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DJI Mavic Mini, análisis: reduciendo el drone a la mínima expresión para disfrutar el máximo
Análisis

DJI Mavic Mini, análisis: reduciendo el drone a la mínima expresión para disfrutar el máximo

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DJI amplia su línea de drones de consumo con el Mini, un pequeño dispositivo capaz de "volar" por encima de la legislación, ya que gracias a su ligereza podremos usarlo en zonas con edificios y personas. Hemos probado el drone Mavic Mini esta ha sido nuestra experiencia.

Lo primero que hemos de tener en cuenta a la hora de usar o comprar un drone es dónde podemos volarlo y si disponemos de los permisos y certificados para ello. La Agencia Estatal de Seguridad Aérea dispone de un vídeo muy sencillo y claro de recomendaciones y obligaciones relativas a los drones.

Así, el Mavic Mini se enmarca dentro de los drones lúdicos que podremos volar como máximo a 120 metros de altura en general y hasta a 20 metros en zonas con personas y edificios gracias a su peso de 249 gramos.

Ficha técnica del Mavic Mini

Mavic Mini

Dimensiones y peso

245 × 290 × 55 mm (desplegado con hélices). 249 g

Altura máxima de vuelo

3000 m sobre el nivel del mar

Velocidad máxima de vuelo

13 m/s en modo sport (

Batería

2600 mAh. (30 minutos en medición realizada sin viento a 14 km/h)

Frecuencia de funcionamiento

Modelo MT1SS5: 5.725-5.850 GHz Modelo MT1SD25: 2.400-2.4835 GHz, 5.725-5.850 GHz

GNSS

GPS + GLONASS

Cámara

Sensor 1/2.3" CMOS. Formato JPEG a 4:3 con resolución 4000×3000 y 16:9 a 4000×2250. Vídeo: resolución máxima 2.7K

App

DJI Fly (iOS 10.0 o posterior, Android 5.0 o posterior)

Otros

Se requiere una tarjeta UHS-I con una velocidad UHS de clase 3.

Precio

399 euros

DJI Mavic Mini - Dron Ultraligero y Portátil, Duración Batería 30 minutos, Distancia Trasmisión 2 Km, Gimbal 3 Ejes, 12 MP, Video HD 2.7K

DJI Mavic Mini - Dron Ultraligero y Portátil, Duración Batería 30 minutos, Distancia Trasmisión 2 Km, Gimbal 3 Ejes, 12 MP, Video HD 2.7K

Diseño

Por3

Al abrir la caja de este mini drone de DJI nos toparemos con un estuche rígido muy compacto para trasladarlo con seguridad. En su interior encontraremos plegado el Mavic Mini, un drone que cabe perfectamente en la mano y que recuerda por su aspecto al resto de la familia Mavic: una especie de insecto con ojos bajo el bisel superior con un toque agresivo.

En la parte de arriba, una superficie bastante plana en la que podemos pintar o adherir pegatinas y en la de abajo, el botón de encendido, diferentes luces para informarnos del estado de la batería y del drone, una y el capuchón que protege el estabilizador de tres ejes de la cámara, que está mirando al frente. En esta zona inferior también localizamos dos sensores encargados de detectar la proximidad con el suelo ante posibles impactos.

En la parte de atrás y sin ningún tipo de protección, la ranura para tarjetas microSD y el microUSB para cargar la batería que alberga en su interior, que podremos extraer. Todo el exterior del Mavic Mini es de plástico y aún así, salvo las hélices, el conjunto parece bastante robusto, como iremos comprobando en nuestro análisis.

Abajo

DJI toma la legislación al pie de la letra y la apura al máximo, logrando un drone compacto de 249 gramos, solo un gramo menos de la línea que establecen varios países a la hora de establecer ciertas restricciones de vuelo. De hecho, es tan ligero y pequeño que es fácil pensar que estamos ante un juguete. No es así, alcanza velocidades y alturas tales que un golpe con esta nave podría resultar peligroso.

Es por ello que aunque podemos usarlo tal cual, es recomendable montar los protectores de las hélices, que evitarán por un lado su deterioro y por el otro, un potencial golpe con estas. En caso de las hélices sufran algún percance, en la caja encontraremos tres recambios.

La culpa de buena parte de esos 249 gramos de peso la tiene su batería, que ronda los 100 gramos. En el kit vienen incluidas tres baterías y un set de carga para alimentarlas antes de salir. Tanto el cableado, el cargador, el mando y el drone tienen su espacio establecido en ese estuche que nos permitirá guardarlo y llevarlo donde queramos con seguridad. Al estuche solo le encuentro una pega: los protectores de plástico de las hélices no caben.

