IXV, el avión espacial sin alas que hoy pondrá a prueba la ESA

IXV, el avión espacial sin alas que hoy pondrá a prueba la ESA
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Si todo va según lo previsto, hoy comenzará en Kourou, Guayana francesa, una nueva misión de la Agencia Especial Europea (ESA): el lanzamiento del Intermediate eXperimental Vehicle (IXV). Eso sí, has de estar atento porque la idea es que la jornada de este avión espacial no dure más de 100 minutos, cuando está previsto que americe "delicadamente" en el Pacífico.

La idea de la misión es poner a prueba diversas tecnologías de reentrada en la Tierra, haciéndolo amerizar de forma autónoma y con precisión en unas coordenadas concretas, para lo que la nave deberá ir ajustando su trayectoria con los datos recogidos por sus más de 300 sensores durante la misión. El vuelo también servirá para seguir avanzando en los medios de transporte espaciales reutilizables.

¿Qué tiene de particular el IXV? Se trata del prototipo del primer avión espacial europeo reutilizable, del estilo a los transbordadores de Estados Unidos pero equipados con una mejor y actualizada tecnología. Además de no tener alas (es más que nada una especie de cápsula pequeña que no supera los 5 metros de largo) y ser controlado por los dos flaps de la parte trasera y sus cuatro propulsores, es completamente autónomo y estará protegido de las altas temperaturas por unos novedosos paneles de protección térmica de fibra de carbono.

Cómo serán las fases de la misión

Fases

Después de la fase de ascenso, que durará unos 18 minutos, el cohete Vega que transporta el IXV se desacoplará y este particular avión espacial sin alas emprenderá su vuelo suborbital. Una vez alcance su pico de altura, que se calcula en 412 kilómetros, comenzará el descenso que después se complicará con lo que han llamado fase "bala", que tendrá lugar cuando se produzca su reentrada en la atmósfera.

La fase "bala" comenzará una vez se sitúe a 120 kilómetros de altitud con una velocidad de entrada estimada de 27.000 km/h, que vendría ser el equivalente al que sería sometido una aeronave que regrese de una misión de órbita baja. Durante esta fase, la más peligrosa de la misión, el IXV sufrirá temperaturas de 1.700ºC y, además, no tendrá comunicación con Tierra ya que las propias condiciones aislarán el vehículo. Si entra con el ángulo equivocado, podría llegar a desintegrarse.

Una vez ya se haya pasado esta fase y el IVX esté planeando a unos 26 kilómetros de altura, el paracaídas se desplegará y se inflarán también cuatro flotadores que pretenden evitar que la nave se hunda en el océano. Si todo va bien y los sistemas de guiado y de control funcionan, el IVX debería llegar a la Tierra sano y salvo y podría ser un paso previo al lanzamiento del PRIDE que, como bien explican en Microsiervos, es un avión espacial de características similares que tendría que aterrizar en una pista. Por si tienes curiosidad, puedes seguir la aventura desde la web de la ESA a partir de las 14.00 CET.

Vía | Microsiervos, ESA

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