "alto riesgo" de ser automatizados a lo largo de los siguientes 20 años. Así, no extraña en lo más mínimo que el estudio fuera enarbolado como evidencia por los defensores de los puntos de vista más pesimistas sobre el futuro de empleo humano.

Las cifras alarmistas que ocultaban a un tecno-optimista moderado

Sin embargo, el propio Carl Benedikt Frey, especialista germano-sueco en historia de la economía, no comulga con dichos puntos de vista, y aclara que no cree que los años 30 vayan a terminar con la mitad de los estadounidenses en el paro, con robots ocupando sus puestos de trabajo.

Y es que, en realidad, el estudio, originalmente dirigido a un público exclusivamente académico, no dice exactamente lo que la gente cree. Frey y Osborne modelaron las características de 702 puestos de trabajo distintos, y recurrieron (irónicamente) a un sistema de machine learning desarrollado por Osborn para clasificarlos en base a lo susceptibles que fueran de ser automatizados.

El sistema, entrenado en base a 70 ejemplos etiquetados por los propios científicos, concluyó que determinadas ocupaciones, que representaban el 47% de los empleos de EE.UU. en ese momento, entraban en la categoría de 'riesgo alto'. Pero, según los autores, esto no supone ni siquiera una estimación del número de puestos de trabajo que terminarán siendo automatizados. Eso dependerá, avisan, de muchos otros factores: como el coste o el marco regulatorio del momento.

La trampa de la tecnología

Ahora, aprovechando el lanzamiento de su nuevo libro ("The Technology Trap" o 'La trampa de la tecnología'), Frey ha querido aprovechar para poner los datos de su estudio de 2013 "en el contexto correcto". Como buen historiador de la economía, compara la situación que podría darse en unos años con la que se dio a comienzos de la Revolución Industrial, cuando la tecnología y la productividad despegaron, pero tuvo que pasar más de una generación antes de que los salarios hicieran lo propio.

Es decir, que Frey ha resultado ser un tecno-optimista, convencido de que la inteligencia artificial terminará creando más empleos que los que destruya. Pero, como ocurrió con la Revolución Industrial, los efectos positivos pueden tardar más en aparecer (esta es la 'trampa' que da nombre al libro) y, mientras tanto, pueden tomarse malas decisiones políticas que hundan la economía e impidan llegar a esa ansiada meta.

Por eso, Frey anima a en su libro a evitar ese riesgo emprendiendo mejoras educativas, a promover la reubicación de puestos de trabajo, a reducir la desigualdad, etc. Está por ver si este nuevo trabajo moderadamente optimista de Frey alcanza tanta repercusión como su paper de 2013.

Vía | The Economist

Imagen | sujins (pixabay.com)

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