Mando

Otro elemento importante de este Mavic Mini es el mando. El diseño del controlador es muy ergonómico, recordando bastante al de los mandos de consolas, con dos palancas que podremos emplear para controlar la altura y la dirección. Asimismo, incorpora dos botones para hacer fotos y grabaciones de forma rápida. Recogido cabe perfectamente en el estuche, pero para usarlo tendremos que desplegar las dos antenas y los soportes para incrustar nuestro móvil, que actuará a modo de visor FPV cuando en drone esté en acción.

Un detalle mejorable es la forma de conectar el mando con el teléfono. En la caja encontraremos tres cables, cada uno de ellos con un puerto microUSB a un lado y en el otro extremo un microUSB, Lightning o USB-C, de modo que elegiremos el que sirva para nuestro móvil y procederemos a conectarlos vía cable. En la práctica la longitud y disposición del cable no es la mejor, haciendo que la conexión sea algo forzada. Una alternativa más óptima habría sido que DJI hubiese apostado por una conectividad inalámbrica o, en caso de requerir cable, montarlo por dentro dejando un espacio para incrustar el conector.

Pilotando el Mavic Mini

Por2

No son buenas fechas para probar el Mavic Mini en exteriores. En este par de semanas con este drone de DJI ha llovido prácticamente todos los días y ha habido fuertes rachas de viento, de hecho la mayor parte de vuelos los he realizado en una nave. Esto ha limitado considerablemente mis pruebas al aire libre, ya que por una parte la recomendación es volarlo con buenas condiciones climatológicas, y por otro este drone no es resistente al agua, por lo que volarlo con lluvia podría deteriorar sus partes eléctricas.

Para preparar el drone para el vuelo es necesario encenderlo y hacer lo propio con el mando, sacando las antenas de este e incrustarle el móvil, desde donde arrancaremos la aplicación. Todo este proceso dura poco más de un minuto. Al hacerlo, el Mavic Mini me dio dos avisos: es necesario quitar el protector que cubre la cámara para desbloquear el estabilizador y había una actualización. Aunque intenté usarlo, no me permitió despegar hasta que la instalé.

Vuelo

Tras pulsar el botón de despegue durante unos segundos, el Mavic Mini se eleva sobre el suelo. Con la palanca de la izquierda podemos controlar altura y dirección, y con la derecha la inclinación y marchar hacia delante y hacia atrás. Con el gatillo de la izquierda iniciamos la grabación tras dos toques y con el de la izquierda tomaremos fotos. Finalmente, existe otro botón para aterrizar de forma similar al despegue, pero si el drone considera que el espacio no es el adecuado, tendremos que aterrizar de forma manual.

El Mavic Mini ofrece tres tipos de vuelo desde la app: "Position" para operaciones básicas, para usuarios más avanzados que quieran exprimir al máximo el pilotaje y características del drone está en modo "Sports" y finalmente el modo "CineSmooth", que proporciona vuelo más suave para centrarse en conseguir una grabación mejor, con tomas más suaves que logran un halo más "cinematográfico".

Los primeros vuelos los realicé con el modo "Position" y cuando me familiaricé con los controles, me atreví a probar el modo "Deportivo", que admite más distancia y velocidad. No obstante, en ambos casos la manipulación es idéntica y bastante sencilla.

Durante mis pruebas he notado la presencia del viento más que con otros drones, algo lógico dada su ligereza. Lo bueno es que a pesar de este, las fotos y grabaciones salen muy estables a pesar de las condiciones.

En todo caso, la autonomía de la batería del drone volando y tomando fotos y vídeos fue de aproximadamente 25 minutos, aunque como el kit viene con tres baterías, podemos estar más de una hora. Si en medio del vuelo recibimos el aviso de batería baja, el Mavic Mini está configurado para retornar al punto del inicio (aunque podemos desmarcar la opción).

Cómo es la aplicación

Durante mi análisis del Mavic Mini he estado usando la versión beta de la aplicación DJI Fly que la compañía china nos facilitó durante la presentación del Robomaster S1, por lo que es previsible que haya habido cambios respecto a la versión final. Estaba parcialmente traducida, con partes en castellano, otras en inglés y la configuración inicial en chino. Asimismo, había algunas pantallas en las que el tamaño del texto no aparecía ajustado a las dimensiones de la pantalla, con partes cortadas, y otras pantallas en las que para volver atrás tenía que cerrar y volver a abrir la app.

El proceso de instalación y configuración es rápido: tras decir "Sí a todo" y crearme una cuenta con mi correo electrónico, pude acceder a su interfaz para controlar este pequeño drone.

