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'The man in the high castle', la historia alternativa definitiva
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'The man in the high castle', la historia alternativa definitiva

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Una de las series más ambiciosas del otoño en Estados Unidos no se va a ver en ninguna cadena convencional, ni siquiera en HBO o cualquier otro canal de cable, sino en Amazon. Su temporada completa se estrenó el pasado día 20 (sí, el mismo viernes en el que Netflix lanzaba 'Jessica Jones') y es una adaptación libre de 'El hombre en el castillo', un libro de Philip K. Dick que nos lleva hasta una historia alternativa (o ucronía) en la que quienes ganaron la Segunda Guerra Mundial fueron la Alemania nazi y el Japón imperial.

El libro de Dick no es el único que ha jugado con esta premisa, pero 'The man in the high castle', su adaptación a televisión, es una rareza en ese aspecto. Para Amazon, es una apuesta de alto nivel no sólo por los temas que maneja, sino porque tiene que producir una serie de época que, además, está ambientada en una época alternativa que, aunque no llegó a ocurrir, tiene que presentarse de la manera más realista posible.

¿De qué va 'The man in the high castle'?

'The man in the high castle' está supervisada por Frank Spotnitz, veterano de 'Expediente X' y creador de su spin off, 'The long gunmen', y arranca en 1962, en unos Estados Unidos que no sólo perdieron la guerra, sino que ya no existen como tales. Alemania y Japón se los repartieron al acabar la contienda, de tal modo que la primera se queda la costa este y casi todo el resto del país, hasta las Montañas Rocosas, y los japoneses dominan la costa este. La zona marcada por esa cordillera se deja como zona neutral.

La trama echa a rodar con dos personajes, cada uno en una costa; Joe en Nueva York y Julianna, en San Francisco, y sus caminos se cruzarán por culpa de una película propagandística que muestra una realidad alternativa en la que los aliados sí ganaron la guerra. Esa película es obra de un misterioso hombre en el castillo, pero nadie sabe exactamente quién es él ni qué objetivo busca. Sin embargo, ese hombre que da título a la serie no es lo fundamental en ella, sino la manera en la que muestra la vida bajo un régimen totalitario y opresor.

Los detalles de 'The man in the high castle'

La ambientación de la serie está llena de pequeños detalles que buscan potenciar sea sensación de cotidianidad, de que los personajes se han acostumbrado a vivir así y sólo quieren salir adelante sin tener problemas. Es curioso ver el mismo despliegue de símbolos nacionales tan común en Estados Unidos (en los porches de las casas, en lugares públicos prominentes, etc.) con las esvásticas y las cruces de hierro nazis por todas partes.

Amazon intentó utilizar ese despliegue para promocionar la serie y terminó encontrándose en medio de la polémica por su publicidad de la serie en el metro de Nueva York. Llenaron algunos vagones de las banderas nazis estadounidenses que se ven en 'The man in the high castle', y subestimaron la indignación que eso podía causar en los pasajeros. La compañía tuvo que retirar todo ese despliegue a las pocas horas.

Aikido

Era, probablemente, un intento excesivo de vender justo esa capacidad inmersiva en ese mundo alternativo que logra la serie gracias a, como hemos dicho, pequeños detalles. En la costa del Pacífico, por ejemplo, la cultura japonesa ha invadido todo San Francisco. Julianna toma clases de aikido y las fábricas se dedican a fabricar piezas asociadas a la cultura estadounidense típica, como los revólver Colt, para que sean souvenirs en Japón.

En Nueva York, sin embargo, la simbología y la ideología de la Alemania nazi se ha entremezclado con el American way of life. La familia de John Smith, el oficial de las SS que funciona como el villano, es la típica familia norteamericana idílica de los suburbios, podría ser el ideal que representaba desde fuera la familia de Don Draper en 'Mad Men', con una vuelta de tuerca inquietante. Esa fusión aparentemente perfecta es uno de los puntos más destacados de la serie.

Ciencia ficción sobre el mundo real

Usa Dividida

El estadounidense medio, en el mundo de 'The man in the high castle', no tiene porqué sentirse realmente oprimido si no tiene familiares judíos ni se implica en las actividades de un movimiento de resistencia que tampoco parece pasar por sus mejores momentos, y ahí es donde la serie puede resultar una propuesta diferente. Puedes estar viviendo bajo un gobierno represor y que tus condiciones sean buenas, y nunca tengas motivo para levantarte contra él. ¿Pueden las películas del hombre en el castillo buscar que la población despierte?

'The man in the high castle' muestra la cotidianidad de una situación que al espectador le parece, como mínimo, inquietante

'The man in the high castle' es una ucronía, pero algunos de los puntos sobre los que se construye no están tan alejados de nuestra realidad y de la historia. La serie tiene su propia Guerra Fría, sólo que entre Alemania y un Japón que mira con reticencia las maniobras para suceder a Hitler en el poder, y regímenes que persiguen y castigan con dureza cualquier tipo de oposición hay unos cuantos en la actualidad.

Esas maniobras para ocupar el puesto de un Hitler ya mayor y enfermo dan un fondo de intriga política y de historia de espías a la serie. Los mandos japoneses quieren saber que esta pasando en Berlín, mientras da la sensación de que los alemanes, que ganaron la guerra porque consiguieron la bomba atómica antes que los estadounidenses, se preparan para eliminarlos del tablero norteamericano.

La vida cotidiana bajo la opresión

Lo que se ha destacado bastante de 'The man in the high castle', y que se va apreciando poco a poco, es cómo muestra la manera en la que el grueso de la población ha aceptado como normales circunstancias que no lo son. Ese aspecto se refleja en una escena del primer capítulo, entre Joe y un policía de carretera. No es un spoiler, pero vosotros veréis si queréis tratarla como tal.

Ahí está el verdadero hallazgo de 'The man in the high castle', en tener a personas normales y corrientes que se ven arrastradas a adoptar una posición más activa en la lucha contra las potencias ocupantes. Nos obliga a cambiar las ideas preconcebidas que tenemos sobre las historias de la Segunda Guerra Mundial, que es lo que continúa siendo la serie aunque ésta acabara hace años.

El compromiso por imaginar, con el mayor nivel de detalle posible, cómo sería ese mundo dominado por los nazis es el principal logro de 'The man in the high castle'. Eso y que, poco a poco, vayamos viendo la relevancia que tienen esas misteriosas películas. No es una serie de acción trepidante, pero la manera en la que va construyendo su mundo es suficiente para ir enganchando al espectador. Y, sin prisa, va tejiendo un panorama bastante extraño y perturbador.

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