España pagó la luz un 44% más cara que Europa durante medio 2022. La cuestión es si el "tope" lo revertirá

España pagó la luz un 44% más cara que Europa durante medio 2022. La cuestión es si el "tope" lo revertirá
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Entre las cosas que a uno le gusta encontrarse en su buzón no están desde luego las facturas de la electricidad. Ocurre en Vigo, Madrid, Boadilla del Monte, Berlín, París o Tallin. En España tenemos sin embargo motivos fundados para tenerle un miedo extra al sobre con la dolorosa por nuestro consumo de Kwh: estamos acostumbrados a una luz más cara que en otros países de la UE.

Al menos esa es la imagen que dejan los datos de Eurostat del primer semestre de 2022.

¿Qué dicen los datos? Que entre enero y junio los españoles nos hemos rascado el bolsillo más, mucho más, que la mayoría de nuestros vecinos de la UE. Las tablas de Eurostat, el observatorio estadístico comunitario, muestran que durante ese semestre a un hogar medio español el kilovatio por hora (KWh) le costó sensiblemente más que a otro francés, portugués o italiano.

El dato en paridad de poder adquisitivo en España para la franja de consumo comprendida entre 2.500 y 5.000 kWh —en la que se encuadran la mayoría de hogares— se fijó en 0,3282 euros. Con menor potencia instalada (1.000-2.500 kWh) el precio medio del kWh para consumidores domésticos se situó durante el mismo período en 0,3814 y para los de la franja 5.000-15.000 en 0,2947.

¿Y más allá de los Pirineos o la Raia? La cosa mejora en los hogares de la mayoría de países. Mientras en España Eurostat sitúa el valor medio en 0,3282 euros, en Portugal marca 0,2414 euros, en Francia 0,1919, en Italia 0,3177 y en Países Bajos 0,0516. En el caso de esa tabla —de 2.500 a 5.000 kWh— solo nos superan de hecho la República Checa, Dinamarca y Turquía. Los datos de Eurostat se señalan en todos los casos en paridad de poder adquisitivo (PPA).

La estampa es similar en las otras dos tablas de consumo, en las que solo superan a España nuevamente la República Checa y Turquía o, en el caso de la máxima potencia, Grecia e Italia.

Comparativas que cuesta mirar. El profesor de Economía de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) Juan Luis Jiménez ha sacado la calculadora y trabajado con los valores de Eurostat para tener una idea más global de cómo hemos estado los españoles con respecto al resto de Europa, al menos durante la primera mitad del año. Su conclusión no es muy positiva.

“El precio de la luz que pagaron las familias en España (primer semestre 2022, en paridad del poder adquisitivo) es de los más caros de Europa: un 44% más que la media de la UE. Y esta diferencia es mayor aun (55%) para las familias más pobres (con menor potencia instalada)”, recoge en un tuit.

Lo que dice la letra pequeña. Al manejar los datos de Eurostat es fundamental tener en cuenta varias claves. Primera, que no incluyen aún los datos de Alemania. A modo de referencia tenemos los del último semestre de 2021, en los que España aventajaba a Alemania con 0,2999 euros —frente a los 0,2927 del país centroeuropeo— y se situaba ya como segunda de la lista, solo por detrás de Rumanía, del que tampoco hay valores aún correspondientes al primer semestre de 2022.

Para realizar sus cálculos —anota Jiménez— tomó los países de la UE recogidos en el informe de Eurostat, aunque sin incluir naciones no adscritas a la UE y de las que sí se aportan medias, como Turquía o Serbia. El profesor recalca otra idea importante y que hace que las cifras del observatorio sean especialmente interesantes. “El dato es en paridad de poder adquisitivo y, por tanto, es el más fiable con el que comparar cuánto cuesta la electricidad en uno u otro país”, detalla. Al fin y al cabo, ilustra Jiménez, no supone lo mismo que una familia se gaste 80 euros en Suecia que en España.

La lectura más allá de los números. El dato de Eurostat es valioso por su enfoque, pero la lectura que deja no es nueva. El informe trimestral de los mercados eléctricos de la CE publicado en julio ya dejaba una estampa similar. Según sus cálculos, durante el arranque de año la mayoría de hogares de España —situados en una horquilla de consumo de 2.500 a 5.000 kWh— pagaron por el kWh un 43% más que los países de la UE. La media de los usuarios domésticos se situaba en 0,42.

¿Cuál es el motivo del desfase? En buena medida la influencia de de la tarifa regulada, situación en la que se encuentran alrededor de cuatro de cada diez hogares y se traduce en una exposición al mercado mayorista y su fluctuación de precios. En España destaca también el peso de la parte fija del recibo, independiente del consumo. En 2019 un estudio de UNEF señalaba su impacto con respecto a otros países del entorno, un hándicap —denunciaba— que no incentiva el ahorro.

¿Y cómo será la siguiente tabla? He ahí la gran pregunta: ¿Qué dibujo dejará la próxima tabla publicada por Eurostat? La última "foto" colgada por el observatorio comunitario abarca solo hasta junio, con lo que no pudo captar aún el posible efecto de la conocida como “excepción ibérica”, el tope sobre el precio del gas empleado en la producción eléctrica. El mecanismo entró en vigor a mediados de junio y busca precisamente rebajar el precio del mercado mayorista.

El próximo informe que lance Eurostat mostrará ya sus efectos en la factura y sobre todo en el contexto europeo. El balance en su primera semana, si bien coincidió con una fuerte ola de calor, se calculó en una rebaja del mercado regulado de alrededor del 11%. Resultarán igual de interesantes los valores de Portugal, el otro firme defensor de la “excepción ibérica”, pero, que, como refleja el observatorio, sí dispone de mecanismos que suavizan el efecto directo en el mercado regulado.

Imagen de portada | Diz Play (Unsplash)

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