La próxima persona más rica del mundo vendrá del espacio: el millonario futuro de la minería espacial

La próxima persona más rica del mundo vendrá del espacio: el millonario futuro de la minería espacial
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Neil deGrasse Tyson lo tiene claro. O lo tenía al menos en su día, en 2015. El primer billonario de este nuestro planeta lo será gracias a una fortuna amasada en buena medida con recursos naturales de los asteroides. La realidad es que en 2022 aún no hemos logrado explotar ninguno y para muchos lo de “minería espacial” sigue sonando a ciencia ficción, lejos de aquel lucrativo y milmillonario negocio que imaginaba el famoso astrofísico neoyorquino hace casi una década.

Lejos no es sin embargo sinónimo de imposible y, tras los primeros experimentos empresariales que intentaron abrir camino hace años, empieza a hornearse una segunda tanda de compañías en el sector. Su objetivo: adelantarse en un negocio que se promete de lo más lucrativo.

¿Qué es eso de la minería espacial? El nombre no deja mucho a la imaginación. La minería espacial aspira ni más mi menos que a lo que avanza el término: sacar provecho de la enorme reserva de recursos situados más allá de nuestros yacimientos, más allá de la propia Tierra.

Desde hace años la atención se centra en los “tesoros” minerales de los asteroides. Hace ya más de una década se habla de la posibilidad de su explotación comercial con naves que nos permitan llegar a los recursos energéticos y minerales de estos objetos espaciales. En 2012 había sobre la mesa incluso un proyecto respaldado por James Cameron y James Cameron, ejecutivo de Google.

¿Por qué complicarse yendo tan lejos? Al margen del desafío técnico y de lo mucho que podríamos aprender en el proceso, en juego hay recursos, muchos recursos. Y lo que es lo mismo, dinero, mucho dinero. Harvard International Review explica que la base de datos de Asterank calcula que solo los diez asteroides más rentables por su proximidad y valor potencial dejarían una caja de unos 1,5 billones de dólares. Especialmente interesante es el caso de 16-Psyche, al que se calcula un valor desorbitado, de miles de millones, por su riqueza en hierro, níquel y sobre todo oro.

¿Y hay ventajas más allá? Sí. Más allá de su teórico interés económico, la minería espacial tiene lecturas muy interesantes. Ofrece una valiosa alternativa ante el agotamiento de recursos naturales en la Tierra y paliaría algunas de las consecuencias indeseadas que la actividad tiene aquí, en la Tierra, como su impacto medioambiental o el trabajo infantil en las minas.

Eso sin contar con que brindaría un aliciente y ayuda en la exploración e impulsaría la economía espacial. Hay en cualquier caso quien ve la otra cara de la moneda y advierte de que la llegada de grandes cantidades de recursos de fuera de la Tierra podría devaluar las materias primas globales.

¿Son todo puntos fuertes? Si nuestros ingenieros ya han sido capaces de estampar una nave contra un asteroide lejano para alterar su órbita… ¿Qué nos impide estirar "un poco" la mano para obtener esa valiosa fuente de recursos? Retos técnicos al margen, la respuesta es sencilla: resulta rematadamente caro. Tanto que desluce el atractivo que pueda tener cualquier posible “botín”.

“En la economía actual y en la del futuro cercano, los próximos años, no tiene sentido perseguir metales preciosos en asteroides. Y la razón es que el costo de ir y venir es tan alto que supera con creces el valor de cualquier cosa que se aproveche de los asteroides”, explica Joel Sercel, presidente de TransAstra Corporation a la CNBC. Hir aporta otra perspectiva: la misión OSIRIS-REX organizada por la NASA para lograr una muestra relativamente pequeña de Bennu, un asteroide más o menos próximo a nuestro planeta. ¿Cuál es su coste? Años de trabajo y una potente inversión.

¿Hay empresas interesadas? Sí, desde hace tiempo. Hace una década de hecho se dieron esfuerzos importantes de la mano de dos compañías: Planetary Resources, con sede en Seattle; y Deep Space Industries, que le siguió poco después en el empeño por hacer posible la exploración y aprovechamiento de los recursos espaciales. Con el tiempo sin embargo han acabado en manos de empresas que poco tienen que ver con las aspiraciones de la explotación minera espacial.

En 2018 Space News informaba de que Planetary Resources había sido adquirida por una empresa de blockchain y solo un año después apuntaba cómo la firma de tecnología espacial Bradford Space hacía lo propio con Deep Space Industries. En opinión de Matt Gialich, de AstroForge, la clave de su deriva es “la enorme inyección de capital” que necesitaron ambas compañías para su labor.

¿Una nueva horneada de empresas? Esa es la idea que plantean este artículo de la cadena CNBC, que señala una nueva generación de compañías decididas a perseguir el ambicioso horizonte que se trazó hace una década. La cadena cita en concreto a dos compañías: TransAstra Corporation y AstroForge. El objetivo no es hoy mucho más sencillo que entonces, pero apuntan alto.

“Los asteroides pueden proporcionar materias primas para mantener a un billón de personas repartidas por todo el sistema solar. Con estos recursos y la energía del Sol podemos trasladar las industrias pesadas al espacio y preservar la biosfera de la Tierra”, señala TransAstra. En los últimos tiempos el sector espacial también mira con interés los recursos que puede ofrecer la Luna.

¿Cuestión de estrategia... y financiación? La tarea no es sencilla, pero se han marcado ya sus objetivos, como buscar inicialmente agua, acumular experiencia o trasladar al mercado actual la tecnología que se vaya desarrollando para cubrir necesidades. “Depende de la rapidez con la que podamos escalar el negocio y luego obtener experiencia práctica operando sistemas que tienen todos los componentes de un sistema de asteroides; pero podríamos lanzar una misión a un asteroide en un plazo de cinco o siete años”, apuntan desde TransAstra.

Una de las grandes claves es la financiación. A su favor tienen, eso sí, las promesas de una generosa fuente de recursos. "En la Tierra tenemos una cantidad limitada de elementos de tierras raras, específicamente los metales del grupo del platino. Estos son metales industriales que se usan en las cosas cotidianas y nos estamos quedando sin ellos. La única forma de acceder a más de estos es salir del mundo", comenta un directivo de AstroForge. El premio, desde luego, es tentador.

Imagen de portada | NASA / Ernie Wright

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