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Las mejores nueve películas de ciencia-ficción que hemos visto en Sitges 2019
Ciencia Ficción

Las mejores nueve películas de ciencia-ficción que hemos visto en Sitges 2019

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Volvemos del festival de Sitges cargados con el recuerdo de una auténtica avalancha de películas de género. Unas mejores, otras peores y una buena cantidad de sorpresas, algo normal cuando entras casi a ciegas a ver películas de las que prácticamente solo conoces el título y, con suerte, a algún miembro del reparto. Para que tú sí vayas sobre aviso, hemos seleccionado nuestras 9 películas favoritas de ciencia-ficción vistas este año, algunas con estreno ya garantizado, otras destinadas a convertirse en rarezas.

The Nest

Solo tangencialmente de ciencia-ficción, pero cuando se sumerge en el género lo hace con todas las consecuencias. Significativamente, es la canción de los Pixies que suena en el trailer la que dispara las alarmas en la cabeza del espectador... ¿pero no estábamos viendo una historia ambientada, aparentemente, a mediados del siglo XX? ¿Por qué este chaval obligado a ir en silla de ruedas nunca ha salido de la enorme mansión donde vive con su familia? ¿Qué secretos esconde su madre? ¿Por qué la llegada de una adolescente desde el exterior es una amenaza? De atmósfera gótica pero con ribetes de muchos géneros entrelazados, una interesante propuesta tan emotiva como turbia.

Vivarium

Reconvertir el surrealismo plácido de Magritte en suministrador de imaginería distópica anti-industrial es solo uno de los detalles de ingenio de esta película. Sus compases iniciales de pesadilla kafkiana que critican la vida en los barrios residenciales se transforman en una perturbadora montaña rusa existencial que lanza unos cuantos torpedos contra el concepto tradicional de la familia y sus miserias. Extraordinariamente interpretada por Jesse Eisenberg e Imogen Poots (que se ha llevado el galardón a Mejor Actriz) y con ramalazos de ciencia-ficción loca que le dan un toque apropiadamente disparatado.

El faro

No exactamente cine de ciencia-ficción, pero está clara la influencia en la nueva película de Robert Eggers ('La bruja') de maestros contemporáneos a Lovecraft o sucesores de su estilo, como William Hope Hodgson y sus terrores marítimos. Ni marcianos ni rayos-láser por aquí, pero sí un duelo interpretativo de altura entre Robert Pattinson y Willem Dafoe, y ribetes de horror cósmico en su inevitable y progresivo descenso a la locura, que conocemos tan bien de la herencia pop lovecraftiana y sus investigadores de lo oculto que se vuelven majaras por acceder a conocimiento para el que no están preparados. No tan narrativa como 'La bruja', mucho más imprevisible, pero con un dominio de las claves visuales del fantástico espectacular.

El hoyo

En su distribución internacional se titulará 'The platform' (La plataforma), pero preferimos la versión española, más negra y deprimente, y que hace referencia al inmenso foso que centra toda la atención de esta película negra, distópica, vagamente futurista y que ha arrasado con todo mérito en el palmarés de este año. Tomando elementos del clásicos del suspense embotellado, como 'Cube', consigue a la vez lanzar un mensaje muy claro y directo pero no resultar excesivamente moralista o parcial, sino más bien todo lo contrario, ya que caricaturiza una situación muy actual y muy sin salida. Una auténtica sorpresa que podría abrir interesantes vías para la ciencia-ficción nacional.

The Room

'The Room' parte de un concepto de fantasia (la existencia de una habitación que materializa todo lo que se desee en una casa a la que llega un matrimonio joven y sin hijos) y le aplica codigos de ciencia-ficción, que nunca explica del todo. Su mayor problema es que el planteamiento exige acotar unas reglas logicas que el film ignora antes de meterse en cuestiones mas melodramáticas. Para su tramo final, que incluye simpáticos trotes interdimensionales y trampantojos escherianos, el espectador ha perdido el interés, por mucho que la propuesta global tenga elementos muy simpáticos. 

Depraved

Una fallida pero valiente reformulación del mito de Frankenstein, centrada sobre todo en la relación entre el creador y la criatura. El estajanovista Larry Fessenden, responsable de pequeños iconos del terror indie como 'Beneath', 'Habit' o 'Wendigo', plantea aquí una aproximacion realista al mito sumándole un caso de estrés post-traumatico al buen doctor. Dudas morales, buenos efectos y ritmo muy apaciguado para una película irregular pero con estupendas ideas a nivel visual y una memorable encarnación de Alex Breaux como la criatura. 

Color Out of Space

The Color Out Of Space

Adaptar a Lovecraft es complicado pero Richard Stanley, director de la mítica 'Hardware' y después de casi tres decadas inactivo, se las arregla para renovar la abstracta imaginería de un relato especialmente complicado. Lo hace inyectándole efectos prácticos que nos devuelven a los años del body horror de los ochenta, a las producciones de Brian Yuzna y a los horrores mas cárnicos de Cronenberg. Y todo con la ayuda de un Nicolas Cage que sintoniza con actores de la epoca como Jeffrey Combs, devolviéndonos automáticamente a un tiempo en el que una invasion espacial podía ser mucho más tontorrona y aterradora que ahora. 

Synchronic

Synchronic Still

Justin Benson y Aaron Moorhead son dos de los autores de ciencia-ficción indie más interesantes del momento. Con poquísimos elementos, desde perspectivas más conceptuales que visuales, han retorcido elementos típicos del género (a menudo vinculados a viajes en el tiempo o entre dimensiones) en películas tan notables como 'Spring', 'El infinito' o 'Resolution'. Esta 'Synchronic' posiblemente sea la más floja de todas ellas, la más escapista y menos densa, pero sigue siendo muy notable, con su historia de una droga que hace viajar en el tiempo. Juega en su contra lo poco riguroso del planteamiento, nada habitual en el dúo, pero lo cierto es que la aventura es un carrusel de trompazos intertemporales muy divertido.

Jesus Shows You the Way to the Highway

Un disparate tan desternillante como desconcertante, de estética lo-fi y que mezcla espionaje en paises exóticos, actores y actrices de físico nada convencional, un afrofuturismo que deja en evidencia que deja en evidencia a 'Pantera negra', el mejor atrezzo vintage que vas a ver en una película, un montón de moquetas y un villano con máscara del Batman de los sesenta. Pese a las apariencias todo eso empasta a la perfección gracias al visionario Miguel Llansó, un español afincado en medio mundo que no es España y que ya nos dejó turulatos con su primera película, el post-apocalipsis etíope 'Crumbs'. Inclasificable e imprescindible.

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