4.567 millones de años de viaje espacial: unos investigadores han reconstruido el viaje de un grano de polvo desde la formación del sistema solar

4.567 millones de años de viaje espacial: unos investigadores han reconstruido el viaje de un grano de polvo desde la formación del sistema solar
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A veces hablamos de viajes espaciales que son toda una hazaña por la distancia o por la duración, como el de las sondas Voyager o el de New Horizons. Pero el viaje que ahora han deducido unos científicos de la Universidad de Arizona se podría llevar todos los récords, aunque a una escala molecular ya que se trata de la reconstrucción del viaje de un grano de polvo del origen del sistema solar.

Por convenio, y como explica la NASA, se establece que el sistema solar se creó hace más 4.500 millones de años, y sabemos que hay materiales muy antiguos rodeándonos porque, entre otras cosas, en la Tierra llegamos a encontrar un meteorito de polvo estelar de hace 7 millones de años. Hallazgos como ése nos recuerdan que los materiales que se formaron (o se proyectaron) en aquel momento o algo más tarde han podido ir viajando por el cosmos, y lo que han querido hacer estos científicos es recomponer un viaje que parte más o menos desde el momento en el que la Tierra empezaba a nacer.

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En la publicación de la universidad sobre el estudio se explica que el equipo de investigadores ha reconstruido la historia de un grano de polvo formado en el nacimiento de nuestro sistema solar empleando un avanzado modelo de simulación, combinando mecánica cuántica y termodinámica, combinado con un análisis en detalle.

El modelo simula las condiciones a las que se expuso el grano de polvo estelar en su formación, ese momento que comentábamos de nacimiento de todo nuestro "vecindario". Un punto en el que se considera que el "proto-sistema solar" era una gran nube de gas y polvo en forma de disco giratorio, tal y como podemos leer también en el escrito de la NASA que enlazábamos antes (llamado habitualmente nebulosa solar o disco protoplanetario).

La muestra es un fragmento que al meteorito Allende, caído en 1969 sobre Chihuahua (México). Su composición comprende varios elementos, como las inclusiones de calcio y aluminio, lo cual es precisamente interesante dado que, según puntualizan en el artículo, se cree que estos compuestos de aluminuro de calcio y sales similares están entre los primeros compuestos sólidos que se formaron en esa eclosión del sistema.

De ahí que entre otros instrumentos tuviesen que usar microscopios electrónicos de barrido de resolución atómica. Algo que, como vimos hace poco es complicado de conseguir y no hay muchos.

Universidad Arizona 02
Ilustración de la historia del posible viaje del grano de polvo. Originado no muy lejos de la Tierra, el grano habría sido transportado hasta puntos más calientes y posteriormente a regiones más frías, hasta formar parte de un asteroide. Imagen: Heather Roper/Zega et al

Según concluyen, su modelo y análisis han dado indicaciones del recorrido del grano de polvo y de las condiciones que le habrían dado la forma a lo largo de dicho viaje. Según la composición de los elementos y la estructura cristalina, que estos investigadores interpretan (o nos traducen al público general, mejor dicho) como los sellos de un pasaporte, el grano de polvo se formó en una región de la nebulosa solar no demasiado alejada de donde está ahora nuestro planeta.

De este punto, el grano se habría desplazado a una ubicación más próxima al Sol, con lo que evidentemente se habría calentado. Pero un quiebro posterior lo habría alejado del Astro Rey hacia regiones más frías para acabar finalmente incorporándose a un asteroide, que tras descomponerse habría acabado siendo atrapado por el campo gravitatorio de la Tierra, hasta ser proyectado hasta la región mexicana.

Más allá del trazado de este viaje en sí, el trabajo es interesante de cara a tener mayor conocimiento de los procesos base de formación de los planetas, aún en estudio. La esperanza es que con los telescopios que tenemos, cada vez más potentes, seamos capaces de echar un ojo a otros discos de formación y así comparar los datos que ya se tienen, según explica Tom Zega, profesor en la Universidad de Arizona y director de este estudio.

Desde luego, según se ha ido estudiando, nos va llegando una gran cantidad de polvo estelar a la Tierra. Por lo menos unas 5.200 toneladas métricas de micrometeoritos al año, así que en principio podrán tener muestras para rato si quieren seguir trazando viajes.

Imagen | Heather Ropet/Zega et al

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