Las supersticiones pueden arraigarse muchísimo con el paso de los años. Igual que la supuesta muerte de Molière tras vestir de amarillo en una representación teatral en 1673 ha llevado a que hoy en día nadie use ese color en los escenarios, la explosión de un tanque de oxígeno en la nave del Apolo 13 condujo a que ninguna misión estadounidense llevase como apellido ese número de mal agüero. Al menos no hasta ahora, pues la misión Crew-13 de SpaceX lo ha lucido sin miedo y ha llegado a su destino con éxito.
Rápidos y superando miedos. Desde lo ocurrido con el Apolo 13, la carrera espacial estadounidense ha estado marcada por la fobia al número 13, más conocida como triskaidekafobia. Ha habido misiones de otros países que sí que han llevado esta numeración, pero no en Estados Unidos. Sin embargo, SpaceX y la NASA han decidido romper con esta tendencia, siguiendo el ritmo natural de las cosas y lanzando a la Estación Espacial Internacional la misión Crew-13. Justo después de la Crew-12.
Esta misión, además, ha destacado por otros motivos, ya que ha sido el primero de 3 lanzamientos llevados a cabo por la compañía espacial de Elon Musk en solo 13 horas (curiosa cifra). Además, ha batido el récord de la misión estadounidense que más rápido ha llegado a la EEI, en menos de 8 horas.
Explosión en el Apolo 13. Todo empezó en 1970, dos días después del lanzamiento del Apolo 13. La nave se encontraba en pleno viaje a la Luna cuando el tanque de oxígeno número 2 estalló, dejando también fuera de servicio al número 1. Los astronautas vieron una nube de gas que escapaba hacia el espacio y el módulo de mando se quedó sin electricidad. Tuvieron que refugiarse en el módulo lunar, que estaba acoplado a la nave principal para cuando llegase el momento del alunizaje. Sin embargo, como es lógico, este dejó de ser el objetivo de la misión. Cuando llegaron a la Luna, la rodearon sin aterrizar y emprendieron el viaje de vuelta. Por suerte, lograron regresar a la Tierra sanos y salvos.
Comienza la triskaidekafobia. 14 años después, en 1984, llegó el momento de pasar otra vez de un 12 a un 13. Tras el transbordador STS-12, lo lógico habría sido pasar al STS-13. Sin embargo, se dice que el entonces administrador de la NASA, Jim Beggs, no pudo quitarse de la cabeza lo sucedido en el Apolo 13, así que cambió de golpe la numeración. De hecho, lo hizo a partir del STS-9, ni siquiera se esperó al 12. Así, el que tendría que haber sido el STS-13 se bautizó como STS-41C por una nomenclatura un poco liosa. El 4 se correspondía con el año fiscal (1984), el 1 con el lugar de lanzamiento (Centro Espacial Kennedy) y la C con el orden de lanzamiento (el tercero previsto en ese año fiscal). Algo curioso es que Beggs dejó el cargo después de otro gran desastre: el del Challenger.
El homenaje de Crew-13 al Apollo 13. Los tripulantes de Crew 13, Jessica Watkins, Luke Delaney, Joshua Kutryk y Sergey Teteryatnikov, no se han mostrado en ningún momento reticentes a la decisión de mantener el número 13. Ni siquiera los 2 primeros, quienes son astronautas de la NASA. De hecho, también han estado a favor de rendir un homenaje al Apollo 13 con su parche, en el que se puede ver el número 13 en números romanos en dorado junto a un dragón mirando hacia arriba.
Su llegada a la Estación Espacial Internacional transcurrió sin incidentes. Ahora, les toca permanecer allí durante 5 meses y medio hasta que llegue el próximo reemplazo. De momento todo va viento en popa. Con suerte, cuando compruebe que todo finaliza bien también en la EEI, la NASA perderá ese miedo al número 13 que la ha atenazado durante tantos años.
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