Interfaz

Que el mando, el drone y el móvil se entiendan es de lo más sencillo: solo hay que encender el Mavic Mini y su controlador, conectar el teléfono a este y abrir la app. Después de unos segundos (cuando veamos que la luz del culo de la nave está verde), pulsaremos sobre conectar. La primera vez que realizas este proceso, aparece un tutorial, una ventana para descargar recomendaciones de seguridad de vuelo y nos pide nuestra dirección, por si se perdiese la conexión durante el vuelo.

Después, nos encontraremos en primera persona lo que está grabando la cámara. La apariencia recuerda bastante a la de la cámara del teléfono, con las opciones de grabar, tomar fotografías o ajustar el modo de foto/vídeo. Todo es muy sencillo e intuitivo. En este sentido, ayuda que esta parte de la aplicación esté en castellano y que las unidades que aparecen sean las del Sistema Internacional.

Pero no es solo una cámara, lo que tenemos entre manos es un drone. En la parte izquierda de la interfaz hay un botón para despegar y aterrizar que habremos de mantener pulsado unos segundos para, si las condiciones son adecuadas, comenzar la ascensión o descenso. Asimismo, también veremos datos como el tiempo de vuelo, velocidad, altura y la temperatura y nivel de las baterías.

Despegar

Algunas opciones interesantes que encontramos en la aplicación: en la sección de ajustes disponemos de atajos para acceder rápidamente a algunas funciones habituales, visualizar la información del drone, modificar aspectos de la cámara y su control y un apartado de seguridad donde podremos delimitar la velocidad, distancia y altura que alcanza el Mavic Mini mientras lo usamos.

Restricciones Limitaciones que podemos ponerle para acotar el vuelo

Cámara: ajustes sencillos y el golpe de efecto de Quickshot

El Mavic Mini es capaz de grabar vídeos a 2.7K de resolución a 30fps o 1080p a 60fps y de tomar fotografías de 12 megapíxeles gracias a la acción de la cámara y su estabilizador, que permite hacerlo con nitidez y fluidez, minimizando las vibraciones o cortes.

Tanto los vídeos como las fotos pueden realizarse en los tres modos de vuelo, si bien con el "CineSmooth" podremos lucirnos más y mejor gracias a las maniobras suavizadas. Un detalle importante: fotos y vídeos se guardan en la tarjeta microSD y esta ha de ser de tipo UHS-I con una velocidad UHS de clase 3.

Cama

No obstante, los los resultados son sorprendentes con una curva de aprendizaje mínima que tiene más que ver con nuestra soltura pilotando que con las opciones de foto y vídeo, que son intuitivas, limitadas y resultonas.

En este sentido, podremos elegir características como la relación de aspecto (4:3 ó 16:9), añadir una cuadrícula, visualizar el histograma, recibir alertas de sobreexposición, modificar la frecuencia de refresco de la imagen, la resolución y los fotogramas por segundo. Sin embargo, no es posible retocar el contraste o la saturación en imágenes.

Avanzada Interfaz de la configuración avanzada de la cámara del Mavic Mini

Si somos aficionados a la fotografía y nos gusta jugar con sus parámetros, podremos saltar del modo automático al manual, que permite manipular aspectos como la apertura, velocidad de obturación y la ISO (alcanzando velocidades de 4 segundos y 3.200 de ISO como tope).

En mi caso, me he ceñido al modo automático, pero sí que he jugado con el Quickshot, una función que combina la cámara y el vuelo para generar efectos como grabarnos en espiral, hacer un plano cenital que va creciendo conforme el drone se aleja...

En cuanto al estabilizador, podremos elegir dos modos: el de seguimiento, dejando el estabilizador fijo en el horizontal mientras el drone se mueve o FPV, que adopta la perspectiva del drone. En este último caso la grabación y tomas siguen siendo muy estables.

DJI Mavic Mini, la opinión de Xataka

Mavic Mini

La elección del título de este análisis resume muy bien la experiencia probando este drone: DJI ha sabido reducirlo al mínimo para llegar a más usuarios y, gracias a su facilidad de manejo y los resultados de su cámara, la sensación al pilotarlo es muy satisfactoria.

Tiene aspectos mejorables, como la forma de encajar el móvil o que los protectores de las hélices no quepan en el estuche, pero constituye un drone atractivo tanto para usuarios que quieran iniciarse en el vuelo con un modelo fácil de pilotar y apto para usar en ciudades, como para aquellos que quieran probar la fotografía y vídeos aéreos.

La sencillez y su diseño son sus mejores bazas, pero es importante enmarcar el Mavic Mini dentro de las diferentes propuestas del mercado. Y es que con su PVP de 399 euros compite de tú a tú frente a otros modelos asiáticos con características como la grabación en 4K.

Este dispositivo ha sido cedido para la prueba por parte de DJI. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.
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